La visita de Urkullu a Junqueras en prisión incentiva la vía posibilista de Esquerra

Imagen del exterior de la prisión de Lledoners, en el término municipal de Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona). / EFE
Imagen del exterior de la prisión de Lledoners, en el término municipal de Sant Joan de Vilatorrada (Barcelona). / EFE

El lehendakari y el exvicepresident se reúnen durante dos horas en la cárcel de Lledoners | El encuentro entre ambos mandatarios evidencia un nuevo acercamiento del dirigente vasco con el soberanismo catalán

Ainhoa Muñoz
AINHOA MUÑOZ SAN SEBASTIÁN.

Iñigo Urkullu ha hecho un parón en sus vacaciones de verano para visitar en la prisión barcelonesa de Lledoners a Oriol Junqueras. Un encuentro discreto, de carácter «privado» y de razón «humanitaria», según lo definieron fuentes del Gobierno Vasco, que se prolongó dos horas y que contribuye a incentivar la vía más posibilista abierta en las filas de Esquerra Republicana tras el fracaso de la vía hacia la ruptura unilateral, las consecuencias penales que se han derivado del procés y la llegada a la Moncloa de un Pedro Sánchez determinado a restablecer las relaciones institucionales con la Generalitat.

La inesperada visita del lehendakari al líder de ERC, que se produjo entre las 10.00 y las 12.00 horas del pasado martes en una sala de la prisión y no en el locutorio, supone un aval al diálogo con el exvicepresident y su partido. En los nueve meses que lleva interno en la prisión madrileña de Estremera, Junqueras no ha renegado de la independencia, pero se ha mostrado favorable a modular la hoja de ruta de la unilateralidad que acabó con la intervención de la autonomía catalana a través del 155 de la Constitución. Una modulación que se deja ver en la posición de Esquerra en el Govern, en su actitud hacia el cambio de Ejecutivo en Madrid y, singularmente, en el desmarque del frente electoral que auspician con la Crida el expresident Puigdemont y el PDeCAT bajo su control.

La visita de Urkullu a Junqueras -el lehendakari aún no se ha reunido con el nuevo presidente catalán, Quim Torra- evidencia un nuevo gesto del lehendakari hacia el soberanismo catalán, después de que su mediación en otoño para tratar de buscar una salida no traumática entre Puigdemont y Rajoy no fructificara. Ese intento fallido y la insistencia del expresident en la unilateralidad han enfriado la relación con el lehendakari, quien recibió la llamada, esta vez de ERC, tras las elecciones autonómicas de diciembre con la pretensión de que intercediera ante Puigdemont a fin de desbloquear la investidura en Cataluña.

Urkullu pudo conocer de primera mano el martes la situación en la que se encuentra el líder de ERC. Según las fuentes antes citadas, el lehendakari encontró al exvicepresidente de la Generalitat «muy consciente de la situación» por la que atraviesa y «personalmente muy sereno», sabedor del proceso al que se enfrentará cuando se celebre el juicio sobre el proceso independentista catalán. Además, el lehendakari encontró al dirigente republicano «interesado en lo mejor para su entorno familiar y político», como también -precisaron desde Lehendakaritza- «para el conjunto de la sociedad catalana».

La posibilidad de que se produjera este encuentro «siempre» ha estado presente: se preparó hace tiempo y el Gobierno de Pedro Sánchez lo conocía, aunque la visita fue autorizada por el Departament de Justicia, dependiente del Govern. Urkullu, quien se ha mantenido a distancia de la hoja de ruta secesionista emprendida por el soberanismo catalán, tenía «pendiente de compartir reflexiones» con Junqueras. Finalmente, fue el martes cuando Urkullu dio el paso de viajar hasta Barcelona. El Gobierno Vasco subraya que el lehendakari ha mantenido y mantiene una relación «intensa» con representantes institucionales, sociales y dirigentes políticos catalanes, incluidos los responsables de ERC; en especial con la hoy huida Marta Rovira y con el nuevo exvicepresident de la Generalitat, Pere Aragonès. La cita en la cárcel de Lledoners se produce, además, en un momento en el que la antigua Convergència con la que se hermanaba el PNV se ha situado bajo el liderazgo de Puigdemont y el PNV ha perdido a quien era su principal interlocutora en el partido, la defenestrada Marta Pascal.

Amparo de Llarena

El encuentro entre Urkullu y Junqueras -ayer se reunió Ada Colau con Junqueras y Joaquim Forn- llega, por añadidura, en vísperas de un otoño que se prevé caliente: con la Diada, el aniversario del 1-O y con varios dirigentes catalanes presos. En paralelo, el Parlamento Vasco negocia sin consenso a la vista la reforma del nuevo Estatuto. Además, la cita se ha producido un día después de que el Gobierno Vasco informara de que ni Urkullu ni ningún miembro del Ejecutivo autonómico acudirá mañana a Barcelona para participar en los homenajes en recuerdo de las víctimas de atentado yihadista de hace un año en Cataluña. Una ausencia con la que esquivará la previsible polémica que se vivirá por la presencia del rey Felipe VI después de que varios sectores del independentismo catalán se hayan encargado de transmitir públicamente que el jefe del Estado no es bienvenido en Cataluña.

Por su parte, el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha pedido amparo ante el Consejo General del Poder Judicial por la demanda civil interpuesta en Bélgica por Puigdemont y sus exconsejeros prófugos de la Justicia española.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos