El nuevo estilo de jabalina, en Anoeta 956

Todos contra España y España contra todos, con la razón por delante!». No, no era ninguna declaración de guerra, sino el título de una información, de las últimas de la escalada de noticias que hubo, sobre «el estilo español -o más bien vasco- de la jabalina», en octubre de hace cincuenta años. En unas líneas entenderán la historia.

El lanzamiento de lo que se conocía como barra vasca o palanka era antaño una de las modalidades más populares del deporte rural vasco. Hoy olvidados, en siglos pasados los palankaris movilizaban a muchos apostantes y no había fiesta popular en la que no se realizasen exhibiciones y campeonatos de lanzamiento de unas barras que, según las zonas, pesaban en torno a los cinco kilos y medían hasta 1,80 metros

Si no llega a estallar la Guerra Civil española, en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 se hubiese podido ver lanzamientos de barra vasca (oficialmente ya denominada barra española, aunque la mayor parte de sus practicantes se encontrase en Gipuzkoa y Bizkaia) como deporte de exhibición.

Tras la guerra, en 1944 se recuperó el Campeonato de España de Barra. Uno de sus vencedores habituales, Félix Erausquin, tuvo en 1956 la ocurrencia de hacer un lanzamiento de jabalina, una modalidad deportiva parecida a la palanka, con la técnica de la barra vasca. El resultado fue sorprendente. En el estadio de Montjuic, Erausquin batió así el récord de España de lanzamiento de jabalina. Al día siguiente, como informaba DV, el guipuzcoano «José Antonio Iguarán alcanzó, extraoficialmente, en Berazubi, ¿¿77,23 metros!! con el nuevo estilo». O sea, un nuevo récord y una conmoción en el atletismo mundial, que empezó a debatir sobre la forma reglamentaria pero poco ortodoxa de lanzar la jabalina con la que, en vísperas de los juegos de Melbourne, se descolgaban aquellos atletas con pinta de aldeanos.

El 20 de octubre de 1956, DV anunciaba «la 'bomba atómica española' en el 'atolón' de Anoeta», con una exhibición del «nuevo estilo de jabalina», a cargo de Erausquin, Iguarán y Miguel de la Quadra Salcedo, que también se apuntó a la novedad. Hasta del periódico L'Equipe y del No-Do vinieron a hacerse eco de aquella revolución.

Les cortaron las alas. La IAAF modificó el reglamento y acabó con el estilo de lanzar la jabalina como la barra vasca. «La Federación Española de Atletismo eleva una enérgica protesta a la internacional», informaba con rabia el periódico.

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