Vida y 'milagros' de Iñarra

Se presentó ayer la biografía sobre el párroco don José Luis IñarraEl libro sale a la luz con ocasión de los 30 años de su fallecimiento

KEPA OLIDEN
Nombramiento como hijos adoptivos del Dr. Briones, Iñarra y Arizmendiarrieta. Entre estos dos, el alcalde Juan Manuel Azcoaga./
Nombramiento como hijos adoptivos del Dr. Briones, Iñarra y Arizmendiarrieta. Entre estos dos, el alcalde Juan Manuel Azcoaga.

ARRASATE. DV. «Don José Luis Iñarra sigue siendo, a pesar de que nos dejó hace treinta años, 'el párroco'». Difícilmente puede un arcipreste fallecido hace tres decenios recibir mejor homenaje de su feligresía.

En esa frase, incluida en el prólogo del libro José Luis Iñarra. El párroco de Mondragón, se resume toda la admiración y reconocimiento que aún hoy le profesa un pueblo cuya vida religiosa estuvo dirigida durante 35 años por este oiartzuarra nacido el 15 de abril de 1907 y fallecido el 2 de octubre de 1976 al pie del cañón: cayó fulminado por un infarto frente al altar después de ayudar a dar una misa.

José Mari Vélez de Mendizábal y Eusebio Iñarra, que pese a las décadas transcurridas sigue siendo el «sobrino del párroco», han escrito la biografía de este sacerdote que tan honda impronta dejó en un Mondragón sumido en la dictadura franquista, inaugurada con el fusilamiento de su antecesor y dos de sus coadjutores.

El libro biográfico sobre el párroco Iñarra fue presentado ayer en la misma parroquia San Juan en que su protagonista moría hace 30 años.

El volumen ha visto la luz gracias al Ayuntamiento, que ha editado 500 ejemplares de esta obra originalmente escrita en euskara pero que incorpora también la traducción al castellano escrita por Diego Martiartu.

A lo largo de sus más de 150 páginas se desgrana la vida y milagros de un sacerdote cuya trayectoria vital se ha compartimentado en 15 capítulos. El volumen arranca con los apartados relativos a la familia, el seminario y la ordenación sacerdotal de Iñarra.

Ordenado el 2 de enero de 1933, en julio de ese año iniciaba su labor pastoral como cura ecónomo de la localidad alavesa de Retana. En noviembre de ese año se aprobaba el anteproyecto de Estatuto Vasco en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. «Para entonces el nombre del cura Iñarra ya circula, con signo negativo, en boca de algunos políticos, sobre todo tradicionalistas.

El 19 del mismo mes se celebraron elecciones a Cortes, e Iñarra hizo frente a la campaña en contra del Estatuto que el diputado José Luis Oriol realizaba en los pequeños pueblos alaveses. El de Oiartzun se mostró partidario del miembro del PNV Francisco Javier Landaburu».

A Mondragón

Como no puede ser de otra forma, el grueso de la biografía escrita por Vélez de Mendizábal e Iñarra se centra en los últimos 35 años de don José Luis al frente de la parroquia de San Juan.

A este último tramo de su vida se dedican los siguientes 12 capítulos del libro, que abordan desde su actividad pastoral a las relaciones con los franciscanos, la ikastola, la cultura y, cómo no, el famoso episodio del escrito de los 339 sacerdotes vascos o el de la lápida por los caídos franquistas.

Hijos adoptivos

Uno de los capítulos está dedicado al nombramiento como hijos adoptivos de la villa de Don José Luis Iñarra y Don José María Arizmendiarrieta con ocasión de las bodas de plata de ambos en la parroquia de San Juan.

La biografía paralela y complementaria de ambos sacerdotes les llevó a constituir un tándem irrepetible: «Iñarra se dedicaba a la pastoral más inmediata, al consuelo cotidiano. Arizmendiarrieta sembraba con la vista puesta en el futuro. Sus homilías eran clases de sociología».