Por el fomento de la lectura

Solamente un 25% de los niños irundarras son socios de la Biblioteca Ikust-Alaia

MAITANE OLAIZOLA
Una niña lee un libro en la sección infantil de la Biblioteca Municipal Ikust-Alaia. [F. DE LA HERA]/
Una niña lee un libro en la sección infantil de la Biblioteca Municipal Ikust-Alaia. [F. DE LA HERA]

IRUN. DV. Fomentar el gusto por la lectura entre los niños y los jóvenes es tarea difícil en una sociedad en la que ésta tiene que competir con infinidad de actividades de ocio. Según los últimos datos municipales, en la Biblioteca Ikust-Alaia, de los 18.660 ciudadanos inscritos en 2006, un 11,28% son lectores infantiles (menores de 14 años). Esto quiere decir que en Irun sólo una cuarta parte de la población infantil es socia de Ikust-Alaia (el 25,06%).

La presencia de los niños en la biblioteca ha sido, en los últimos años, «constante, e incluso ha ido en aumento», señalaba el bibliotecario municipal Iñaki Ceberio. En 2006 hubo 258 nuevos socios. En los últimos dos años, Ceberio ha detectado «un cambio cualitativo de esa presencia», señalaba. «Antes venían muchos más niños solos a hacer los trabajos escolares. Los realizaban ayudándose de los materiales de la biblioteca. Ahora, en cambio, vienen más niños acompañados de sus padres», explicaba el bibliotecario. «Eso no quiere decir que vengan obligados por ellos, sino que leen juntos y los adultos fomentan en ellos hábitos de lectura», añadía.

De todos modos, en función de los datos a nivel nacional que maneja Iñaki Ceberio, se puede afirmar que en Irun «los datos no son proporcionales», decía. A diferencia de aquí, el perfil del usuario de las bibliotecas públicas en España es marcadamente infantil, con un porcentaje medio del 42,9% en el año 2003. «Quizá se deba a que la mayoría de los centros escolares de la ciudad disponen de una biblioteca medianamente bien dotada y con un personal dedicado, en exclusiva, a fomentar la lectura», opinaba el bibliotecario.

9.872 libros infantiles

De los 36.731 préstamos que se llevaron a cabo en 2006 en Ikust-Alaia, 9.395 pertenecían a la sección infantil-juvenil. De ellos, 7.071 hacían referencia a obras literarias, 1.108 a material audiovisual y 1.216 a otro tipo de soporte. La biblioteca municipal, actualmente, tiene a disposición de los niños 9.872 volúmenes de libros y 639 unidades de material audiovisual, electrónico y sonoro. «Ciertamente se mueven los materiales infantiles, aunque no tanto por parte de los niños como por parte de los padres», explicaba Ceberio.

El delegado del área de Cultura, Fernando San Martín, señalaba que «es importante que los niños sean los lectores de hoy y de mañana, de ahí que incidamos tanto en organizar cuenta cuentos para niños. Es importante crear hábitos de lectura desde edades tempranas, para que el libro se convierta en un compañero, un amigo de fatigas y aventuras», explicaba.

Entre las actividades que organiza la biblioteca para «crear nuevos lectores», están las visitas escolares. El año pasado se realizaron un total de 16 con diversos centros de enseñanza de Irun. «Todos los años hay colegios que se interesan por formar a sus alumnos mediante visitas informativas a la biblioteca», comentaba Ceberio. Por eso, desde hace dos años, Ikust-Alaia organiza cursillos dramatizados de formación de usuarios, gracias a la colaboración del grupo Kontu Kantoi. «Están dirigidos, sobre todo, a niños de primero de Educación Primaria. Por medio de un personaje que habita en la biblioteca les mostramos las instalaciones y les explicamos la dinámica. Son niños familiarizados con la biblioteca escolar, principalmente, y nos interesa que den el salto a la biblioteca municipal», explicaba.

Para completar esta actividad, la biblioteca va a poner en marcha una programa piloto con dos centros escolares de Irun. «Hemos realizado una selección de alrededor de 200 libros que prestaremos a esos centros, para que los niños conozcan lo que pueden encontrar en la biblioteca municipal y animarlos a que vengan», explicaba Ceberio.

Para ello, «es importante que todos los actores que intervenimos en la educación de los jóvenes trabajemos codo con codo. Así, conseguiremos que, el día de mañana, los niños de hoy se conviertan en lectores adultos», señalaba Fernando San Martín.