El palacio de Aiete

JAVIER SADA
Pocas variaciones en la escalera principal. Eso sí, hoy en día la entrada a los jardines es libre. [AYGÜES]/
Pocas variaciones en la escalera principal. Eso sí, hoy en día la entrada a los jardines es libre. [AYGÜES]

Para comprender el origen de las repercusiones que para San Sebastián tuvo el Palacio de Aiete parece oportuno recordar la biografía de sus primeros propietarios.

Francisco Javier Castaños y Aragorri Uriarte Olvavide nació en Madrid el 22 de abril de 1757. Estudió en el Seminario de Nobles de Madrid e ingresó en la Academia Militar de Barcelona siendo destinado en 1774 como Capitán de Granaderos al Regimiento de Saboya. En 1792 ascendió a Coronel con mando en el Regimiento de Africa, ascendiendo a Bridagier y Mariscal de Campo tras la ocupación del Rosellón. Recuperaron los franceses el territorio perdido y a partir de 1794 ocuparon Guipúzcoa, Pamplona y Vitoria... Terminada la contienda con la Paz de Basilea fue ascendido a Teniente General.

En 1808, el general Castaños al mando de un ejército improvisado por algunas Juntas Provinciales de Andalucía venció en la batalla de Bailén al ejército mandado por el general Dupont. Fue el comienzo del repliegue francés hacia el Norte. La gloria de la batalla recayó sobre el General Castaños al que se nombró Capitán General del Ejército y Miembro del primer Consejo de Regencia en 1810.

Capitán General de Cataluña hasta 1820, Collar del Toisón de Oro en 1829, Capitán General de Castilla la Nueva en 1832 y Duque de Bailén desde que 12 de julio de 1832 le fue concedido el título por Fernando VII.

Con problemas similares a los que tuvo durante el Trienio Liberal (1820 y 1823), con la regencia de Espartero (1841-1843) debió permanecer en su domicilio hasta que en 1843 fue nombrado Comandante General de Alabarderos Reales, y al poco tiempo designado Tutor de la princesa Isabel (que llegaría a ser la reina Isabel II) y de la infanta María Luisa Fernanda. Declarada la mayoría de edad de Isabel II, Castaños volvió a su puesto de Comandante General de Alabarderos, permaneciendo en él hasta su muerte en 1852.

El general Castaños, conocedor de la ciudad de San Sebastián y del pensamiento de sus habitantes - los primeros que la proclamaron reina- fue uno de los principales asesores que el año 1845 aconsejaron a Isabel II venir a tomar baños en las aguas de la Concha cuando se vio afectada por el herpes, con lo que ello supuso para el futuro de la ciudad.

Su hermana María Castaños casó con Francisco Luis Héctor, V Barón de Carondelet, procedente de una familia borgoñesa del siglo XV. El matrimonio tuvo un hijo, al que llamaron Luis Angel, que resultó heredero de los títulos de su tío siendo, por ello, II Duque de Bailén. Luis Angel contrajo matrimonio con Gertrudis Donado García, Dama de Isabel II, sucediéndole como III Duque de Bailén su hijo Eduardo Bonifacio Francisco Isidro Ramón.

Diplomáticos en Austria, los duques de Bailén gestionaron las relaciones entre Alfonso XII y María Cristina de Habsburgo después de haberse producido el fallecimiento de la mujer del rey, María de las Mercedes. Hayet, Fayet, Ayet, Ayete... son algunos de los modos utilizados para citar a la familia de origen gascón que allá por el siglo XII debió establecerse en terrenos que hoy conocemos como Aiete.

Situados junto a la calzada que comunicaba San Sebastián con el Camino Real a través de Oriamendi, su importancia fue grande tanto en cuanto afectaba a las comunicaciones como a los intereses militares ya fueran para defender o atacar la ciudad. El caserío Ayete fue Cuartel General del duque de Berwick en 1719 y conoció destacados episodios bélicos durante las guerras carlistas.

La finca fue adquirida por los Duques de Bailén el año 1878 por la cantidad de 810.000 pesetas y, derribado el primitivo caserío, encargaron la construcción del actual Palacio.

La íntima relación entre los duques y la Familia Real hizo que en varias ocasiones los reyes fueran invitados a la finca de Ayete para pasar la temporada estival, siendo Isabel II, los años 1883, 1884 y 1886, la primera en aceptar la invitación, siendo seguida por Alfonso XII y María Cristina desde 1887 hasta 1893.

Ante la llegada de los reyes, la duquesa de Bailén se dirigió al Ayuntamiento proponiendo que el Municipio le comprara la finca por 500.000 pesetas, 310.000 menos de lo que le había costado, siempre y cuando la misma fuera regalada a la Familia Real. El alcalde Gil de Larrauri convocó una reunión para tratar el tema, pero después de numerosas discusiones la compra fue desechada por no haber unanimidad entre los ediles.

La cuestión no era tanto negarse a la compra como acogerse a un proyecto que estaba sobre la mesa y que mejoraba la oferta de la duquesa. El Ayuntamiento trabajaba aquellos días por tratar de conseguir cómo construir su propio palacio para regalárselo a la reina, pero encontraba permanentes dificultades por parte del Presidente del Consejo y del Ministro de Gracia y Justicia que apoyaban el que los reyes pasaran sus veranos en Santander en lugar de hacerlo en San Sebastián.

Así las cosas y viendo que la decisión se dilataba en el tiempo, fue la propia duquesa de Bailén la que aceleró la cuestión regalándole la finca a la reina María Cristina.

El año 1912 la finca pasó a manos de la Condesa de Casavalencia y en 1940, siendo alcalde Antonio Pagoaga, fue comprada por el Ayuntamiento, abonando por ella 850.000 pesetas, más 200.000 para acondicionarla, teniendo como destino el servir como residencia del Jefe del Estado durante sus estancias en San Sebastián.

Los jardines fueron abiertos al público el 20 de julio de 1977.

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