Urkullu acusa al PP de inducir a la «prevaricación»

El lehendakari Iñigo Urkullu pasa junto a las fotografías de los dirigentes socialistas Fernando Buesa y Enrique Casas./EFE
El lehendakari Iñigo Urkullu pasa junto a las fotografías de los dirigentes socialistas Fernando Buesa y Enrique Casas. / EFE

Considera un «tremendo desatino» y una «provocación» la moción aprobada en el Senado contra las transferencias

A. González Egaña
A. GONZÁLEZ EGAÑA

Iñigo Urkullu aprovechó la tribuna del Parlamento Vasco para verbalizar su enfado por el veto del Senado a las transferencias pendientes en Euskadi. Definió el envite de «tremendo desatino» y acusó a su promotor, el Partido Popular, de «provocar» y de «incitar a la prevaricación» al plantear el «incumplimiento» de una ley orgánica. El lehendakari elevó el tono, en sede parlamentaria, dos días después de aprobarse en la Cámara alta, con el apoyo del PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias, una moción en la que instan al Gobierno español a no transferir las competencias pendientes y se afirma que el Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez «cederá al desmantelamiento del Estado» si negocia la cesión de competencias a quienes plantean un «nuevo estatus que pretende liquidar el Estatuto de Gernika». Urkullu reprochó a los cuatro partidos que plantear una iniciativa de estas características «sin efecto práctico alguno» constituye una «provocación».

En el pleno de control de la Cámara vasca, el lehendakari encadenó tres respuestas a sendas preguntas de los partidos de la oposición referidas a la situación política en Euskadi y en España, en las que se aludió a la citada moción. En el caso de la formulada por el presidente del PP de Euskadi, Alfonso Alonso, Urkullu consideró «insólito» defender que cumplir la ley rompe el principio de igualdad. «Igualdad no es uniformidad», citó. «Un ejemplo de ello felizmente superado fue la uniformidad que impuso el franquismo que generó la mayor de las desigualdades», le reprochó. También afeó que fuera Iñaki Oyarzábal, un senador del PP vasco, el que presentó la moción en el Senado para «instar al Ejecutivo a incumplir la legalidad vigente y hasta la propia Constitución».

El lehendakari se reafirmó, además, en su compromiso con la multilateralidad y la negociación política, y aseguró que por el contrario la moción del Senado supone un ejercicio de «unilateralismo». Insistió en que la aprobación de la iniciativa en la Cámara alta es algo «muy grave y preocupante», y que refleja la situación política de España. El lehendakari aclaró que el traspaso a Euskadi de competencias que tiene reconocidas en su Estatuto de Autonomía de 1979 «beneficia a todas las personas, y no perjudica a nadie, ni aquí, ni en el Estado».

En su argumentario, Alonso citó su defensa de la libertad de «los vascongados» dentro de una España «plural» y el apoyo al autogobierno vasco. Ante la perplejidad de la bancada del Gobierno, verbalizó una inesperada oferta a Urkullu para que no descarte «posibles fórmulas de colaboración» con su partido ante un eventual nuevo Gobierno del PP de Pablo Casado tras el 28-A. «No piense que con el PP en el próximo Gobierno de España están todos los caminos cerrados», anticipó. Ante esta mano tendida de Alonso, el lehendakari, benévolo, describió la legislatura que finaliza como «breve y accidentada», pero también puso sobre la tribuna el hecho de que, a lo largo de los tres últimos años, se ha producido un «desbarajuste político» del que hizo un repaso y responsabilizó a los populares. «La gobernabilidad en España padece un grave problema de inestabilidad, aquejada de incomunicación e incapacidad para el acuerdo. El bipartidismo ha quedado atrás y no se ha demostrado capacidad para gestionar un hemiciclo más plural», resumió.

Reconoció que con el Gobierno de Mariano Rajoy se logró el acuerdo para la renovación del Cupo y del Concierto Económico vasco, y para finalizar el TAV en 2023, pero no se consiguió que se reuniera la comisión mixta de transferencias ni que el Ejecutivo dejara de recurrir las leyes vascas. «Luces sí, pero sombras muchas», apuntó Urkullu.

EH Bildu y Podemos

La parlamentaria de EH Bildu Maddalen Iriarte se dirigió también al lehendakari para remarcarle que «la solución a nuestros problemas no vendrá de España». Iriarte instó a «articular un bloque soberanista fuerte, que garantice mayorías en favor del derecho a decidir y de la libertad de los pueblos». En la réplica, Urkullu aludió al «multilateralismo» porque, a su juicio, el unilateralismo es «inviable y destructivo». Apostó así por la negociación política, por diseñar un modelo basado en la pluralidad nacional del Estado y por el acuerdo.

También el portavoz de Elkarrekin Podemos, Lander Martínez, reprochó al lehendakari en otra pregunta que su partido se haya sentido más cómodo «negociando con constructoras» que pensando en las necesidades de la gente. Urkullu le emplazó entonces a trabajar en Euskadi por acuerdos que propicien la aprobación de leyes.

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