«Si nos seguís dejando mear en la playa, pues que gane la Real»

No es muy futbolero, pero controla el tema y también el cantante de los rockeros Barricada quiere que la Real se traiga hoy los puntos de Pamplona

IÑAKI ZARATA
Enrique Villarreal, 'El Drogas', en un futbolín de su barrio La Chantrea, con la camiseta que le regaló la peña Indar Gorri. [LUIS AZANZA]/
Enrique Villarreal, 'El Drogas', en un futbolín de su barrio La Chantrea, con la camiseta que le regaló la peña Indar Gorri. [LUIS AZANZA]

Barricada cumple 25 años, han dado algún concierto de 4 horas, han sido designados para el Premio Príncipe de Viana, fueron invitados a la semifinal UEFA Osasuna-Sevilla y por los altavoces del campo suena su contundente tema Rojo. Enrique Villarreal, El Drogas, cantante del grupo rockero, medita de cara al partido de esta tarde: primero con un empate, pero después su corazón le pide que se salve la Real.

-¿Es futbolero 'El Drogas'?

-Me gusta mucho como deporte, pero no como negocio. Le dí al balón antes que a la guitarra en el Gauzona, un equipo de futbito. Nos salían más partidos que festivales y siempre perdíamos.

-¿Cómo va la Liga?

-Controlo poco: la Real, Athletic y Osasuna andan jodidos y por arriba están los de siempre. Repetición de la jugada.

-Poca explosión social es comparable con un gol, ¿tenemos un balón por cerebro?

-Algunos sí. No tanto los que van al estadio sino los que dirigen algún parlamento regional o algún ayuntamiento. Es un desfogue. Si se siente el equipo es emocionante: que gane Osasuna y que pierda el Madrid.

-Mucho orgullo por los colores locales, pero los goles los mete a veces un camerunés, un serbio...

-Pero son los colores. Prefieres que sea gente de la cantera, pero sin buscar esa especie de medio nacionalismo. Siempre he tenido el rollo de «ya somos tres, sólo falta el Alavés». No se por qué, pero lo siento. Como si me dicen: La Polla Records ha reventado en Albacete o Marea en un pueblo de Vigo. Pues qué bien, ¿no?

-Beckham es ahora más estrella mediática que un rockero.

-El culto al cuerpo ha sustituido el desculto al cuerpo de las estrellas rockeras de antes.

-Invitaron a Barricada a los partidos finales de la UEFA.

-Sí, a la semifinal, el 1-0 contra el Sevilla. Y nos dijo el presidente Izko: «Si llegamos a Glasgow os venís a tocar la de Rojo».

-¿Por qué pone Osasuna esa canción por la megafonía?

-Debe de haber alguno de la directiva al que le gusta Barricada y pensó que podía sonar bien en el campo.

-¿Espectador asiduo?

-El primer partido que vi fue contra el Chantrea. Y he visto a Osasuna en Segunda y Primera. Solía ir donde los Indar Gorri y me gustaba el meneo: casi como una primera fila en un festival. Ahora me gusta más el ritmo del balonmano, el del Portland San Antonio.

-¿Y esa camiseta de Indar Gorri?

-Tocamos en un festival y nos la dieron. Se la regalé a mi hijo y ahora me la pongo para la foto; me gusta hacer el hortera.

-¿Ha estado en Anoeta?

-Nunca. Lo que no me explico es por qué cambió de campo la Real: un fallo garrafal. Como si Osasuna hace un estadio de la leche y se pone a la gente a 50 metros. No son el Madrid o el Barça, que son como una de Spielberg, mucho efecto especial. Estos equipos necesitan el empuje de la gente en el cogote. Es como tocar en una sala y que tu y el espectador notéis el sudor mutuo.

-¿Sadar o Reyno de Navarra?

-Para mi es el Sadar o el Sádar, y así será siempre.

-Parece que la mayoría de osasunistas apoya un triunfo realista.

-No me extraña. No es lo mismo con el Athletic, aunque su columna vertebral es navarra, el Chantrea es cantera bilbaína. Estoy casi más por el empate, pero si nos seguís dejando mear en la playa, pues que gane la Real y os dejamos coger algunas setas.

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