'La batalla de Donostia, bajo el 'efecto Elorza'

El actual alcalde aspira a gobernar San Sebastián una quinta legislatura. Al mando de la ciudad desde 99 , se enfrenta a Xabier Ezeizabarrena, renovado candidato del PNV, y un complicado mapa político para pactar

MITXEL EZQUIAGA

En su publicidad electoral prácticamente han desaparecido las siglas de su partido, el PSE-PSOE. Odón Elorza se presenta a la reelección con la baza de su carisma y el balance de 16 años al frente del Ayuntamiento donostiarra. En 1991 accedió a la alcaldía en función de un rompecabezas político de siglas que propició un complicado pacto; cuatro legislaturas después hasta sus críticos reconocen el «efecto Elorza». Aunque sea para criticarlo por exceso de personalismo.

En estos años Elorza se ha asentado en el Ayuntamiento al mando de una política que ha sabido encajar con el «inconsciente colectivo» de la ciudad, pero sacada adelante a base de malabarismos. La ausencia de una mayoría estable ha obligado a Elorza a extrañas combinaciones o a gobernar sin presupuesto. A cambio, se multiplica en todos los foros y medios hasta ganarse a pulso la imagen de un alcalde a pie de calle que tiene la ciudad, al dedillo, en su cabeza. Y así, el «tirón Elorza», por encima de las siglas de su partido, provocó hace cuatro años que su candidatura cosechara en San Sebastián ocho mil votos más que las que obtuvo el PSE en la urna de las Juntas Generales.

En las pasadas elecciones la coalición PNV-EA apostó fuerte para desbancar a Elorza de la alcaldía y presentó a Román Sudupe, que abandonaba el palacio de la Diputación, como cabeza de lista. El PP también se empleó a fondo con María San Gil como número uno. Pero Elorza se impuso con 33.000 votos, por encima de los 27.000 cosechados por el nacionalismo y los 22.000 de los populares. Renovaba así mandato, pero han sido cuatro años en los que prácticamente no ha podido pactar con la oposición. Durante un periodo de tiempo sí llevó a Ezker Batua-Izquierda Unida al gobierno, hasta romper aparatosamente por el acuerdo suscrito por Elorza de cara a la implantación de la incineradora de basuras.

LA ALTERNATIVA

Renovación en los rivales

Odón Elorza repite como candidato en una lista marcada por el continuismo. Sólo «cae» Ramón Etxezarreta, que abandona por petición propia y vuelve a su trabajo como funcionario foral. Pero donde sí hay renovación, y mucha, es en los oponentes.

PNV y EA concurren por separado. El Partido Nacionalista Vasco apuesta como cabeza de cartel por Xabier Ezeizabarrena, profesor universitario que hace cuatro años llegó al Ayuntamiento como concejal, en la lista nacionalista pero como independiente, y que a mitad de legislatura ya sustituyó a Sudupe como portavoz y candidato «in pectore».

EA, tras largos debates internos, presenta a Jaione Arratibel, que ha ejercido como portavoz de su partido estos años en el Ayuntamiento, y el PP, tras la marcha de María San Gil a mayores esferas políticas, que se produjo a mitad de esta legislatura, lleva como cabeza de cartel a María José Usandizaga, una veterana de la política local. IU, esta vez con Aralar, mantiene como alcaldable a Duñike Agirrezabalaga. La lista de ANV no ha sido considerada legal en el municipio donostiarra.

LOS PROBLEMAS PENDIENTES

El 'eterno' problema de la vivienda...

La carestía y falta de viviendas, un clásico en todos los municipios pero especialmente en San Sebastián, con los precios más caros de toda España, vuelve a estar en el punto central de los debates de la «batalla de Donostia». Todos los programas sitúan esa cuestión en sus titulares. Y el problema de las basuras, con una incineradora criticada frontalmente por IU-Aralar, se convierte también en otro de los grandes temas de la campaña.

Pero más allá de los proyectos concretos, el verdadero caballo de batalla en el que está insistiendo toda la oposición a Elorza es en el cambio en el «estilo» de gobernar, que se resume gráficamente en las páginas enteras de publicidad de EA, que juega con las palabras «odonostia» y «Donostia». Las denuncias sobre el exceso de personalismo, la falta de talante para pactar o el exceso de tiempo que Elorza lleva en el cargo se repiten estos días en todos los mítines de Ezeizabarrena, Arratibel o Usandizaga.

El alcalde Elorza, ajeno a las críticas, sigue proponiendo planes. Las encuestas le dan como ganador y en su entorno se considera que llegar a doce concejales sería toda una victoria que permitiría encarar con tranquilidad una nueva legislatura. Porque alcanzar pactos estables en el complicado mapa donostiarra y el convulso clima político vasco será, gane quien gane, todo un desafío.

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