La tensión PNV-PSE se eleva en Gipuzkoa

Socios. Denis Itxaso y Markel Olano, en un homenaje celebrado en el hall de las Juntas Generales de Gipuzkoa./USOZ
Socios. Denis Itxaso y Markel Olano, en un homenaje celebrado en el hall de las Juntas Generales de Gipuzkoa. / USOZ

La buena conexión personal entre Olano e Itxaso ha amortiguado las fricciones internas entre los dos aliados. Cataluña y el debate del nuevo estatus agitan las aguas en el gobierno foral de coalición

ALBERTO SURIOSAN SEBASTIÁN.

Son socios pero, a la vez, adversarios que se miran de reojo. El PNV y el PSE comparten tareas de gobierno en la Diputación de Gipuzkoa. Aunque los jeltzales guipuzcoanos no eran precisamente entusiastas de esta entente, la política de alianzas la estableció el EBB y aquel acuerdo de coalición entre jeltzales y socialistas proporcionó estabilidad a las diputaciones y a los principales ayuntamientos. Y Gipuzkoa no fue una excepción. El pacto entra ya en su recta final, a siete meses de las elecciones forales y municipales. Los dos aliados coinciden en que el balance es positivo y admiten que el factor personal ha contribuido a engrasar las complicidades. Ambos partidos están convencidos de que la experiencia ha puesto a Gipuzkoa en la pista de despegue de muchas apuestas que estaban paralizadas con el gobierno foral de Euskal Herria Bildu.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. La Comisión de Seguimiento del pacto de gobierno se ha reunido dos o tres veces al año desde el inicio de la legislatura para abordar cuestiones de gestión, cerrar el proyecto de Presupuestos o analizar los conflictos que ambos socios han mantenido en baja frecuencias, muchas veces ligados a las estrategias de comunicación pública. La sangre no ha llegado al río, más allá de las fricciones. La relación personal entre los representantes del PNV y los diputados socialistas es fluida y ha ayudado a suavizar las discrepancias. El diputado general, Markel Olano, y Denis Itxaso, primer teniente de diputado general, tienen una buena comunicación personal, que ha amortiguado las fricciones, y mantienen, junto a sus asesores más directos y, desde el comienzo, encuentros preparatorios previos al consejo de diputados, todos los martes, en los que siempre «se ha hablado de todo». Los consejos de diputados siempre se desarrollan en euskera.

El PSE confía en el efecto Sánchez y en sus alcaldes para activar a su electorado tradicional RIVALIDAD

Jeltzales y socialistas pretenden que sus diferencias no empañen la imagen de su gestión DOBLE PLANO

El PNV quiere atraer el voto moderado con el factor del miedo del regreso de EH Bildu al poder ESTRATEGIA ELECTORAL

Marcar territorios

Sin embargo, la relación entre ambos aliados se empieza a tensar con fuerza en los últimos días. Los dos socios marcan sus respectivos territorios. Por una parte, el debate sobre el nuevo estatus de autogobierno proyecta la sombra de un profundo desencuentro. Olano se ha posicionado de forma nítida con la mayoría independentista catalana y ha asegurado sentir «envidia» por este proceso, en la medida en la que ha activado una estrategia de concertación de fuerzas a favor del reconocimiento y del ejercicio del derecho a decidir. Tras sus declaraciones, han sido compañeros suyos de partido como el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, y el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, quienes se han desmarcado de estas posiciones.

Itxaso ha criticado con severidad este alineamiento de Olano, que insiste en que no representa una posición del gobierno foral de Gipuzkoa. El socialista respalda el «acuerdo entre diferentes» y censura el regreso de estrategias unilaterales y rupturistas de presión frente a la fórmula histórica del pacto, que considera la más acertada. «En Cataluña no se nos ha perdido nada», sentencia.

