Sobre la manifestación contraincineradora en Usurbil

LUISMARI ORMAETXEA SANTSIÑENAALCALDE DE USURBIL

Este domingo en Usurbil se celebrará una manifestación con el lema Errausketarik ez, ez Zubietan ez inon (No a la incineración, ni en Zubieta ni en ninguna parte). En el momento de la redacción de este escrito han mostrado su apoyo organizaciones como el partido político Aralar, el sindicato LAB y la alcaldesa de Lasarte-Oria. Manifestarse con el NO es fácil, sobre todo en temas complejos como éste. No tienes que argumentar ni explicar mucho. Con un poco de fomentar el miedo en la gente y cuatro consignas el cocktel está servido. Ante esto lo más difícil es decir que no vas a participar.

No dudo en absoluto de la buena voluntad de muchos de los que participarán, personas preocupadas por su salud y de los seres queridos que les rodean, personas preocupadas con la gestión de los residuos y que incluso participan activamente en minimizarlos; pero apelo a que no solamente lo hagan por buena voluntad sino con conocimiento de causa. Conociendo el porqué de una incineradora y el porqué de la ubicación propuesta.

Como alcalde de Usurbil me debo a las decisiones plenarias de mi Consistorio. Y ante esto, debo recordar que el Consistorio de Usurbil acordó en pleno celebrado en julio de 2004 adherirse al PIGRUG (Plan integral de gestión de residuos urbanos de Gipuzkoa), así como una serie de criterios a la hora de ubicar una incineradora, por ejemplo que la ubicación se realizase en lugares degradados y no comprometiendo cuestiones medioambientales.

Dicho plan fue diseñado con bastante anterioridad mediante un proceso participativo en la que participaron múltiples asociaciones, incluidas algunas ecologistas. En aquellos tiempos la mancomunidad de San Marcos estaba presidida por un miembro de Batasuna.

La incineración, según el PIGRUG, es la fase última de todo un proceso que va desde la recogida de los residuos, pasando por tratar estos residuos a través del compostaje, reciclaje, reutilización y con la implicación y compromiso previo de la ciudadanía en la reducción de los residuos. Todo aquello que previamente ha sido imposible recuperar pasaría a ser quemado y utilizar el calor para la generación de electricidad. De la misma manera que a casi nadie le gusta que debajo de su casa haya un taller mecánico, una cervecería o incluso contenedores para la recogida de vidrio, papel, etc, ocurre que nadie quiere que se ubique una instalación industrial de estas características. ¿Que les pregunten a los pasaitarras y lezotarras si no les gustaría que les quitasen la central térmica?

Aceptando como consustancial al ser humano que queramos lo desagradable lo más lejos posible de nosotros. Se convierte en perverso cuando se empieza a utilizar como arma política. El tema es claro: o quemamos aquellos que no podemos compostar, reciclar, reutilizar, etc., o lo vertemos en vertederos. Aquí está el quid de la cuestión. La trampa de los convocantes a la manifestación.

Su alternativa pasa por ubicar varios nuevos vertederos a lo largo del territorio gipuzcoano. ¿Quién de los que participarán en la manifestación firmaría tener al lado de su casa ese vertedero? El que conteste afirmativamente que vaya a la manifestación. En declaraciones públicas anteriores he mostrado mi rechazo a la ubicación propuesta por el gobierno donostiarra porque creo que existen ubicaciones alternativas a la propuesta, que minimizan el impacto ambiental -criterio aprobado por el Consistorio usurbildarra- y porque mientras no me demuestren lo contrario es una alternativa propuesta para minimizar el impacto en municipios gobernados por el PSOE -criterio político-. La ubicación propuesta es una ubicación preparada ad hoc, expresamente para ese uso. En las propuestas que avanzaban el nuevo Plan General de Donostia -San Sebastián no se anticipaba la invasión del territorio que se prevé utilizar para la ubicación de la incineradora. Hubiera sido territorio no urbanizable-.

Ante este análisis vuelvo a afirmar que en aquello que esté en mis manos me opondré a la ubicación de la incineradora con todos los medios administrativos y jurídicos al alcance del consistorio usurbildarra.

El gobierno donostiarra tiene una visión de ciudad residencial y de servicios, en la que los municipios que la rodeamos -Donostialdea- somos el patio trasero. El trastero donde ubicamos lo feo, lo sucio, secundario. Gipuzkoa es un territorio industrializado, con cantidad de empresas contaminantes, algunas de ellas ubicadas en Usurbil y Lasarte-Oria.

Aún corriendo el riesgo de ser malinterpretado lanzo la siguiente reflexión: ¿Cuántos de nosotros estaríamos dispuestos a dejar nuestro puesto de trabajo en empresas más o menos peligrosas: químicas, fundiciones, papeleras? ¿Cuántos solicitaríamos su cierre? Yo no. Eso sí sería el más riguroso en exigir el máximo de seguridad y garantías sanitarias. El que responda afirmativamente a las preguntas anteriores, que vaya a la manifestación.

Para ir cerrando este escrito, unas palabras respecto a las posiciones de la alcaldesa de Lasarte-Oria. Aclárese. No se puede apoyar el plan de residuos (PIGRUG) y luego apoyar la manifestación de Usurbil; que es la segunda versión de la celebrada en su municipio hace unos días. Manifestación en la que participó pero sin asumir el lema oficial, que por cierto es el mismo que el de Usurbil.

Por cierto, ya está bien de aprovechar cualquier ocasión para seguir haciendo proclamas anexionistas respecto al enclave de Zubieta, ¿A qué viene mezclar estos dos temas? Zubieta no ha sido, ni es, ni será Lasarte-Oria. Antes apoyaré una Zubieta independiente que como un barrio de Lasarte-Oria.

Por todas estas razones, yo, como alcalde de Usurbil, y como ciudadano responsable e informado de la cuestión de la gestión de residuos, no participaré en esa manifestación. Aunque sí que seguiré esforzándome al máximo para que la ubicación propuesta no se materialice.

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