«El sistema económico con el que funcionamos desde hace 200 años está agotado»

El decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de Vizcaya ha coordinado a los 300 expertos que han hecho el último estudio de Eusko Ikaskuntza

AMAIA CHICO ACHICO@DIARIOVASCO.COM
Carmelo Bengoetxea, en el colegio de Ingenieros de Caminos de Vizcaya, del que es decano. [BORJA AGUDO]/
Carmelo Bengoetxea, en el colegio de Ingenieros de Caminos de Vizcaya, del que es decano. [BORJA AGUDO]

Actuar antes de que sea demasiado tarde. Con este espíritu, con el de dejar un planeta habitable a las futuras generaciones, sin tener que renunciar al progreso, fue presentado ayer un ambicioso proyecto de la Sociedad de Estudios Vascos, Eusko Ikaskuntza, que analiza y propone actuaciones en el camino de la sostenibilidad. «Ofrecemos a todos los actores (políticos, empresas, sociedad) claves para cambiar un sistema económico y energético que está agotado», afirma el presidente de la propuesta, Carmelo Bengoetxea. «Pero evolucionar hacia otro modelo requiere un cambio de mentalidad y valores en todos los seres humanos», advierte. Y para ello, «los grandes -países, gobiernos, empresas -, son los que tienen que empezar a dar ejemplo».

-¿Este plan supone un nuevo toque de atención?

-Sí, porque cada vez se está haciendo más tarde para la reacción. Hay países que ya han visto las orejas al lobo, como Reino Unido, y ya han tomado decisiones energéticas que comienzan a cambiar el modelo de consumo, 'asegurando el futuro', como ellos deicen. Pero hay mil cosas por hacer.

-El escenario actual, según las conclusiones de su informe, no es nada halagüeño.

-Se ha terminado una era. El sistema con el que hemos funcionado los últimos 200 años, de corte industrial, basado en un crudo barato, y el sistema económico de consumo irresponsable se han agotado. Hay un cambio, se está iniciando una transición hacia otro modelo, pero el desarrollo sostenible depende absolutamente de un cambio de valores y eso es muy difícil conseguirlo, porque el ser humano tiene una tendencia al no cambio.

-¿Qué se propone en el proyecto para motivar ese cambio?

-La pedagogía social que deberían hacer los políticos, no sólo los que estén en el gobierno de turno, sino que tendría que existir un pacto a nivel de todos los partidos a largo plazo para que la sociedad vea la necesidad de adaptarse a los nuevos cambios, en clave de oportunidad. No se puede asustar, ni amenazar a los ciudadanos, sino que hay que demostrar esa necesidad con constataciones.

-¿Como cuáles?

-Yo por ejemplo he descubierto hace poco que, desde hace más de 400.000 años, existe una correlación absoluta entre concentración de CO2 y temperatura. Y ahora cuando se ven los últimos 30-60 años, dentro de un histograma de miles de años, se constata el pico ascendente y te das cuenta de que eso es una causa de algo.

-Pero parece que poco a poco ya se van asumiendo hábitos más sostenibles entre la población.

-Hay gente que ya se ha tomado la conservación medioambiental, el uso del transporte público como forma de vida, pero muchos aún no se han tomado en serio el problema. Y para hacerlo, son los grandes países, políticos, empresas los que tienen que dar ejemplo. Ni el lehendakari solo, ni Zapatero, ni Barroso a nivel europeo pueden reorientar el sistema económico, pero cada uno de ellos tienen que empezar en su terreno a tomar decisiones políticas en el sentido de desarrollo sostenible.

-En su propuesta abogan, entre otros, por reformar la política fiscal.

-Modificar el IRPF o el Impuesto de Sociedades con incentivos y deducciones por comportamientos en desarrollo sostenible. El PIB es un indicador que sólo valora el capital financiero y el de bienes transformados, pero no valora el capital natural, el social, el humano y hay que ir añadiéndoselo para ofrecer una fotografía que refleje efectivamente el bienestar de los ciudadanos, no en términos de riqueza sino de calidad de vida. Hay elementos para llevar a cabo esa reforma y para conseguir que la sociedad la entienda.

-¿Los incentivos o las multas en caso de incumplimiento son las herramientas más eficaces para provocar un cambio de comportamiento a nivel empresarial o doméstico?

-El intervencionismo es necesario, pero también hay que hacer ver por ejemplo a las empresas que invertir en energías no renovables es un error o hacer entender al ciudadano que el coste (no sólo económico) para él de utilizar siempre el coche va a ser mayor que si emplea el transporte público. En las empresas llevamos diez años hablándoles de su responsabilidad social, y el resultado no es el deseado, pero al hablarles de competitividad responsable, ya les suena mejor. Cada una de ellas, en su campo, es responsable de hacer una labor hacia la sostenibilidad, con difusión, por ejemplo, entre los medios de comunicación; con utilización de energías sustitutivas, en materia de edificación, o con procesos de producción sostenibles, no empleando por ejemplo derivados del petróleo.

-¿Cuál es su apuesta en materia energética?

-Yo apuesto por energías como la solar, me encanta ver pequeños negocios o empresarios que ya disponen de placas solares, pero para que se dé a gran escala es necesario que el coste sea el adecuado. En este sentido, si por ejemplo una potencia emergente como China se decantara por ella, se abriría el horizonte para las grandes empresas. Alguien tiene que dar el primer paso.

-¿Cómo está siendo la actuación de las instituciones vascas, a nivel local, regional en la apuesta por el desarrollo sostenible?

-No vamos tan mal, pero faltan los temas económico y social. Los gobiernos intentan hacer cosas, no es que no hagan cosas, pero hay que hacer más. El desarrollo sostenible no corresponde sólo a Medio Ambiente o a Industria, es un tema de todos, empezando por los ayuntamientos y las Agendas 21. En el proyecto, proponemos, a este nivel, seguir desarrollando foros de reflexión, de concertación y de participación con entes locales, sociales y empresariales.