70 aniversario de los asaltos al monte Intxorta de Elgeta

JOSEBA AZKARRAGA RODEROCONSEJERO DE JUSTICIA, EMPLEO Y SEGURIDAD SOCIAL DEL GOBIERNO VASCO

Celebramos hoy el 70 aniversario de unos acontecimientos de singular trascendencia por lo que se refiere a la Guerra Civil en Euskadi, los combates del monte Intxorta que tuvieron lugar en octubre de 1936 y en abril de 1937. Por ello, el Gobierno Vasco ha decidido realizar este 19 de abril un Acto de Homenaje a los gudaris del Ejército de Euzkadi, que finalizará con la inauguración de la escultura Intxortako Atea, obra del artista Juan José Aranguren.

Y subrayo la trascendencia de los acontecimientos que allí se vivieron porque gracias a la tenacidad y al valor de las fuerzas vascas que defendieron el frente de Elgeta se pudo constituir el Gobierno Vasco y éste tuvo posibilidades de comenzar a desarrollar sus funciones, aunque prácticamente constituido como Gabinete de guerra. El lehendakari Aguirre decía, con cierta ironía pero con gran verdad, que si no llega a ser por los combates de Intxorta de esas fechas, su juramento de toma de posesión del cargo de presidente del Gobierno de Euzkadi no lo hubiera prestado bajo el Árbol de Gernika sino sobre las olas del mar Cantábrico, única salida que les hubiera quedado. Por esta razón, el Estatuto de Autonomía de 1936 recibió el sobrenombre de Estatuto de Elgeta.

Las referencias históricas de aquellos hechos confirman que fue en los combates iniciales cuando las fuerzas vascas consiguieron detener el avance de las tropas franquistas. Las seis compañías de gudaris, entre las que destacó el Batallón Arana Goiri liderado por su comandante Felipe Bediaga, dieron prueba de moral, valor y entrega aun a pesar de tener muchos menos medios que el enemigo. De esa manera estabilizaron el frente a lo largo de la línea que partiendo desde Lekeitio y pasando por Elgeta y Otxandio finalizaba en Balmaseda. En la punta del monte Intxorta ondeaba la ikurriña. Ante esa bandera habían jurado sus defensores «morir antes que abandonar la posición».

Durante siete meses, esa línea divisoria del frente marcó la separación entre el territorio vasco, básicamente Bizkaia, que consiguió mantenerse fiel a la República y al Gobierno democrático vasco y los territorios vascos conquistados por el ejército faccioso a las órdenes del general Mola.

La principal consecuencia de los combates del Intxorta es el resultado estratégico trascendental de fijar el frente en ese lugar hasta abril de 1937 y, por lo tanto, de conseguir la supervivencia del territorio bajo jurisdicción del Gobierno de Euzkadi.

Resulta interesante observar la evolución de los gudaris desde octubre de 1936 hasta abril de 1937. Fue desapareciendo la milicia y surgiendo un nuevo ejército. Pero siempre existió, y esto fue decisivo, una gran inferioridad en armamento respecto del contrario, y sobre una falta de mandos y de cuadros adecuadamente formados.

Posteriormente, meses después, la ofensiva de abril de 1937 presenta un nuevo elemento bélico. Hasta entonces en la guerra en Euskadi se habían utilizado fundamentalmente las armas, los medios y las tácticas de la guerra europea de 1914-1918. Pero en estos combates de Intxorta aparece de forma clara un factor que ya se vislumbraba al inicio de la contienda: el uso táctico de la aviación, que en este caso se utiliza contra un enemigo desprovisto de defensas antiaéreas y de aviones de caza.

En las luchas de los días 20 a 24 de abril de 1937 chocó una gran unidad franquista contra fuerzas vascas muy inferiores en número y armamento, pero bien organizadas defensivamente, con excelente espíritu, y ya estructuradas a nivel de batallón. El resultado militar inmediato fue el mismo, el rechazo de los atacantes. Pero las expectativas creadas por estas victorias iniciales se frustraron finalmente al penetrar el enemigo por el monte Udala e irrumpir en la retaguardia de Intxorta.

El frente se mantuvo firme hasta que las tropas franquistas consiguieron tomar la peña de Udala e iniciaron una acción envolvente de la posición del monte Intxorta por su flanco derecho y por su retaguardia. En esta defensa heroica de las posiciones vascas destacó sobremanera la eficacia y el valor del comandante del Batallón Martiartu, el gudari Pablo Beldarrain.

La Guerra Civil, con todo lo que tiene de tragedia colectiva, forma parte de nuestra Memoria histórica y por ello debemos recordar a todas aquellas personas que lucharon y sufrieron en defensa de la libertad y de la democracia sin ningún tipo de complejos. Las víctimas de la Guerra Civil, sepultadas en el anonimato de fosas comunes, o enterradas en el fondo del mar o caídas en los montes de Euskal Herria como en este caso de Intxorta en Elgeta, tantas veces injustamente olvidadas, son nuestras víctimas y por eso no deben caer en el olvido. Tampoco su lucha por la libertad y la democracia.

Como consejero de Justicia estoy seguro de que el Pueblo Vasco guardará en su memoria para siempre a los gudaris que combatieron valerosamente en los asaltos al monte Intxorta.

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