Los chispazos ocasionados por la estrategia soberanista iniciada en Cataluña en los últimos meses han sido elocuentes. Había antecedentes significativos: el acto soberanista de Artur Mas y Juan José Ibarretxe en el Palacio del Kursaal, con visita previa a Olano en la Diputación, en marzo de 2017. Y un mes después, la visita de Olano a Carles Puigdemont en el Palau de la Generalitat en Barcelona. Imágenes de complicidad que en su momento generaron el malestar de los socialistas, que recalcaban que reflejaban la apuesta del PNV y no de la hoja de ruta pactada en el seno de la coalición de gobierno.

El voto útil

Pero no solo es el debate del estatus del autogobierno el que puede condicionar los tiempos. El PNV y el PSE libran un pulso por rentabilizar la labor de gobierno. Y, a la vez, opera una soterrada rivalidad electoral.

La estrategia oficial del PNV pasará de nuevo por intentar volver a polarizar con EH Bildu porque sabe que esta tesis -la del riesgo de un regreso de la izquierda abertzale al poder- puede movilizar a los sectores más moderados del territorio, ante los que los jeltzale pueden exhibir una bandera de gestión tangible. Esta táctica implica un llamamiento al voto útil entre los electores del PSE y del PP que puede complicar las expectativas socialistas. El PSE intentará combatir esa pretensión, ofrecerse como 'alternativa' y dirigirse al voto moderado progresista y de izquierdas.

Los jeltzales sí reconocen en Gipuzkoa al PSE como un rival a tener en cuenta, con un candidato a diputado general -Itxaso- al que una reciente encuesta de la Diputación daba un elevado índice de conocimiento público (58,5%), mientras Olano obtenía un 57,6%. En valoración de gestión, en ese mismo sondeo el diputado general quedaba primero con un 5,90 sobre diez mientras el socialista conseguía un 5,34. En el PNV se tiene claro que una amplia mayoría social del territorio apuesta por mantener en manos del nacionalismo el liderazgo institucional del territorio. Y se maneja una baza decisiva: el riesgo de que EH Bildu regrese al control de la Diputación no ha desaparecido y puede ser crucial en una campaña electoral.

La duda de la movilización

Pero otras variables de la coyuntura hacen más complejo este tablero. En las Juntas Generales de Gipuzkoa, el PSE es tercera fuerza, por delante de Podemos-Ahal Dugu al contrario que en Bizkaia y Álava. En la formación jeltzale se admite que la crisis de Podemos en Gipuzkoa puede beneficiar al PSE. Por otra parte, en las últimas municipales y forales quedó comprobado que una parte de ese voto 'de orden' fue a parar al PNV para desbancar a EH Bildu. La duda de hoy es si, en un escenario de menor movilización, ese voto útil se mantendrá, regresará a su opción de origen, se refugiará en la abstención o fortalecerá a otras apuestas. Otra duda es qué efecto puede tener la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa. El PSE no duda que el auge del PSOE va a incentivar la participación del voto socialista tradicional en mayo, pero los jeltzales advierten una considerable incertidumbre. Un escenario volátil que dicen los expertos.

Además, Gipuzkoa es un territorio en el que el PSE conserva un notable poder municipal. El tirón de los alcaldes socialistas -en Irun, Lasarte-Oria, Pasaia, Zumarraga y Eibar- resulta determinante para pasar con éxito una prueba electoral de mayo en la que la novedad es la presencia de Podemos en numerosos municipios a los que no concurrió en 2015.

El caso de San Sebastián plantea también una dura batalla política que empieza a verse con las constantes trifulcas en el gobierno municipal. Los socialistas han vuelto a optar por Ernesto Gasco como candidato a la alcaldía. Mientras tanto, el alcalde Eneko Goia evita escorarse hacia un territorio claramente independentista, a diferencia de Olano, quizá porque este acento pueda restarle apoyos en una realidad sociológica marcada por complejos equilibrios. Un exconcejal de San Sebastián lo resume con ironía: el único nacionalismo que funciona con eficacia probada en la ciudad es el donostiarra.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos