«Todos tenemos el mismo cielo, pero no el mismo horizonte»

El nuevo premio foral a los Derechos Humanos es un forense beasaindarra que dignifica la memoria de los fusilados desaparecidos en la guerra

MIKEL SORO
Francisco Etxeberria, premio a los Derechos Humanos. [MICHELENA]/
Francisco Etxeberria, premio a los Derechos Humanos. [MICHELENA]

Su fisonomía de sabio y su labor de rescate de esqueletos de desaparecidos, fusilados en la Guerra Civil en el lado perdedor, le han hecho popular en los últimos años. Pero Francisco Etxeberria Gabilondo lleva dentro de la medicina forense un cuarto de siglo. Es el premiado 2006 de la Diputación de Gipuzkoa a los Derechos Humanos. Asume el galardón con naturalidad y lo celebrará con una copa de champán.

- ¿A qué le ha sabido este premio foral a los Derechos Humanos?

- Me ha hecho reflexionar con que el tiempo pasa. Porque acabé la carrera de Medicina hace 25 años. Ahora se destaca una situación concreta de los últimos años, aunque vinculada a la actividad de la Medicina como es la de mi actuación en defensa de los derechos humanos, los conflictos humanos y las relaciones humanas, que son complicadas a veces. Pero no es un premio individual. Formo parte de un equipo, personas a las que nunca les hacen entrevistas pero realizan una labor tan importante como la mía. Gracias a ellos he podido hacer cosas.

- Ponga nombre y apellidos...

- Hay médicos forenses, pero creo que prefieren permanecer en segundo plano. Incluso otros profesores como yo en la UPV. Y yo lo he procurado transmitir a mis alumnos, que ahora trabajan en la Sanidad o son forenses. También la gente de Aranzadi, donde entré antes de ir a la universidad, ha influido facilitándome sus conocimientos y animándome a formar parte del grupo a favor de recuperar la memoria de los desaparecidos en la Guerra Civil. El resumen podría ser esta escena: cuando recibí el aviso de la diputada para los Derechos Humanos, Empleo e Inserción Social, Mari Carmen Marín, estaba con otro médico, Antxon Bandrés, desbrozando un camino en el monte, donde nos llevó nuestra afición. Esa es la dimensión del premio.

- ¿Han mejorado o empeorado los derechos humanos respecto a cuando acabó Medicina?

- Entre nosotros, a pesar de algunas situaciones dramáticas, se ha avanzado mucho. Entonces parecía una reivindicación de sólo algunas personas. Los derechos humanos se han incorporado plenamente a nuestra cultura. Hoy no hay un solo programa electoral o institución que no hable de estos valores. Hay un progreso indiscutible. Hablo de valores europeos, no de otros continentes. Por ejemplo, los derechos humanos en Estados Unidos no tienen nada que ver con los europeos. Los de África, tampoco. Estuve con Amnistía Internacional constatando el problema de la inmigración ilegal en Ceuta y Melilla y pudimos ver a gente tan noble como nosotros cómo era apaleada. No son pendencieros, ni ladrones. Terminaron heridos, hospitalizados. Me quedé espantado. Es curioso: todos tenemos el mismo cielo, pero no el mismo horizonte. Verlo en las noticias no causa tanta impresión como verlo allí mismo. El horizonte de un emigrante africano de 18 años es completamente distinto del mío a su edad o del de un joven vasco a sus años. Ves de cerca que las injusticias existen y te tocan a la puerta y a la conciencia. También colaboro con el Gobierno de Chile para recuperar la memoria de los muertos por la dictadura de Pinochet. Cuando ves la falta de escrúpulos con que se torturaba, lo sitúas en otro tiempo que coincide con la Guerra Civil española.

- Son también derechos humanos los rescates de esqueletos de fusilados durante la guerra civil, ¿no?

- Sí, claro. Me impliqué y no damos abasto. Ahora vamos a Ciudad Real a entregar unos restos humanos. Es curiosa la historia: recibimos un anónimo desde Barcelona de uno de los que formaban el batallón de fusilamiento. Decía que se encontraba mal por lo que tuvo que hacer, incluido el fusilamiento de un menor de quince años. Dice que formó parte de un destacamento militar, era el año 1941, buscaban guerrilleros en el monte y como no los encontraron, se llevaron por delante a una familia entera.

- ¿Quedan por descubrir fosas con gran cantidad de restos?

- Habrá que ir viendo. Por ejemplo, cuando cerramos la de 56 esqueletos en Burgos, a diez metros sondeamos que había otra fosa con una cifra similar de fallecidos. Te quedas espantado. Un miembro de Aranzadi ha encontrado otra en Mérida, de enorme cantidad de restos.

Premio a su investigación, compromiso y dedicación

«Por haber hecho de la investigación científica un magnífico instrumento para la búsqueda de la verdad» es la primera de las razones que impulsaron al jurado a otorgar a Francisco 'Paco' Etxeberria Gabilondo el premio 2006 de Derechos Humanos concedido por la Diputación Foral de Gipuzkoa.

La segunda, «porque su compromiso diario con el estudio y análisis de la violencia le ha llevado a analizar la ejercida en nuestro pasado más reciente contra personas guipuzcoanas como reflejo de su compromiso contra la tortura».

La tercera razón es «por su especial dedicación y denodados esfuerzos en la restitución de la dignidad de todas aquellas personas que vieron sus vidas trágicamente segadas por el franquismo... en la mejor herramienta para acabar con 70 años de silencio y olvido y la liberación de un caudal de sufrimiento acumulado».

La lectura íntegra de los merecimientos la realizó Fernando Ibarreta, representante de Agipad, premiado el año pasado y, por tanto, miembro del jurado.

La diputada de Derechos Humanos, Empleo e Inserción Social Mari Carmen Marín acababa de proclamar al médico forense beasaindarra como ganador, por unanimidad, dentro de una terna de candidatos que no se desveló.

Francisco Etxeberria sigue la estela de Agipad en 2005 y Txema Auzmendi en 2004. La entrega del galardón será el día 24, a las 19.30 en el Auditorio del Kursaal. Paco Etxeberria donará el dinero a varias oenegés.

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