Un hermoso cuento

EMECE

Cada vez son más los guipuzcoanos, que arriban al Auditorio Baluarte, de la vieja Iruña, como es el caso de la función lírica que aquí se analiza, ante una programación harto interesante, tanto en contenidos como en intérpretes. En esta ocasión, el título de El barbero de Sevilla, melodrama bufo en dos actos, y la presencia en el reparto de la soprano María Bayo y del tenor José Manuel Zapata, motivaron la asistencia de muchas caras conocidas en los ambientes musicales de Gipuzkoa.

Fue una velada interesante en muchos aspectos. Ha de resaltarse que la idea escénica de Emilio Sagi, al poner en esta ópera la idealidad de una Sevilla al estilo de un cuento festivo crea una tónica permanente de fiesta. Fue una pena que las capacidades del foso escénico del Baluarte no pudieran acoger la plena capacidad de esta escenografía, tal y como se estrenó en el Teatro Real. Por otra parte en la producción, viajera desde Lisboa, se apreciaron notorias deficiencias de conservación.

En el plano de los cantantes María Bayo, El Gorrión de Fitero como suele llamársele, cariñosamente, desde esta líneas, ofreció una Rosina poderosa, de preciosa y precisa proyección tímbrica, siempre dúctil en escena (cómo se le ha notado el gran trabajo realizado con Giancarlo del Monaco), haciendo gala de una buena y muy meditada comicidad, saliendo del fácil histrionismo.

El tenor José Manuel Zapata, dotado de un metal muy bien pulido, presentó un Conde de Almaviva un tanto dubitativo de principio, pero que fue apoderándose del personaje, en el plano musical, hasta ofrecer el lujo de acometer, con auténtica maestría, el aria final que la mayoría de los tenores se la saltan por las diabólica dificultad que tiene. Es Zapata un tenor que va a dar muchos días de gloria a nuestra lírica.

El barítono Dalibor Jenis hizo un Fígaro interesante. Dotado de una voz bien timbrada y estuvo muy suelto en escena, haciendo un correcto barbero; una pena que a veces la afinación le fallara. Iñaki Fresán, todo un profesional del canto, tuvo acierto en en desarrollo del Doctor Bartolo, presentando una voz bien compensada y de peso. Por un apreciable problema de acústica de la sala hubo momentos en los parecía que la orquesta tapaba la proyección de su voz.

El neoyorquino Richard Bernstein no tuvo una velada acertada como Don Basilio; flojeó por arriba y por abajo. Al contrario que el barítono navarro Iñaki Azpeitia, siempre impecable como Fiorello, al igual que Mercè Obiol como Berta. Coro, orquesta y batuta cumplieron, en términos generales con corrección. El diseño del foso pamplonés -muy largo y muy estrecho- no facilita mucho la valoración de cuanto sale del mismo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos