«Las mujeres somos buenas empresarias: prácticas, serias y con ganas de triunfar»

La donostiarra Isabel Maestre fue reconocida como empresaria del año

LIDE AGUIRRE
Isabel Maestre ha sido elegida empresaria del año./
Isabel Maestre ha sido elegida empresaria del año.

SAN SEBASTIÁN. DV. La donostiarra Isabel Maestre ha sido elegida empresaria del año por la Federación Española de Mujeres Directivas, Profesionales y Empresarias, (Fedepe), por su trayectoria como creadora y gerente del Obrador de Cocina, empresa ubicada en Madrid que desde hace más de veinte años ofrece sus servicios de catering por toda España. La asociación Fedepe lleva quince años reconociendo el ejercicio de la dirección entre las mujeres, y en su último ejercicio de 2006 apuntó a la empresaria guipuzcoana, que cuenta con un dilatadísimo currículo que abarca desde la cocina y los medios de comunicación hasta la publicación de cuatro libros relacionados con su actividad en la cocina.

- Volviendo a los orígenes, ¿dónde empezó a trabajar?

- Mi primer trabajo fue en la Banca Barcáiztegui y Maestre en San Sebastián, como secretaria. Por entonces no tenía ni idea de que podría llegar a ser empresaria de catering; sin embargo, el hecho de pertenecer a una familia de promotores empresarios puede que influyera en mi preferencia por el trabajo autónomo en vez de por el más tranquilo y seguro, pero, a mi entender, alienante, trabajo por cuenta ajena.

- ¿Entraba en sus planes emprender su propia empresa de catering?

- No quería trabajar por cuenta ajena y, a la vez, quería trabajar. Pero lo del catering es otra historia. Yo entonces no tenía más conocimientos sobre cocina que los que puede tener una chica que trabaja de secretaria, aunque me gustaba ayudar a mi madre cuando hacía repostería, que era su especialidad. Fue ella quien me apuntó a unos cursos de cocina en la Escuela de Cocina Nazaret, en la calle Fuenterrabía de San Sebastián, hoy desaparecida, que siempre me han sido muy útiles.

- ¿Qué obstáculos ha encontrado a lo largo de su trayectoria empresarial?

- No puedo hablar de verdaderos obstáculos. Mi familia, y sobre todo mi marido, Pablo Cárdenas, siempre me han prestado su ayuda, y en muchas cosas podría decir que hemos actuado coordinadamente. La nuestra es una empresa familiar en el mejor sentido de la palabra. Después de casarme, y ya en Madrid, seguí trabajando de secretaria, pero seguía pensando en montar mi propio negocio. Mientras tanto, había seguido varios cursos de cocina en la Escuela Alambique, en Madrid y corría el año de 1979, cuando su directora me propuso impartir un cursillo sobre la entonces naciente Nueva cocina vasca. Además, durante las vacaciones siempre hemos pasado el mes de agosto en San Sebastián, y Pablo y yo nos dedicamos a visitar los restaurantes más innovadores. Con lo aprendido, impartí el cursillo, que fue un éxito, y repetí varias veces, quedando desde entonces enrolada como profesora en la escuela. Me lo tomé en serio y seguí unos cursos avanzados en la Escuela de Cocina de Lenôtre en París. Escribí y publiqué mi primer libro, Cocine hoy para mañana, que se sigue vendiendo. Fueron mis propias alumnas las que me animaron, o más bien, me forzaron a comenzar mi actividad de catering, porque me empezaron a pedir platos para sus invitaciones. Primero los hacía en casa, eran otros tiempos, pero luego entendimos que había que dar el gran paso, y en 1985 creamos la sociedad y montamos el obrador donde hoy se desarrolla nuestra actividad. En 1997 se me otorgó el Premio Nacional de Gastronomía ex aequo con Martín Berasategui.

- Vista la diversidad de actividades en que se ha embarcado parece que en su recorrido ha habido un cúmulo del esfuerzo, conocimiento, y sinergias. ¿Qué factores han sido determinantes?

- Tengo que reconocer que el esfuerzo ha sido mucho, así como el estrés en algunos momentos. En cuanto a las sinergias, la mía es una empresa familiar, en su mejor sentido, y no puedo dejar de mencionar todos los que trabajan conmigo, en su mayoría desde hace ya muchos años.

- ¿Cómo ve la trayectoria de las mujeres en el ámbito empresarial en España y, en concreto, en Gipuzkoa?

- Yo creo que las mujeres somos buenas empresarias, porque, en general, somos prácticas, serias y tenemos ganas de triunfar. En mi opinión, los hombres, que pueden tener otras cualidades, no nos llevan ventaja. Y actualmente han desaparecido los condicionamientos y prejuicios de antaño. En cuanto a Gipuzkoa, desde antiguo, fue la mujer la que vendía el pescado y los productos del caserío, mientras el hombre estaba en la mar o en el campo. Nunca han faltado empresarias en esta tierra.

- ¿Y en qué áreas cree que están destacando?

- En todos los campos, pero quizás más en las pymes, que son el motor de la economía española. Y no hay que abandonar este sector.

- ¿Qué proyectos maneja?

- Mantener y elevar el prestigio de ésta casa, así como el volumen de negocio.