Urkullu llega al ecuador de la legislatura fuera de la zona de confort

Iñigo Urkullu atraviesa una puerta blindada en el Centro Vasco de Ciberseguridad de Vitoria./EFE
Iñigo Urkullu atraviesa una puerta blindada en el Centro Vasco de Ciberseguridad de Vitoria. / EFE

El lehendakari recupera la necesidad de tejer acuerdos de su primera legislatura en solitario, después de dos años sin grandes sobresaltos en la coalición de PNV y PSE | La pérdida del PP como socio preferente hace peligrar los Presupuestos y empuja al Gobierno Vasco a explorar una vía de entendimiento con EH Bildu

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

El Gobierno de coalición de PNV y PSE ha capeado sin grandes problemas su minoría parlamentaria en los dos primeros años de mandato, pero ahora que se acerca el ecuador de la legislatura debe prepararse para la tormenta. El lehendakari, Iñigo Urkullu, advirtió el pasado viernes al grupo parlamentario jeltzale que se avecinan «tiempos complicados» y es consciente de que empieza a quedar lejos la zona de confort en la que se ha movido su gabinete en los dos últimos años. La pérdida del PP como socio preferente para aprobar los Presupuestos, tras el apoyo del PNV a la moción de censura contra Mariano Rajoy, y la cercanía de las elecciones municipales y forales de mayo de 2019 se convierten en dos factores que alteran el tablero político en este inicio de curso, y que visualizarán con mayor crudeza la minoría parlamentaria del Ejecutivo. A partir de ahora, el PNV sí que echará en falta el escaño que perdió sobre la bocina en las autonómicas de 2016 a favor de EH Bildu. La falta de ese parlamentario, que aseguraría una mayoría absoluta a jeltzales y socialistas, marcará cada decisión que adopte el Parlamento en lo que queda de legislatura, y obligará al Gobierno a ejercitar al máximo su cintura política.

Lo primero, las cuentas. Urkullu abre este jueves el curso político en el pleno de política general del Parlamento Vasco y lo hará con un primer objetivo marcado en rojo: aprobar los Presupuestos de 2019. Más adelante ya llegará el momento de tirar de geometría variable para sacar adelante otras leyes o iniciativas en la Cámara, pero las cuentas públicas son el principal instrumento político y económico con el que cuenta un Gobierno y el reto del lehendakari es afrontar la segunda parte de su mandato con unos Presupuestos actualizados. Por si acaso no lo consigue, ya ha avanzado que una prórroga «no sería un drama», y en ningún caso le haría plantearse un adelanto electoral, pero Urkullu ya analiza diferentes opciones de acuerdo toda vez que el apoyo prestado por el PP en los dos años precedentes está en seria duda.

Fuentes de Lehendakaritza reconocen que la posible pérdida del apoyo presupuestario de los populares estuvo sobre la mesa del EBB desde el momento en el que se empezó a valorar un hipotético apoyo a la moción de censura que Pedro Sánchez presentó contra Mariano Rajoy, pero aun así el PNV acabó decidiendo que ese riesgo se compensaba con la opción de abrir una nueva etapa política en el Estado. Ahora que el Gobierno Vasco prepara su proyecto de Presupuestos, llega el momento de afrontar las consecuencias de aquella decisión y Urkullu ya sabe que el PP vasco venderá caro un nuevo apoyo. De entrada exigió al partido jeltzale que renunciase a las bases para el nuevo estatus que pactó con EH Bildu antes del verano, algo que los nacionalistas no han hecho, por lo que habrá que ver si pone nuevas condiciones o directamente se desmarca de un posible pacto.

Si no puede contar con la abstención del PP, Urkullu deberá mirar a las dos coaliciones de izquierdas que están en la oposición. La entrada de Elkarrekin Podemos en un acuerdo presupuestario se da casi por descartada, por lo que EH Bildu se convertiría en la única tabla de salvación posible para las cuentas. El lehendakari y, especialmente, el PNV tendrían que explorar un entendimiento con la coalición soberanista que podría ser histórico. Es cierto que ambos grupos abertzales se han puesto de acuerdo en las bases del nuevo estatus, pero alcanzar una colaboración presupuestaria abriría una nueva etapa entre ambos. EH Bildu, en cualquier caso, ya ha advertido que solo negociará si hay un giro «social» en las cuentas vascas.

Cambio de escenario. Fuentes del Gobierno Vasco no ocultan que este curso se va a producir «un cambio total del escenario político» al aparecer en el horizonte las elecciones forales y municipales de mayo. La primera parte de la legislatura se ha caracterizado por la ausencia de elecciones más allá de las dos vueltas de las generales, lo que siempre contribuye al sosiego en la política vasca, aunque el lehendakari sabe que en el ambiente se va a «enrarecer» a medida que se acerquen los comicios de mayo. Los periodos preelectorales suelen caracterizarse por que la oposición no da ni agua a los partidos del Ejecutivo, y esta vez podría repetirse el guion.

En este contexto, el lehendakari recuperará viejas sensaciones de la anterior legislatura que prácticamente tenía olvidadas desde que el acuerdo de coalición con el PSE en 2016 reforzó la estabilidad del Gobierno Vasco. Ahora, como en su primer mandato en minoría, el PNV se verá obligado a abrir el juego con todos los partidos para lograr los apoyos necesarios en el Parlamento.

Balance y próximos retos. Urkullu iniciará su discurso de política general del jueves con un balance de los dos primeros años de legislatura, que será positivo en lo económico y con nuevos objetivos en materia social. El lehendakari destacará que su gabinete ha puesto en marcha los quince planes estratégicos que previó al inicio de legislatura y, entre las «prioridades sociales», anunciará detalles sobre la estrategia para combatir la brecha salarial entre hombres y mujeres, el impulso del empleo de calidad o la mejora de los servicios públicos. También dedicará parte de su discurso a la necesidad de mejorar la atención a las personas migrantes que llegan a Euskadi.

Nuevo clima en España. La labor que tiene por delante el Gobierno Vasco en los dos años que quedan de legislatura no se puede abstraer de los vaivenes que está sufriendo la política española. El Ejecutivo de coalición de PNV y PSE apuesta de forma clara por que Pedro Sánchez pueda completar la legislatura en la Moncloa, lo que abriría la puerta a una fructífera colaboración entre gobiernos que acercaría el cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika, pero ese objetivo no está en manos de jeltzales y socialistas. Fuentes de Lehendakaritza apuntan que, a diferencia de una hipotética prórroga de las cuentas vascas, que no desembocaría en un adelanto electoral de forma automática, la suerte de Sánchez sí parece muy ligada a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2019.

De la capacidad del PSOE de mantenerse en el poder, siempre gracias al apoyo del PNV en el Congreso, podrían derivarse mayores frutos en el avance del autogobierno vasco, porque el Gobierno socialista necesita tiempo para materializar muchas de las 37 transferencias pendientes que reclama el Ejecutivo vasco. Así que la permanencia de Sánchez en la Moncloa resultará clave para que la hoja de resultados del Gobierno Vasco al final de la legislatura sea más o menos lustrosa.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos