Privacidad en la Red

PETER FLEISCHERCONSEJERO DE PRIVACIDAD EN EUROPA DE GOOGLE

Tradicionalmente se decía que «para vivir felices, vivamos ocultos». Si la vida fuera así de simple... Pero todos nosotros confiamos a diario nuestra información personal a los demás. Los teléfonos móviles indican el punto en el que estamos en un radio de unos cientos de metros. Las tarjetas de crédito registran lo que nos gusta comer, dónde compramos y los hoteles en los que nos hospedamos. Los motores de búsqueda trazan lo que estamos buscando y cuándo. Esto impone una gran responsabilidad a las empresas para que actúen adecuadamente y traten los datos personales con la sensibilidad que se merece. Pero también abre importantes interrogantes a los gobiernos que, cada vez más, perciben la información que las compañías guardan de sus clientes como una valiosa arma para la lucha contra el terrorismo.

Durante décadas, los políticos han tenido que buscar el equilibrio entre la privacidad y el poder policial al diseñar la legislación sobre justicia criminal. Y, generalmente, han tomado el camino más cauto, favoreciendo el respeto a los derechos individuales. Pero después de las atrocidades ocurridas el 11-S y de los horribles atentados de Madrid y Londres, los gobiernos de todo el mundo han intentado redirigir ese equilibrio para dar más poder a la policía, y ese proceso está generando un duro debate acerca de dónde está el límite entre la seguridad y la privacidad. El Patriot Act en los Estados Unidos, por ejemplo, ha facilitado a los organismos judiciales y fuerzas de seguridad el acceso a los datos personales para que se pueda investigar con mayor rapidez los actos de terrorismo. Esto ha sido ampliamente criticado, ya que pasa por alto la protección que durante muchos años ha servido para amparar las libertades individuales. En Europa, los políticos han tomado una perspectiva diferente, aunque probablemente el resultado será el mismo: la erosión de la privacidad personal. En España, el Consejo de Ministros ha acordado que los operadores de telefonía y las empresas de internet deben almacenar los datos del usuario durante al menos un año, para que la policía y los servicios de inteligencia puedan utilizar la información cuando investiguen delitos graves. La Directiva Europea de Retención de Datos también fija requisitos similares, aunque estipula que las compañías tienen que guardar los datos durante un periodo que oscila entre 6 y 24 meses.

Mucha gente no verá nada de malo en ello, argumentando que tan sólo afectará a los terroristas y que la gente inocente no tiene nada que esconder. Pero, como pasa muchas veces, el problema está en cómo lo entienda cada gobierno individualmente, ya que cada país aplicará esta Directiva de forma diferente. En Alemania, por ejemplo, el ministro de Justicia ha decidido que cualquiera que ofrezca un servicio de correo electrónico deberá verificar la identidad de su cliente antes de darle una cuenta, lo cual va a suponer el final del uso anónimo del correo electrónico. El ministro de Justicia de los Países Bajos está sugiriendo que se pida a las compañías retener los datos de ubicación del usuario de servicios telefónicos o de internet.

La Directiva de Retención de Datos se enfrenta a muchos desafíos. Algunos cuestionan si de verdad servirá para luchar contra el terrorismo, ya que habrá especialistas en tecnología que buscarán maneras de utilizar internet para asegurarse de que no dejan rastro que pueda ser localizado. Tampoco está del todo claro que los beneficios compensen los riesgos adicionales de seguridad generado por la creación de estas bases masivas de datos. Y también está el interrogante sobre si esta Directiva afectará a las compañías no establecidas en Europa.

Tomemos a Google como ejemplo. Nosotros no pedimos a nuestros usuarios que demuestren su identidad antes de darles una dirección de correo electrónico y pensamos que no sería correcto hacerlo, ya que creemos que la gente tiene derecho a utilizar el correo anónimamente. Pensemos por ejemplo en el caso de los disidentes. Por ello cuestionaríamos cualquier intento gubernamental que nos obligue a hacer esto. Por supuesto, reconocemos nuestra responsabilidad para ayudar a la Policía en sus investigaciones siempre que utilicen el correcto procedimiento legal para tal fin. Mientras que la mayor parte de la gente utiliza internet con el propósito para el que fue creado, ayudar a la Humanidad a encontrar información y poder compartirla, una minúscula minoría no lo hace así. Y es importante que cuando los criminales quebranten la ley, sean capturados. Pero pensamos que la privacidad personal también importa.

Desde sus inicios, Google ha construido protecciones a la privacidad en nuestros productos desde la primera etapa del diseño de los mismos. Así, por ejemplo, ofrecemos la opción de «inhabilitar el registro» en nuestros servicios de mensajería instantánea para que la gente no pueda almacenar los mensajes de otros usuarios sin permiso. Además, permitimos utilizar muchos de nuestros servicios sin necesidad de registro. Al igual que nuestro motor de búsqueda, queremos que nuestras políticas de privacidad sean simples y fáciles de entender y no la típica verborrea legal.

De la misma manera, también creemos que no hay siempre respuestas correctas e incorrectas a estos temas tan complejos. Por este motivo, mantenemos nuestras políticas en continua revisión y las discutimos con regularidad con especialistas en protección de datos. Así, por ejemplo, acabamos de tomar la decisión de cambiar nuestra política de retención de datos de registro, para que esta información sea anónima una vez transcurridos 18 meses (excepto cuando la ley obliga a que se guarde durante 24 meses). También dejamos la opción al usuario de que, si así lo desean, guardaremos sus registros durante más tiempo para que puedan beneficiarse de los servicios personalizados que ofrecemos. Creemos que este cambio de política ayuda a salvaguardar la privacidad del usuario, a la vez que nos permite cumplir con los futuros requisitos sobre la retención de datos. Mientras tanto, esperamos que el debate sobre la privacidad se intensifique al tiempo que la Directiva de Retención de Datos se aprueba como ley en toda Europa. La Unión Europea contempla tanto la privacidad como la seguridad en su Carta de Derechos Fundamentales. Se trata de principios muy importantes que requieren un debate abierto y honesto. Y se trata de equilibrar estos dos principios, que, a menudo, están en conflicto.

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