La máquina amarilla

Saunier Duval continúa su ascenso en el mundo del ciclismo profesional de forma progresiva, tranquila, pero sin detenerse en su intento de llegar a lo más alto.

BENITO URRABURU
El equipo del Saunier Duval al completo, en el acto de presentación de ayer en Estepona. [PACO RODRÍGUEZ / EFE]/
El equipo del Saunier Duval al completo, en el acto de presentación de ayer en Estepona. [PACO RODRÍGUEZ / EFE]

ESTEPONA. DV. Preguntarle a Joxean Matxin por los objetivos de su equipo no lleva a ninguna respuesta concreta.

Hay carreras para él, y para la empresa, más importantes que otras, por supuesto, pero quiere que todos sus corredores se sientan útiles en algún momento de la temporada.

Durante la presentación oficial de todos sus efectivos, 29 corredores, sólo cinco se dirigieron a las cerca de mil personas presentes en el acto: Mayo, Simoni, Marchante, Piepoli y Millar. Pero el resto sabe que su oportunidad puede llegar en cualquier momento, en cualquier situación.

En una plantilla con ciclistas de siete nacionalidades -españoles, italianos, un polaco, un lituano, un escocés, un francés, un americano y un brasileño-, con una empresa que tiene intereses en medio mundo y con la continuidad asegurada durante mucho tiempo, el presidente de Saunier Duval, Carlos Doria, prefiere un crecimiento sostenido que un proyecto muy ambicioso que no se sostenga en el tiempo.

Una idea que comparten a medias Joxean Matxin y Sabino Angoitia, que han reunido una mezcla de todo tipo de ciclistas: ganadores, jóvenes promesas y veteranos en la recta final de su vida deportiva.

«Tenemos de todo, unos mejores que otros, pero la verdad es resulta un grupo de lo más variado», señala Matxin, que con la llegada de Iban Mayo ha visto reforzada de forma notable su formación. Matxin nunca dirá en público, ni en privado, que tiene un ciclista malo. A lo sumo recurre al tópico de «dentro de su nivel, espero que haga cosas».

Cambiar es progresar

Embarcados en proyectos humanitarios, como plantar árboles en Mali en función de los kilómetros que hagan sus ciclistas, o en el cambio de diseño en los maillots -parece que en Francia, qué desgracia, había algunas personas a las que no les gustaban esos colores-, junto a la llegada de seis nuevos corredores -Iban Mayo, Iker Camaño, Jesús del Nero, Raivis Belohvosciks, Raúl Alarcón y Remmert Wielinga-, también ha habido otros cambios importantes en el grupo, que trascienden el ámbito deportivo y pasan más desapercibidos.

Llevan ropa Castelli, tienen coches Honda, grupos Sram en vez de los míticos Campagnolo o Shimano, y una alimentación inglesa, Six. Por tener tienen hasta un fabricante de zapatos, Ángel Infante, que proporciona varios juegos para 63 personas, que ya son zapatos. Todo ello sin hablar del material, las bicicletas. Un equipo del ProTour acaba pareciendo un almacén en el que hay de todo, incluso ciclistas.

Los hombres básicos del equipo saben dónde deben llegar a tope. Gilberto Simoni se centrará en el Giro de Italia. Matxin le suele decir al italiano, que ha estado en el podio de los últimos ocho Giros, de los que ha ganado dos, ha sido segundo en otros dos y tercero en cuatro, que «vives en el planeta Simoni».

Gibo parece estar en otro mundo, pero lo controla todo. David Millar, al que la prensa inglesa cuida mucho, le han preparado un calendario que pasa por la París-Niza, Milán-San Remo, Georgia, Dauphiné Liberé y el prólogo del Tour, que quiere ganar.

El problema es que no es el único que quiere hacerlo. En el Tour, junto a Millar estarán Ángel Gómez Marchante e Iban Mayo. En el Giro, además de Simoni correrán Piepoli y Mayo.

En la Vuelta a España repetirán Marchante, Millar y Piepoli. Koldo Gil hará Tour y Vuelta a España. A la mayoría de las pruebas que van a disputar -tienen 250 días de competición- llevan corredores para tener presencia.

Saunier Duval no mantiene unas normas muy rígidas sobre sus corredores en algunos temas como la alimentación o los horarios, pero sí cuida todo tipo de pruebas médicas, de esfuerzo, de corazón, a las que también se someten los mecánicos, masajistas y directores. Lo que no sabemos es si los tres médicos del equipo las hacen. Puede dar la impresión, a quien les conoce por primera vez, que hay un cierto barullo, algún desorden.

Nada más lejos de la realidad. No se aprieta en algunos temas, pero sí se hace en otros. Saunier Duval es un equipo parido a la italiana. La máquina amarilla se pone en marcha.