Las escuelas francesas

1913 Se inauguraron las Escuelas Francesas en San Sebastián y se dio el nombre de Francia al paseo donostiarra donde estaban ubicadas El edificio construido en 1913 por Luis Elizalde sigue presidiendo el paseo de Francia. Hace 13 años que se cerraron las puertas del Consulado francés. ... 2006

Las escuelas francesas

Tal día como el de hoy del año 1993 cerró sus puertas en San Sebastián el Consulado General de Francia, efemérides que recordamos volviendo la vista atrás hasta llegar a la fecha en la que, en nuestra ciudad, fueron inauguradas las Escuelas Francesas de la Avenida de Francia, edificio que, a su vez, sirvió como residencia a dicho Consulado, hasta que, en su última época, se trasladó a la otra orilla del Urumea.

Nuestra historia de hoy comienza cuando en 1898, bajo la dirección de Blanchard de Farges, ministro plenipotenciario retirado y cónsul de Francia en San Sebastián, la colonia francesa en nuestra ciudad creó la Sociedad de Beneficencia y Enseñanza con la finalidad de ayudar a los franceses residentes entre nosotros, y dar a sus hijos una instrucción acorde con su nacionalidad al tiempo que propagar la lengua francesa entre los niños extranjeros, es decir, entre los niños donostiarras.

Cuatro años más tarde, las señoras de dicha colonia crearon un Comité que se encargaría de la parte benéfica al tiempo que los señores de Miguras, directores de la Escuela, creaban, bajo el patronato de la Alianza Francesa cursos para adultos a los que, el primer año, acudieron más de cien alumnos de los dos sexos.

Ambas actividades, la benéfica y la cultural, pudieron mantenerse gracias a las cuotas de los miembros de la Sociedad, del comité regional y de París de la Alianza Francesa y de las subvencione recibidas del gobierno francés.

Desde 1899 hasta 1913 la Sociedad de Beneficencia y Enseñanza tuvo su sede en un local alquilado en la calle del Príncipe (actual calle Arrasate) que disponía de cuatro salas con poca luz y precarias condiciones higiénicas en las que, el último año citado, llegaron a reunirse hasta 240 alumnos.

Así fue que el año 1912, visitando San Sebastián los señores Strauss, senador del departamento de la Meuse, y Geoffray, embajador de Francia en Madrid, «tuvieron la ocurrencia» de querer conocer dichas instalaciones, saliendo con la clara idea de que «no son dignas de la colonia ni del renombre francés».

Tanto les debió impresionar lo que vieron que apenas regresaron a sus puntos de origen realizaron las oportunas gestiones ante su gobierno, consiguiendo en pocas semanas una subvención de 68.000 francos para construir una nueva escuela.

Por descontado que el dinero, no llovido del cielo sino de las arcas del Tesoro francés, fue recibido por la Sociedad como un milagroso maná al que se añadieron 16.000 francos conseguidos en una suscripción abierta por Moulot, cónsul de Francia en San Sebastián, y 80.000 pesetas procedentes de un crédito solicitado a la Caja de Ahorros Municipal. Así las cosas, por 74.000 pesetas se compró un solar de mil metros cuadrados en el paseo que, precisamente desde el 3 de enero de 1913, llevaba el nombre de Francia.

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