«La verdadera naturaleza del carlismo ha sido ocultada deliberadamente»

Ha revisado la historia del carlismo a través de un diccionario histórico

NEREA AZURMENDI
Clemente es uno de los principales especialistas en la materia. [EFE]/
Clemente es uno de los principales especialistas en la materia. [EFE]

Renunciando a una objetividad en la que no cree, pero no al rigor documental, Josep Carles Clemente (Barcelona, 1935) ha publicado el Diccionario histórico del carlismo. Una obra que, en su presentación, fue calificada de «novedosa y sin precedentes; útil, didáctica y aún por completar».

- Después de haber publicado 73 libros sobre el carlismo, ¿por qué ha elegido este formato?

- No había una obra de estas características en el mercado y, por el contrario, sí existía una demanda. Por esa razón empecé a trabajar hace cinco años en un diccionario que, a través de más de 3.000 entradas, refleja la historia de este movimiento desde el punto de partida fundacional hasta nuestros días.

- Afirma que el carlismo no ha sido suficientemente estudiado. ¿A qué cree que se debe ese vacío?

- A que siempre se ha querido tapar la aportación que ha realizado el carlismo al reconocimiento de las autonomías y las nacionalidades de España. El carlismo siempre ha impulsado un sistema federal y eso, incluso hoy en día, parece una herejía y va en contra de las ideologías dominantes. En consecuencia, pocos historiadores se han acercado al carlismo sin prejuicios y con libertad, ateniéndose simplemente a los hechos y a los documentos. La auténtica naturaleza del carlismo se ha ocultado deliberadamente. Sobre todo, se ha intentado esconder su parte foral y popular. Eso es algo que siempre se ha arrastrado y es lo que algunos, aportando documentos, tratamos de aclarar.

- ¿Incluye entre esos prejuicios la consideración del carlismo de Dios, Patria y Rey como un movimiento tradicionalista y muy vinculado a la religión?

- Efectivamente. De entrada, la divisa del carlismo no es ese trilema sino el cuatrilema Dios, Patria, Fueros y Rey, del que los historiadores mal llamados liberales se apresuraron a quitar la mención a los Fueros. Durante las guerras, lo primero que hacían los carlistas cuando ocupaban un pueblo era abolir la propiedad privada y, considerando que la religión es un asunto privado, establecer leyes estrictamente civiles. En el carlismo encontrará curas de sotana, pero pocos obispos y cardenales...

- ¿No ha contribuido la propia dinámica del movimiento carlista a extender esos malos entendidos?

- Es posible... En el seno del carlismo, que ha sido un movimiento democrático, han existido distintas corrientes de fondo: la integrista, la tradicionalista y la fuerista o netamente carlista. En función de qué corriente se imponía en cada momento, ha tenido épocas integristas, tradicionalistas o fueristas, pero en la actualidad existe un partido carlista que aprobó en un congreso democrático una ideología federalista, socialista y autogestionaria, y el resto son escisiones, como ocurre en otras muchas ideologías.

- Acaba de finalizar el sexagésimo aniversario de la Guerra Civil. ¿No contrasta un poco con esa visión la opción que, en aquel momento, hicieron los carlistas?

- El carlismo saludó la llegada de la República y participó activamente, por ejemplo, en todos los estatutos de autonomía, pero la República evolucionó y comenzó a tomar caminos que repugnaron a la conciencia de los carlistas. Y éstos, que tenían ya preparado un golpe de estado, se dejaron embaucar por los militares -algo a lo que se opuso entre otros el jefe carlista de Cataluña- y fueron traicionados. Yo creo que el carlismo se equivocó al entrar en la guerra aliado con los militares. Pero eso duró menos de un año, ya que en el año 37 se opuso al Decreto de Unificación [decreto de Franco mediante el cual se fusionaban bajo su mando falangistas y carlistas] y don Javier, el jefe nacional de los carlistas, fue expulsado de España. Ahí se acabaron las relaciones entre el auténtico carlismo y el franquismo.

- Se considera riguroso en su trabajo como historiador, pero no cree en la objetividad...

- No, creo que el carlismo debe estudiarse con un un criterio historiográfico diferente al tradicional, más como movimiento de masas que a base de conceptos políticos. Y creo que cada uno es libre de opinar y de analizar a su modo los hechos y los documentos.

- Desde esa subjetividad, ¿qué es el carlismo?

- Un movimiento popular que ha tenido sus corrientes ideológicas, alejado del carácter retrógado que se le quiere dar.

- ¿Y hoy en día?

- Una partido, testimonial, que tiene su ideología y supone una opción política más.

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