«¿Repetir en la Vuelta al País Vasco? Más difícil es ganar el Tour y alguno ya ha repetido»

Dice que está «delgadillo» y que el frío le deja casi paralizado.

BENITO URRABURU
Gómez Marchante, apoyado en un compañero. [DV]/
Gómez Marchante, apoyado en un compañero. [DV]

Algo de frío, una comida en mal estado o simplemente que le tenía que tocar a él le han hecho pasar a Ángel Gómez Marchante, el último ganador de la Vuelta al País Vasco, algunos problemas de estómago.

- Ha tenido algún problema físico, ¿cómo se encuentra?

- Mejor, mejor. Perdona el retraso, pero es que me he pasado media tarde pegado a la cazuela del servicio. No he comido, ni salía de la taza. (Se le notaba demacrado cuando hablamos con él).

- Desde que finalizó la Vuelta a España no ha vuelto a correr, ¿a qué se ha dedicado?

- Estuve de vacaciones. Primero, disfrutando de mi familia en Madrid. Luego me fui una semana a Francia con mi novia, que es de Lyon, y luego me marché a la República Dominicana.

- ¿Con su novia?

- Nos ha jodío. A ver.

- Se le nota muy delgado, ¿ha perdido peso durante las vacaciones?

- Cogí cuatro kilos y ya he perdido dos. Siempre estoy delgadillo, soy poquita cosa.

- ¿Ha aprovechado para hacer alguna cosa especial?

- Estar con los amigos... y montar en una minimoto. Como se entere Matxin. No suelo hacerlo mucho por si me doy una galleta. Además, llevo casco. Es una tontería, pero me gusta. También me apasionan los karts. He tenido malo el perrillo, Simba, y he andado preocupado.

- Volverá a correr la Vuelta al País Vasco. ¿Se ve capaz de ganarla?

- Tú mira quiénes vamos. Mayo, Koldo Gil, Simoni y yo. Repetir no es fácil, pero más difícil es el Tour y algunos ya han repetido, ¿o no? Influirá mucho el tiempo que haga.

- ¿Y eso?

- Con el tiempo que hizo el año pasado voy muy bien, pero con el frío ya me dirás con este cuerpo. Ahora peso 62 kilos y suelo ponerme en 59,5. Noto mucho el frío. En la Vuelta a España, en Calar Alto, parecía que quería llover al comienzo de la etapa, pero cuando comenzó a hacer frío lo acusé. A mí me va el calor. ¿40 grados? Mejor que frío, siempre. Quedé segundo en un Circuito Montañés de aficionados con esas temperaturas.

- ¿Cuál sería el sueño que le gustaría cumplir en 2007?

- Ganar la Vuelta a España. Conseguirlo depende de muchas cosas. Hay que estar a tope de forma, tener suerte, salud y un equipo que te arrope mucho.

- ¿Se ve como ganador de una Vuelta a España?

- Se puede pelear. He sido octavo, quinto. El año pasado me vi capacitado para hacer podio, tercero. Los dos primeros puestos eran inalcanzables. Te tiene que salir todo bien.

- ¿Ya conoce los recorridos de Vuelta, Tour y País Vasco?

- No. Pero es que si te lo cuento te vas a reir. Cuando voy a una carrera y me dan todos los libros de ruta los meto en una bolsa y se los doy a algún familiar o a mi padre, que lo colecciona todo. Lo meto en el autobús del equipo y allí se queda. Sólo guardo los perfiles pequeños. Luego me pasó preguntando a todo el mundo cómo son las etapas.

- Todo lo que está sucediendo en el ciclismo durante los últimos tiempos, ¿cómo lo ve?

- Lo veo mal, ¿cómo lo voy a ver? Se están pasando mucho. Se están ensañando con el ciclismo. Yo pasé el año pasado trece controles, que es normal porque anduve bien en Vuelta al País Vasco y en la Vuelta a España. Entiendo a la otra parte. No me gustaría que hubiese barra libre, que todo el mundo hiciese lo que que quisiera, pero estamos en una espiral que no tiene fin. Nos están machacando.

- ¿Y que solución le ve?

- Mala. Los ciclistas somos unos envidiosos, todos, y al final tenemos lo que nos merecemos. ¿Qué quieres que te diga?

- ¿Por qué dice eso?

- ¿Que por qué? Pues mira, cuando gané la contrarreloj de la Vuelta al País Vasco, a que te dijeron 'mira cómo va Marchante, ha ganado una crono', y así estamos. Y luego, al que habla en este mundillo le cortan la cabecilla. Las cosas se pueden hacer de otra manera, se debe de poder, creo yo.

- Después de la temporada que hizo el año pasado, ¿en qué ha cambiado su vida? ¿Se nota más valorado?

- A nivel de equipo y de compañeros, sí. En otras cosas he ido a peor.

- ¿Y eso?

- Estoy dentro de los 50 primeros de la UCI, lo que me ha supuesto tener que rellenar un formulario de no sé cuántos folios, que encima me llegó en francés e inglés, de los que no entiendo ni papa, diciendo dónde voy a estar cada día en los tres próximos meses. En realidad lo tengo que hacer cada trimestre. Me tuvo que ayudar mi mujer. Tengo que estar localizable entre las 7 de la mañana y las 9 de la noche, es decir las 24 horas del día. Me he quedado sin vida privada. Tengo diez horas para dormir. ¿Pasa eso en algún deporte?

- ¿Y si tiene que ir a algún lado de forma imprevista?

- Hay que comunicarlo de forma inmediata a la UCI y al equipo. Si quiero ir a ver etapas de la Vuelta a España o al País Vasco, también. Sólo falta que entren en la casa de un ciclista y vean todo lo que hace, su vida personal. Lo que haga fuera de competición es mi vida.

- ¿Que le parece lo del ADN?

- Al final terminaremos entrando todos por el aro. Se pasan mucho, pero como no decimos nada, tragaremos con todo.