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Un viaje con aristas

Javier Roldán Moré
JAVIER ROLDÁN MORÉ

El viaje a Bruselas de los portavoces del PNV, Joseba Egibar, y EH Bildu, Maddalen Iriarte, para desmenuzar los entresijos del acuerdo de bases que ambas formaciones cerraron en la ponencia de autogobierno, gracias a la mayoría parlamentaria que ostentan, ha hecho fruncir el ceño a más de un socialista. La formación que lidera Idoia Mendia, socios en el gabinete de Urkullu y en buena parte de las instituciones vascas, no ha podido disimular su malestar al visualizar en el corazón de Europa la sintonía de ambas formaciones por el derecho a decidir - entre otros muchos aspectos del acuerdo-, que por el momento tienen en el córner del terreno de juego al resto de las formaciones vascas.

La comparecencia de ambos portavoces parlamentarios en una pequeña estancia de la Eurocámara es legítima y sin duda que habrá sido nutritiva para afianzar las opiniones de los ochenta componentes de esa plataforma Diálogo Cataluña-Europa que propicia una solución negociada para la encrucijada catalana. Sin embargo, esta comparecencia de dos de los cinco partidos -PNV y EH Bildu- que están en la liza para poder construir un acuerdo amplio en torno a un nuevo estatus puede resultar poco sutil, sobre todo al realizarse a pocos días de que el Parlamento Vasco encomiende a los expertos designados por los partidos vascos la labor de ensanchar el acuerdo -hoy limitado a los dos grupos abertzales- y buscar nexos de unión en las coincidencias. Para trabajar el pacto entre diferentes, y en una materia tan sensible como es un nuevo Estatuto, también hay que ser prudente para que los gestos no puedan herir sensibilidades de cara al futuro.

Con el horizonte electoral a la vuelta del turrón, la semana comenzó en Gipuzkoa con una refriega dialéctica entre los socios de la Diputación a costa de la situación política catalana, después de que el diputado general Markel Olano dijera que sentía envidia de Cataluña, a pesar de que el independentismo está a la greña y el Govern de Torra, teledirigido por Puigdemont, pierde apoyos por momentos. Pero ayer no fue ningún socialista quien enmendó a Olano sus opiniones, sino sus compañeros de partido Aburto y Rementeria. Sin duda, como para tomar nota.

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