Cada universidad emplea un sistema distinto para detectar los plagios

ENRIQUE SÁNCHEZ MADRID.

Con la popularización del 'copia y pega' en la era digital, las universidades ven necesario el uso de mecanismos que les faciliten el proceso de filtrado de violaciones de los límites de la propiedad intelectual. Los software para comprobar plagios son muchos, pero no todos ofrecen la misma fiabilidad ni las mismas características. Prácticamente cada centro de enseñanzas emplea una herramienta distinta para detectar indicios de plagio.

Universidades como la Complutense o la de Alicante utilizan Turnitin, una de las más potentes del mercado; otras, como la de Valencia o la de Oviedo, emplean Urkund. Herramientas de este tipo son demasiado costosas para el bolsillo medio (la suscripción varía dependiendo de los alumnos de cada institución, oscilando entre los 5.000 y los 6.000 euros sin extras) y en la gran mayoría de los casos no pueden adquirirse a menos que pertenezcas a un centro educativo o una organización.

PlagScan (usada por Moncloa para el análisis de Sánchez) o Viper manejan tarifas más asequibles (entre 40 y 50 euros por escaneo). Otras como Plag.es o Plagiarisma son gratuitas, aunque con la segunda la precisión es mucho menor. Los comprobadores de plagio más rigurosos cuentan con bases de datos propias, además de acceso a los motores de búsqueda online. La mayoría detecta incluso el parafraseo, modificaciones que guardan una estructura gramatical similar.

Los porcentajes

El proceso de todas es igual de simple: cargas el archivo, se analiza y, tras unos minutos de espera, obtienes un resultado de la criba. La calificación porcentual del informe de similitud es sólo una guía que da al usuario una idea aproximada de cuánto del total del texto podría ser original. No hay una cifra aceptable, una sola frase podría ser problemática, mientras que un porcentaje elevado puede deberse a un error tanto de la herramienta como de la mala identificación de la cita o incluso de la autocita (no hay que olvidar que uno mismo debe 'referenciarse' como si se fuera un tercero).

Una vez analizado, hay que depurar manualmente, porque, por ejemplo, citar los nombres de instituciones o de políticas como Marca España, no sería violar la propiedad intelectual. Además, el estilo para incluir las referencias en la bibliografía no es el mismo en todas las universidades. En resumen, no hay un sistema infalible, los únicos que tienen la potestad para decidir qué filtrar y cuánto de legal es una tesis, son los profesores.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos