El gigante ha vuelto a Altzo

Una escultura a tamaño natural -cerca de dos metros y medio- de Miguel Joaquín Elícegui preside la plaza de la localidad a la que dio fama

AMAIA GOIKOETXEA
La escultura del gigante, en la plaza. [A.G.]/
La escultura del gigante, en la plaza. [A.G.]

ALTZO DV. El gigante de Altzo se encuentra de nuevo en su hogar. Gracias a la iniciativa del Ayuntamiento y de las manos del escultor Tomas Ugartemendia, se ha instalado una escultura de piedra a tamaño real del gigante, junto al frontón del pueblo. Para ello, se han utilizado piedras de la cantera de Altzo. Así, el gran hombre que llevó el nombre de Altzo por numerosas ciudades y aldeas, ha vuelto al pueblo que le vio crecer.

El gigante de Altzo medía casi 2 metros y medio de largo, la circunferencia de su txapela era de 62 centímetros y necesitaba lo que comen tres personas para alimentarse. Eso sí, los que le conocieron decían que Miguel Joaquín Elícegui era un hombre de una gran humanidad.

Nació el 10 de julio de 1818 en el caserío Ipintza de Altzo Azpi. Según cuentan, la infancia y la adolescencia de Miguel Joaquín transcurrieron como la de cualquier otro joven de su edad.

Sin embargo, después de la adolescencia, sufrió una grave enfermedad que los expertos no han podido concretar, pero que le hizo crecer de una forma descomunal. La gente que vivía a su alrededor no se extrañó mucho de las medidas que iba cogiendo Miguel Joaquín, pero cuando iba a otro lugar, como por ejemplo, a Tolosa, dicen que la gente se paraba en la calle para mirarle.

Espectáculo itinerante

Pronto aparecieron personas que quisieron aprovecharse económicamente de esa expectación que creaba Miguel Joaquín. Algunos crearon una asociación para llevar a Miguel Joaquín de ciudad en ciudad y llenarse los bolsillos. Firmaron un contrato según el cuál dicha asociación tenía el derecho de mostrar al gigante en distintas ciudades durante un año.

Así, Miguel Joaquín visitó Bilbao, Donostia, diferentes ciudades de España, Francia, Portugal... En estos viajes conoció a la reina Isabel II de España, al rey Luis Felipe de Francia o a la reina Victoria I de Inglaterra, entre otros.

Miguel Joaquín Elícegui falleció a los 43 años en su caserío Ipintza de Altzo Azpi. Según algunos expertos, fue una tuberculosis de pulmón lo que le provocó la muerte. Poco después, algunos etnólogos visitaron a su familia con la intención de comprar los huesos del gigante, pero la familia se negó. Desde entonces, en el pueblo se difundió el rumor de que alguien había robado los huesos su tumba.

Fotos

Vídeos