Unai Elorriaga y Pako Aristi reflexionan sobre la infancia en sus nuevos relatos

'Matxinsaltoen belarriak' y 'Txabola terapeutikoa' incluyen ilustraciones de Jokin Larrea y Eider Eibar El relato de Elorriaga tiene su germen en la anterior novela 'Vredaman'

ARTURO GARCÍA
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BILBAO. DV. Los escritores euskaldunes Pako Aristi (Urrestilla, 1953) y Unai Elorriaga (Algorta, 1973) presentaron ayer sus libros Txabola terapeutikoa y Matxinsaltoen belarriak, sendos relatos de literatura juvenil publicados por la editorial Elkar. Las narraciones han contado con ilustraciones de Jokin Larrea, el de Aristi, y de Eider Eibar, el de Elorriaga.

En Txabola terapeutikoa, Aristi parte de las vivencias surgidas entre una nieta, la protagonista, y sus abuelos, a cuyo caserío la envían sus padres para que se recupere de una enfermedad. El escritor de Urrestilla aprovecha el choque generacional, en especial con el aitona, para abordar aspectos como la relación entre niños y adultos, entre pasado y presente, y entre dos mundos como el de la niña y el de ese abuelo, «un tanto asilvestrado, que trata a su nieta igual que a una persona mayor, un hombre que no distingue entre niños y adultos», explicó Aristi.

El libro es la crónica de esa semana donde, si la intención de los padres al llevar a su hija era aparcarla con sus abuelos, y estaba pensada como una «búsqueda de curación», al final se da una curación, de ahí el título, pero «los curados son los abuelos, no la nieta», agregó el autor que aclaró que había trabajado a fondo el choque entre la sintaxis y la forma de expresarse del abuelo frente al modo de expresión de su joven nieta.

«Es un experimento»

Tanto Aristi como Unai Elorriaga, que debuta en literatura infantil con este relato, coincidieron en que las barreras que separan la literatura de adultos de la infantil o juvenil son tan difusas como confusas. En ese sentido, Elorriaga precisó que su relato era, más que un libro, «un experimento» puesto que el libro es, a grandes rasgos, la traslación a la literatura juvenil de uno de los cuatro relatos que el escritor vizcaíno incluyó en su novela Vredaman, en concreto el episodio narrado a través de la voz del niño Tomás, también protagonista de este relato.

Elorriaga confesó que desde que se sentó a escribir aquel relato incluido en la que fue su tercera novela, la historia del niño Tomás se convirtió en «una obsesión» en el sentido de que «mientras la escribía, tenía claro que esa narración tenía que llegar de alguna forma al público infantil y juvenil ,y estaba claro que en el contexto de una novela para adultos, no lo iba a hacer».

Así que Elorriaga propuso a la editorial trasladar la historia a un libro dirigido de forma específica a los más pequeños, «quitando unas cosas y añadiendo otras, pero siempre de cara a ese público lector que uno no tiene claro nunca si no está preparado de sobra para entender cualquier relato pensado para adultos», afirmó ayer.

Matxinsaltoen belarriak narra las peripecias de Tomás, un niño que acompaña a su prima a buscar insectos y marcado por la leyenda que ésta le cuenta respecto a que «aquel que atrape la libélula azul, se convertirá en la persona más inteligente del mundo». La idea se convierte en toda una obsesión para el chico, y esto le da pie a Elorriaga para indagar en el encuentro entre ambos mundos, el de los adultos y el de los niños.

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