Votantes del 1-O se atribuyen la «autogestión» de la consulta en descargo de los procesados

Los fiscales Consuelo Madrigal y Fidel Cadena, durante la sesión del juicio del 'procés'. /EFE
Los fiscales Consuelo Madrigal y Fidel Cadena, durante la sesión del juicio del 'procés'. / EFE

Los testigos sostienen que organizaron solos la resistencia policial, que no hubo información de la consulta y que los Mossos hicieron su trabajo

MATEO BALÍN y MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Una veintena de testigos de las defensas acudieron este martes al juicio del 'procés' en el Tribunal Supremo para reforzar su tesis sobre el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. Todos ellos acudieron en calidad de votantes de la consulta promovida por el Govern y aprobada por la mayoría indepedentista del Parlament un mes antes, con las llamadas «leyes de desconexión».

En línea con los argumentos expuestos por la primera tanda de votantes que comparecieron la semana pasada, los testigos citados por la defensa de los procesados Jordi Turull, Josep Rull y Jordi Sànchez centraron su mensaje en descargar de responsabilidad a los acusados por el desarrollo de la consulta.

Para ello, los comparecientes se atribuyeron la «autogestión» de las urnas el 1-O con el fin de llevar a cabo la votación. Asimismo, la mayoría coincidieron en que trataron de impedir la actuación de la Policía Nacional y la Guardia Civil cuando se personaron en los centros con el objetivo de cumplir la orden judicial de clausurar los locales e incautar el material electoral.

Con estos argumentos buscaron rebatir la tesis de las fuerzas de seguridad del Estado, defendida por la Fiscalía, de que si hubo «resistencia organizada» no fue planeada por los procesados, con la instrumentalización del cuerpo de los Mossos d'Esquadra, sino por la sociedad civil de manera autónoma. Ello, a sabiendas de que el referéndum había sido suspendido por el Tribunal Constitucional y había orden del Tribunal Superior de Cataluña de impedirlo.

«De fiesta»

Así, señalaron que acudieron ese día a los centros electorales porque consideraron que «votar no es delito». Negaron a preguntas de las acusaciones que nadie del Govern de Puigdemon les animó a votar, sino que «sabían» que había un referéndum y que todos querían participar porque era un día «de fiesta». De igual modo, ninguno recibió notificación oficial sobre el centro electoral, sino que fueron a los que tienen asignados en cualquier votación ordinaria. «No estábamos allí por las declaraciones del Gobierno, teníamos muchas ganas de votar», explicó Joan Porras, un activista del independentismo.

 A preguntas del abogados de Turull, éste declaró que todos los que estaban presentes en los colegios eran los «responsables». «Los mossos llegaron y nos preguntaron quién era el responsable; dijimos que éramos todos los responsables». Otra mujer, ama de casa, explicó cómo aparecieron las urnas a la localidad de Dosrius (Barcelona). «Llegó un coche, aparcó al lado de la puerta del colegio, salió un señor, dejó la urna y se marchó», todo ello en un momento en el que, dijo, «no había mossos». «Todo el mundo sabíamos que se iba a votar ese día y nos organizábamos entre todos. Fue algo espontáneo», incidió otro testigo.

«Me cogieron los testículos»

Sobre el papel de los Mossos, un declarante afirmó que se les acercaron para preguntar si les permitirían el acceso, a lo que los ciudadanos concentrados contestaron que no. Otro manifestó que los agentes «estuvieron allí todo el día, pero vieron que no podían entrar» por la alta concentración de personas. Y un tercero contó que «una pareja de mossos» fue a su colegio a «visitar» a los votantes «un par de veces», haciendo su trabajo. Curiosamente, ninguno mencionó que percibiera «absoluta pasividad» en su actuación, tal y como considera la Fiscalía.

Del mismo modo, los comparecientes defendieron que si hubo violencia el 1-O ésta fue ejercida por las fuerzas de seguridad del Estado. Para ello, señalaron que las intervenciones no respondieron a ninguna provocación por parte de los votantes, sino que los agentes comenzaron a cargar «sin mediar palabra». Uno de ellos relató que se encontraba junto a un grupo de gente sentada en el suelo y que unos agentes le «cogieron por los testículos» y le «levantaron».

Especialmente duro fue el testimonio de una profesora jubilada, que contó al tribunal cómo unos agentes la «tiraron al suelo» y la «insultaron» y «amenazaron» mientras ella lloraba. «Uno cogió mi documentación y le dijo al otro: 'identifícamela, que ésta se va a enterar'. Luego llegó otro y dijo que dejara de hacer el ridículo», expuso, emocionada. El juicio sigue este miércoles con la testifical de más votantes del 1-O.