Urkullu hace autocrítica y pide «no diluir, no legitimar y no excluir» ante el terrorismo

El lehendakari asegura que una reflexión crítica requiere del «rechazo a la legitimación o minimización de cualquier violencia»

A. G. E. SAN SEBASTIÁN.

El lehendakari Iñigo Urkullu hizo una lectura crítica de la actitud que mantuvo la sociedad vasca hacia las víctimas del terrorismo en las décadas de los años 70 y 80, y reconoció que la respuesta institucional tampoco «estuvo a la altura de lo que aquella violencia supuso y de lo que las víctimas merecieron». Durante su discurso en el Palacio Miramar en el acto central del Día de la Memoria, organizado por el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, Gogora, Urkullu

afirmó que «todas las víctimas merecen un reconocimiento y una reparación» y destacó «tres criterios éticos» para unir a la sociedad que son «no diluir, no legitimar y no excluir». Del primero, precisó que «una reflexión crítica no puede ser solo genérica», ya que requiere que «el rechazo a la legitimación, compensación o minimización de cualquier forma de terrorismo o violencia sea específico y separado en cada caso».

En cuanto al criterio de «no legitimar», incidió en que el ejercicio de una memoria crítica «no puede aceptar que se utilice ningún pretexto para legitimar, justificar, compensar o minimizar ninguna forma de terrorismo o violencia», mientras que, en el tercer criterio, consideró que «la mirada crítica no puede excluir ninguna forma de terrorismo, violencia o vulneración de derechos humanos».

En su análisis crítico del papel jugado por la sociedad vasca destacó algunos fragmentos del documento elaborado por Gogora y titulado 'La sociedad vasca: luces y sombras'. Entre las «sombras», destacó el «abandono» sufrido por las víctimas, especialmente en las décadas de los 70 y 80. Recordó también que los GAL provocaron 29 asesinatos y que las «víctimas sufrieron discriminación y negación oficial de su existencia y realidad». «Hacemos autocrítica», remarcó para añadir que «debimos reaccionar antes, mejor y de manera conjunta». Entre las «luces», recordó que la década de los 90 estuvo presidida por «una progresiva sensibilización en relación con las víctimas» y que, a partir del 2000, ha estado caracterizada por «la construcción de una cobertura normativa, institucional y social de protección activa de los derechos de las víctimas».

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