Dos cuñados y un destino

Alfonso Feijóo y Gabriel Zapiain, nombres propios en el mundo del rugby, tratan de reflotar al Atlético San Sebastián tras una trayectoria prácticamente simétrica

OIER FANO
Alfonso Feijóo y Gabriel Zapiain, 'Txapino', sostienen un balón en el campo de Bera Bera.  [MIKEL FRAILE]/
Alfonso Feijóo y Gabriel Zapiain, 'Txapino', sostienen un balón en el campo de Bera Bera. [MIKEL FRAILE]

SAN SEBASTIÁN. DV. Cuando sus vidas se cruzaron por primera vez, hace casi cuarenta años, sólo compartían su afición por el rugby y sus ganas de iniciarse en este deporte, en el Club Atlético San Sebastián. Cuatro décadas después y con vidas prácticamente simétricas, Alfonso Feijóo, ex seleccionador de España y Gabriel Zapiain, Txapino, uno de los jugadores más laureados del panorama estatal, vuelven a su club de origen para tratar de realzar un equipo al que llevan muy dentro.

Ambos recuerdan con nostalgia sus primeros pasos en este deporte. «Mi padre no me dejaba jugar», relata Feijóo, actual entrenador del primer equipo del Atlético. «Pero al cumplir los quince años nadie pudo pararme. Empecé en juveniles y el nivel que teníamos en el equipo era impresionante. Una generación de lujo. Entre estos jugadores había un tal Txapino, talonador, pieza clave en el esquema de aquel conjunto», añade sonriente. «Pronto empezamos a ser convocados con la selección española juvenil, y subimos al Atlético de División de Honor. Conseguimos una Liga y una Copa, no sé si la gente se acordará de la hazaña», comenta Txapino, delegado de la sección de rugby.

Sus grandes actuaciones se sucedían domingo tras domingo. Paralelamente fueron nombrados seleccionadores juveniles. Compaginaban su carrera de jugador con la de entrenador. «Las coincidencias no dejaban de sucederse», comentan al unísono. Hasta tal punto que ambos decidieron estudiar INEF (titulados en Educación Física). Pero para cursar la carrera tuvieron que viajar a Madrid. Se vieron obligados a abandonar el club que les vio nacer como deportistas pero se buscaron la vida. Más bien escucharon ofertas. Feijóo se decantó por el Cisneros mientras que Zapiain optó por el Canoe.

La casualidad o el destino, según se prefiera, quiso unirles de nuevo, esta vez en la selección absoluta de rugby. Cosecharon buenos resultados en una época en que las diferencias entre selecciones punteras y modestas no estaban tan marcadas como ahora. En juveniles llegaron a vencer a Francia, en Roma. Fueron dos veces subcampeones de Europa.

Al tiempo ambos se convirtieron en cuñados y cada uno tomó su camino. Zapiain jugó seis años en San Juan de Luz, haciendo las funciones de jugador-entrenador y Feijóo siguió labrándose su carrera. Tras dos etapas al frente de la selección absoluta, es el único entrenador que ha conseguido clasificar a España para un Mundial, en 1999. Después volvió a Donostia, y dirigió al Bera Bera, con el que obtuvo una Copa del Rey.

Subir el nivel

Puede extrañar que un equipo de Primera Nacional, tercera categoría a nivel estatal, cuente con técnicos del nivel de Zapiain y Feijóo. «Llevamos muy dentro al Atlético. Hubo un cambio de directiva, nos convenció el proyecto y decidimos que era el momento de trabajar con el club txuri urdin», comenta Feijóo, que ha tenido que reorientar su forma de entrenar.

«Después de muchos años trabajando en la élite, cuentas con que tus jugadores tengan las nociones básicas del rugby. Al principio tuve que hacer una labor de adaptación, pero ahora empiezo a disfrutar», asegura. Zapiain le interrumpe. «Nuestro proyecto se basa en el medio plazo, contamos con una escuela que acoge a chavales desde la categoría benjamín. Queremos trabajar desde edades tempranas, y subir progresivamente el nivel del primer equipo con incorporaciones de cantera. Será difícil conseguir resultados inmediatos, pero es que los proyectos basados en el corto plazo están condenados al fracaso».

Sin embargo, el primer equipo está inmerso en la lucha por entrar en el play off de ascenso. Compite en un grupo de ocho. Los dos primeros clasificados jugarán una eliminatoria a ida y vuelta contra alguno de los clasificados de los otros cuatro grupos. Si consiguen superar esta primera fase, se jugarán, bajo el mismo sistema, el ascenso.

«Es difícil», asegura Feijóo, «pero aprecio que el equipo va asimilando conceptos que al principio brillaban por su ausencia. No es nuestro objetivo, los resultados en realidad no me importan demasiado».

Sentar las bases

Zapiain y Feijóo, que también trabajan juntos en el Instituto Usandizaga, no saben cuánto tiempo estarán al frente de la sección de rugby del Atlético.

«Lo importante no es cuántos años estemos trabajando, sino las bases que dejemos a nuestros sustitutos el día que nos vayamos. El Atlético se merece un lugar entre los grandes clubes de rugby y queremos poner la primera piedra para que el equipo vuelva por sus fueros».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos