Nubi llama a las familias a acoger niños saharauis en los meses de verano

El programa Vacaciones en paz, ha tenido una respuesta inferior a la esperada La asociación necesita tres familias para cubrir la estancia de 8 niños en Arrasate

CRISTINA LIMIA
Niños saharauis en el recibimiento realizado por el alcalde a su llegada a Mondragón el año pasado./
Niños saharauis en el recibimiento realizado por el alcalde a su llegada a Mondragón el año pasado.

ARRASATE. DV. El programa Vacaciones en paz necesita de al menos tres familias más para dar acogida a los ocho saharauis que en años anteriores ya han disfrutado de una estancia de dos meses de verano en Arrasate. Desde 2003, niños entre 7 y 12 años procedentes de los campamentos de Tinduf pasan julio y agosto conviviendo con familias de la localidad, un espacio de tiempo en el que pueden gozar de las comodidades de las que carecen durante el resto del año: «Es justamente la época de peores condiciones climáticas en el Sahara, las temperaturas alcanzan entre los 50 y 55 grados y estar allí es en un auténtico infierno. Aquí se benefician de la calidad de vida que tenemos, tanto a nivel sanitario como de alimentación y aprendizaje», explica la componente de la asociación de amigos del Sahara Nubi, Agurne Juldain, una de las organizadoras y coordinadoras del programa Vacaciones por la paz.

Respuesta ciudadana

La reacción de los vecinos de Mondragón ha sido muy positiva desde el comienzo de la iniciativa solidaria, pero este año, el número de personas apuntadas en el programa ha sido considerablemente inferior: «Hasta ahora ha habido una media de doce a trece familias de acogida, pero para este verano sólo se han presentado cinco. Harían falta tres más para cubrir la estancia de los ocho niños que están dispuestos a venir», indica Agurne.

Para la cooperante de Nubi, la disminución de voluntarios se debe a un cúmulo de circunstancias personales: «Hay situaciones que no te dan la opción de comprometerte, por ejemplo, una de las personas que habitualmente colabora con nosotros este año no podrá tener a nadie en casa porque coincide con las fechas en las que está de mudanza y como ese, hay otros casos», explica Agurne.

Para Juldain, no se trata de mantener a la gente que habitualmente acoge niños, sino de conseguir que nuevas familias se animen a tomar parte en la iniciativa: «Las personas que viven la experiencia coinciden en que es algo muy positivo. Las primeras semanas son duras, tanto el niño como la familia tienen que atravesar un proceso de integración, pero cada una de las partes aprende mucho de la otra. Los niños alucinan con el hecho de poder abrir el grifo y disponer de todo el agua que quieran o la posibilidad de ir a la nevera y poder coger lo que les apetezca para comer. En el caso de las familias arrasatearras, un niño que viene de un conflicto y debe malvivir en condiciones mínimas les puede aportar mucho», señala la cooperante de Nubi.

A pesar de que el plazo de inscripción en el programa finaliza el viernes, la asociación prolongará hasta Semana Santa la posibilidad de apuntarse en el mismo, con la esperanza de que alguna familia de Mondragón u otro de los pueblos de la comarca se anime a vivir la experiencia en primera persona.