Las víctimas saludan que Donostia recuerde con placas en el suelo a cada asesinado

Eneko Goia. /
Eneko Goia.

La AVT objeta que se incluyan en el mismo proyecto a los afectados de otras violencias | Los grupos municipales, incluida EH Bildu, acogen la propuesta de Goia de forma positiva, cada uno con sus matices

A. González Egaña
A. GONZÁLEZ EGAÑA SAN SEBASTIÁN.

Las asociaciones de víctimas saludaron ayer la propuesta del alcalde de San Sebastián de recordar a los 128 asesinados en atentados en la ciudad con la colocación de placas individuales visibles en el suelo, en el lugar de cada atentado, como adelantó ayer este periódico, ya que es una reclamación que venían solicitando desde hace muchos años. La AVT, asociación mayoritaria en España, consideró «muy buena» la iniciativa que también han reclamado a alcaldes de otras ciudades, pero no comparte, sin embargo, que se incluyan en el mismo proyecto a los afectados por otras violencias como los abusos policiales. La presidenta de este colectivo, la donostiarra Maite Araluce, precisó que esas víctimas «no tienen nada que ver con las del terrorismo» y que el consistorio debería optar por «un elemento de memoria diferenciado».

La propuesta se basa en las 128 víctimas recogidas en el documento 'Retratos Municipales' que enumera 107 víctimas de ETA y Comandos Autónomos, cuatro de GAL y similares, 11 de fuerzas de seguridad del Estado y un grupo de seis asesinatos que están por esclarecer. De todas ellas, la última es Santiago Oleaga, director financiero de este periódico asesinado el 24 de mayo de 2001.

Covite explicó que, en su caso, acogen de buen grado la idea del regidor donostiarra, pero no ponen reparos a que se incluyan a afectados de otras violencias. Su presidenta, Consuelo Ordóñez, recuerda que es una reivindicación histórica de su colectivo, que ya puso en marcha en 2014 la iniciativa 'Una víctima una placa'. Este colectivo llegó a colocar la totalidad de las placas en las fachadas de los lugares donde se habían producido atentados en Donostia, pero fueron retiradas al hacerlo sin autorización de los afectados y en contra del criterio del Ayuntamiento. En una segunda ocasión, Covite volvió a colocar las placas que ya contaban con autorización de las familias, pero de todas ellas tan solo queda hoy en pie una, la que recuerda, en el barrio de Amara, el atentado contra Enrique Cuesta, asesinado en 1982. En medio de la polémica con estas placas de Covite, hace dos años, la propia Ordóñez envió al alcalde la lista con las autorizaciones de los familiares de una veintena de asesinados en Donostia que están asociados a Covite. Nunca le contestó.

Tras conocer por la prensa la propuesta de Goia, Covite la acogió de buen grado. «Bienvenida sea. Más vale tarde que nunca», afirmó Ordóñez que también apuntó como condición indispensable que se ponga el nombre del asesinado, la fecha del atentado y la autoría. «Creo que debería poner 'asesinado por'», matizó para explicar que su colectivo siempre ha exigido «que se recuerde a las víctimas de todos los terrorismos en los lugares donde fueron asesinados».

Los grupos municipales de PNV y PSE, socios de gobierno, así como EH Bildu, PP e Irabazi, reunidos ayer en la comisión de Derechos Humanos, acogieron de forma positiva, cada uno con sus matices, la iniciativa que se materializará en los próximos meses y que busca ser «flexible» y atendiendo el deseo individual de la familia de cada asesinado. «Vemos claro que podemos continuar trabajando entre todos los partidos», señaló Goia tras la reunión de ayer, en la que se acordó iniciar un «proceso de definición» del proyecto que saldrá adelante, ya que no deberá ser aprobado en pleno. A partir de ahora, la dirección de Derechos Humanos que comanda Juan Ramón Viles va a emprender «el trabajo de contraste individualizado, independientemente de que sepamos cuál es el elemento físico» para poder ir conociendo las voluntades de los familiares de las víctimas, saber si desean contar con ese elemento en la ciudad o no, «e ir programando, por decirlo de alguna manera, su colocación».

Goia precisó que la iniciativa «no tiene fecha de caducidad». Una vez tomada la decisión de emprender este camino, será un proceso abierto, sin fecha determinada de cierre y cada familia podrán ir manifestando «su voluntad de hacer esto o no en el tiempo que quieran, e incluso cambiar de opinión».

Reconocimiento

El grupo de EH Bildu explicó que no se opone, en un principio, a la iniciativa de la que quieren conocer el «documento completo», que le hubiera gustado participar en la «'cocina' de la propuesta» y que, a su juicio, el modelo ideal es el ejemplo desarrollado en Errenteria, donde se ha trabajado con todos los grupos desde un inicio. «En todo caso, todo lo que sea reconocimiento de todas las víctimas nos parece bien», apuntó. El edil del PP Txema Murgiondo, explicó que su formación no ve mal el proyecto, a instancias del desarrollo completo de la propuesta, y que «todo lo que sea recordar a las víctimas es positivo y sobre todo si se hace con consenso». Desde Irabazi, Amaia Martín apuntó que «todas aquellas actuaciones que se hagan con la idea de reparar al dolor que han sufrido y sufren las víctimas es positivo», así como que se haga de forma individualizada, «con mimo» y de la mano de los afectados.

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