Tormenta de Nieve en el Valenciaga

El corredor de Caja Rural arriesgó para lograr una victoria de gran calibre.

Mikel Nieve entra en solitario en la meta de Eibar como ganador del Valenciaga. [FÉLIX MORQUECHO]/
Mikel Nieve entra en solitario en la meta de Eibar como ganador del Valenciaga. [FÉLIX MORQUECHO]

SAN SEBASTIÁN. DV. Mikel Nieve (Caja Rural) consiguió ayer, en el Memorial Valenciaga, una de esas victorias que dejan huella en el campo aficionado. El corredor navarro, de Leitza, que está cumpliendo su quinta temporada en el campo aficionado, arriesgó en la bajada del puerto de Areitio, camino de la meta, cuando iba en compañía de Joaquín Novoa (Ávila Rojas), y los segundos fueron cayendo sin piedad en el zurrón de un Nieve que se presentó en la meta con 23 segundos de ventaja sobre su compañero de fuga. A 1:25 llegó el ex profesional Jaume Rovira (Diputación de León).

El Memorial Valenciaga resultó enormemente competido, con muchos intentos de escapada que no lograban excesivos segundos de diferencia. Un bloque que se mostró muy activo fue el Inmobiliaria Azpiru, con hombres metidos en las fugas iniciales, en un intento por controlar la prueba. La formación guipuzcoana se tuvo que conformar con el cuarto puesto de Diego Tamayo. Desde Ferrán o Puertas pasando por Josu González, que se incrustó en el kilómetro 70 en una fuga en la que estaban, entre otros, Artola, Aranguren, Alonso y Carrasco.

Los segundos no terminaban de crecer. El pelotón siempre se convierte en una jauría que no permite abrirse camino con facilidad. El colombiano Diego Tamayo pasó en cabeza los altos de Elgeta y Horma. Caja Rural, muy atento en el discurrir de la prueba tenía a Toribio delante. En la bajada del puerto de Horma, Nieve y Novoa marcaron el inicio de su fantástico final de etapa.

Si su victoria la acabaría de certificar Nieve en Areitio, sería en Horma donde logró una renta de tiempo que no parecía definitiva, pero que terminó por ser suficiente. Primero fueron 30 segundos, hasta que en el paso por Eibar el pelotón iba a 2:05.

Subiendo Arrate esa diferencia permanecía inamovible. Toribio circulaba a 30 segundos y en el alto estaba ya a 48. Marchaban mejor los dos fugados que el cuarteto perseguidor, que integraban Zabaleta, Toribio, Tamayo y Paleo.

Jaume Rovira surgió con fuerza y acortó distancias, pero Mikel Nieve no quiso correr riesgos de que se le escapara el triunfo en la llegada y bajando Areitio sacó partido de una indecisión de su compañero de escapada Novoa y se marchó en solitario.

Una carrera ganada en Agurain y el triunfo conseguido ayer en Eibar figuran en el historial de este ciclista de Leitza, que había sido quinto este año en la prueba de Aiztondo, un hombre regular pero al que le cuesta ganar.

Comenzó en el ciclismo, según explicaba en la llegada a Eibar, «tras ver a Miguel Indurain ganar el Tour de Francia. Llevo en la bicicleta desde los 10 años, cuando me inicié en la categoría de escuelas».

Hizo pinitos con la pelota y llegó a jugar con Bengoechea VI cuando era joven, y dedicó el triunfo a «mi familia, a mis amigos». Su objetivo, como el de tantos otros, es conseguir hacerse un hueco en el mundo profesional. La dificultad de ese logro se verá en su momento. Las cosas no son iguales en un recién estrenado abril que a principios de septiembre. Lo que hace falta es que Nieve demuestre que lo de Eibar no es flor de un día.

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