Detectan los primeros trucajes en tacógrafos digitales para evitar sanciones por velocidad El primer hallazgo, tras un accidente mortal en Cataluña

La manipulación permite también a los transportistas modificar los tiempos de conducción y descanso Los frecuentes accidentes de camiones son por ir muy rápido

MIGUEL VILLAMERIEL
Detectan los primeros trucajes en tacógrafos digitales para evitar sanciones por velocidad El primer hallazgo, tras un accidente mortal en Cataluña

SAN SEBASTIÁN. DV. Hecha la ley, hecha la trampa. Los nuevos tacógrafos digitales que se instalan en vehículos pesados como camiones o autobuses han tardado apenas unos meses en perder su aureola de imposibles de manipular. El aparato, que se presentó como el limitador perfecto para los excesos de algunos transportistas al volante y es obligatorio en todos los vehículos pesados de nueva matriculación desde mayo de 2006, ha resultado no ser la panacea de la seguridad. Los Mossos d'Escuadra han detectado las primeras manipulaciones de tacógrafos digitales en Cataluña, y el descubrimiento de los primeros tramposos suele ser síntoma de que algo mayor empieza a moverse por debajo.

El Departamento de Interior del Gobierno Vasco asegura que «en Euskadi aún no se ha descubierto ningún caso de tacógrafo digital manipulado». Las carreteras guipuzcoanas soportan un intenso tráfico diario de camiones, ya que son uno de los principales corredores de conexión entre la península y el resto de Europa, y muchos de los accidentes que colapsan las infraestructuras viarias guipuzcoanas tienen como protagonistas a los vehículos pesados. Que un camión haga la tijera es el pan nuestro de cada día, y gran parte de estos percances se deben al exceso de velocidad.

Una minoría de los profesionales del sector trata de tapar irregularidades como el exceso de horas consecutivas al volante, la falta de horas de descanso o el exceso de velocidad mediante la manipulación de los sistemas de control. Las sanciones por trucar los tacógrafos rondan los 4.600 euros, pero los menos no dudan en correr el riesgo, lo que les convierte en un peligro potencial en la carretera.

Iñaki Sistiaga, director operativo de la Asociación Empresarial de Transportes de Mercancías de Carretera de Gipuzkoa (Guitrans), sale en defensa del sector y afirma que «no tenemos constancia de que se hayan manipulado tacógrafos digitales en Gipuzkoa, ni creo que en todo el País Vasco. La mayoría de las empresas de transporte cumplen con la normativa vigente y, aunque siempre puede producirse alguna salvedad, los transportistas no manipulan sus tacógrafos».

A pesar de los primeros descubrimientos en Cataluña, Sistiaga sigue pensando que «los tacógrafos digitales son casi imposibles de manipular. Hay que calibrarlos en un centro técnico y recalibrarlos cada dos años para garantizar su seguridad, lo que complica mucho su trucaje. Además, las tarjetas personalizadas que debe llevar cada conductor las emite la Diputación y pasan numerosos controles, por lo que o no funcionarían en los tacógrafos manipulados o darían incidencias fácilmente detectables».

El nuevo tacógrafo digital, obligatorio en toda la Unión Europea, dispone de una apariencia similar al analógico, que todavía sigue siendo el modelo predominante. El sistema consta de una unidad de vehículo y un sensor de velocidad y distancia. Los discos del tacógrafo analógico tradicional han sido reemplazados por tarjetas inteligentes, basadas en un chip, que almacenan la información de tiempos de conducción y velocidades. El aparato cuenta con una pequeña pantalla que muestra la información y puede imprimir los últimos datos registrados para facilitar el trabajo de los inspectores.

Aunque el nuevo sistema es mucho más complejo que el analógico, «con los avances que hay hoy en día en informática era cuestión de tiempo que se encontrase una forma para manipularlo», comenta Iban Alberdi, de los talleres Electro Frío Behobia. Este profesional, que trabaja a diario con tacógrafos digitales, reconoce que «aún no he visto ninguno manipulado, pero hace casi un año ya oí que estaban empezando a hacerlo en Italia. Yo no sabría manipular uno, pero es que tampoco me interesa hacerlo».

Calibrado

Balerdi explica que «la manipulación del aparato será similar a la del analógico, aunque con un método informático. Se trata de intercalar un sistema electrónico entre el emisor de impulsos y el sensor del tacógrafo, que suele ir oculto en la propia instalación, con lo que la señal queda alterada y es indetectable para un Centro Técnico a la hora de hacer un calibrado».

La entrada en vigor del nuevo sistema digital ha sufrido varios retrasos. «Desde agosto de 2005 todos los vehículos pesados de nueva matriculación debían llevar instalado el tacógrafo digital, pero en la práctica esa fecha se fue retrasando. En enero de 2006, la siguiente fecha límite, se produjo un retraso en la matriculación de varios camiones y autobuses y a algunas compañías se les hizo la vista gorda porque llevaban el tacógrafo analógico de serie y les hubiese costado miles de euros cambiarlo. Entonces los transportistas consiguieron una nueva moratoria de Fomento, aunque desde mayo de 2006 ya es obligatorio en todas las nuevas matriculaciones», explica Balerdi.

Carlos Meneses, de la empresa Pozo Cogullada, es un técnico experto en tacógrafos que imparte cursos a los talleres de la zona norte. También ha oído hablar de manipulaciones, «se ha detectado alguna cerca de Bayona y en la zona de Levante», aunque recalca que «los transportistas que manipulan el tacógrafo son una minoría, es gente que le da mucho al coco y busca cualquier forma para engañar. Manipulaciones las habrá siempre, aunque al infractor se le acaba pillando. Es de lógica, si haces un trayecto de Zaragoza a Bilbao y el tacógrafo marca sólo 200 kilómetros y una hora de descanso, es evidente que si te paran estás vendido, porque esos datos no cuadran con la realidad».

Meneses afirma que «por el momento el tacógrafo digital sólo está instalado en el 10% del parque de vehículos pesados, porque nadie ha cambiado el analógico por el digital por propia iniciativa. Las pocas manipulaciones que se han dado se llevan a cabo por un método similar al analógico. Lo más habitual es que el conductor se haga con un mando a distancia que le permite cambiar la información que recibe el tacógrafo cuando le conviene, porque ha rebasado la velocidad permitida o el tiempo máximo de conducción. Si supera la velocidad máxima, pulsa el botón y consigue que la señal no quede registrada en el tacógrafo». Los Mossos d'Esquadra han sido el cuerpo policial pionero en la detección de manipulaciones en los nuevos tacógrafos digitales. El primer descubrimiento se produjo en un contexto trágico, ya que el conductor del camión trucado falleció tras sufrir un accidente y caer por un terraplén cuando circulaba por la AP-7, a la altura de Mollet del Vallès.

Los Mossos, encargados de la vigilancia del tráfico en Cataluña como en el País Vasco lo está la Ertzaintza, recogieron los datos del tacógrafo sin observar irregularidades en un primer momento, pero una inspección más detallada reveló que se había modificado el sistema electrónico que registra la velocidad con el objetivo de poder conducir a una velocidad un 20% superior a la registrada. También se falseó el tiempo de conducción, con lo que el conductor simuló estar descansando cuando en realidad estaba conduciendo.

La segunda manipulación se detectó en un camión que circulaba por la AP-7 a una velocidad superior a la permitida. Una vez parado el vehículo, los agentes vieron que el exceso de velocidad no estaba reflejado en el tacógrafo. En una inspección posterior, se halló un dispositivo electrónico para alterar los registros de velocidad y tiempos de conducción. El conductor fue sancionado con 4.061 euros.