«Solo pido competir por el ascenso en igualdad porque estoy embarazada, no enferma»

Ane ha sido convocada para realizar las pruebas físicas embarazada de 8 meses./BERNARDO CORRAL
Ane ha sido convocada para realizar las pruebas físicas embarazada de 8 meses. / BERNARDO CORRAL

Varias ertzainas encintas denuncian que la consejería de Seguridad se niega a cambiar la fecha del examen físico para promocionar dentro del cuerpo policial

DAVID S. OLABARRISAN SEBASTIÁN.

La Ertzaintza abrió la convocatoria para los cursos de ascenso para agente primero el pasado febrero. Ane estaba entonces embarazada de tres meses. Lo que le vino a la cabeza fue que había tenido «mala suerte». Licenciada en una de las últimas promociones, siempre ha tenido vocación de progresar en la Policía vasca, y pensó que ojalá hubiesen convocado el procedimiento selectivo en otro momento. El problema eran las pruebas físicas: press de banca -con pesas-, un test de agilidad y un ejercicio denominado 'course navette', que sirve para medir la resistencia aeróbica. Todas ellas de carácter eliminatorio y que se iban a realizar en un momento incompatible con su avanzado estado de gestación. Después, estudiando las bases, interpretó que se debían tener en cuenta situaciones personales como la suya a la hora de dar facilidades. Así que se apuntó a la convocatoria.

Las primeras pruebas -la de conocimientos, la psicotécnica y la de personalidad- se realizaron el 31 de mayo. Cuando uno de los examinadores se percató de que estaba embarazada se interesó «de forma muy amable» por ella y por las otras cuatro agentes que estaban en la misma situación. Otra policía explicó también que había tenido un niño hacía poco. El funcionario les dijo que debían poner en conocimiento del tribunal sus circunstancias personales para poder cambiar el día de los ejercicios físicos. Ya entonces les dijeron que «lo iban a tener difícil» porque la idea era publicar los resultados definitivos en julio. Un dato importante ya que -según les advirtieron- las modificaciones de fechas solo podían realizarse con anterioridad a la emisión de las notas. Es decir, en un espacio de tiempo tan pequeño que a varias de ellas les resultaba imposible realizar el test físico en igualdad de condiciones que los hombres.

Cursos de ascenso

160 plazas
En febrero pasado se abre la convocatoria para los cursos de ascenso a agentes primeros de la Ertzaintza.
Pruebas
Los primeros exámenes -los de conocimientos, psicotécnicos y de personalidad- se realizaron el 31 de mayo. Las pruebas físicas -tres ejercicios de fuerza, agilidad y capacidad aeróbica- estaban convocadas para el 20 de junio. Se presentan 600 agentes.

Ane mandó un primer correo para pedir que se demorasen sus ejercicios al estar encinta. No obtuvo respuesta. El 8 de junio se publicaron los resultados de los primeros exámenes. Ella sacó una de las mejores calificaciones de los casi 600 participantes. Y fue convocada para el examen físico para este mes de junio: el día 20. Es decir, embarazada de ocho meses.

«Cuestión de voluntad»

La ertzaina manda otro 'mail'. Este vez le contestan que le iban a ampliar el plazo para completar el proceso selectivo hasta el 17 de julio -apenas unos días antes de la fecha prevista para dar a luz- ya que los resultados se pensaban publicar dos días después. En este escrito se añade una «coletilla» que molestó a las agentes encinta. Les venían a decir que los ejercicios se realizaban «bajo la responsabilidad» de los participantes.

«Cuando les expliqué que no podía hacer las pruebas ese día me dijeron que pidiera que no me contase la convocatoria»

Ane protestó. Y lo que hicieron fue aconsejarle que mandara una carta a la directora de la academia de Arkaute pidiéndole que no le contase esta convocatoria para evitar restarle opciones de cara a futuros procesos selectivos. Fue entonces cuando se sucedieron las quejas contra el Departamento de Seguridad. Una de las agentes embarazadas, de hecho, ha presentado un recurso contencioso-administrativo de la mano de ELA, según anunció el miércoles la propia central, que denunció que ocurran estos episodios al mismo tiempo que el Gobierno vasco muestra su voluntad de promocionar la igualdad en el cuerpo policial y anuncie que pretende elevar la presencia femenina en la Er- tzaintza hasta el 33%. «Es una cuestión de voluntad. Nada más. Podían publicar los resultados más tarde o guardar plazas de forma cautelar», afirma Ane.

«Es curioso que parte del temario del examen era sobre la Ley de Igualdad»

Con el paso del tiempo, esta joven ertzaina se ha dado cuenta -«aún más»- de lo «injusto» que resulta el sistema. También se muestra autocrítica por haber pensado en un primer momento que había tenido «mala suerte». «Algunos me dijeron que me podría presentar en otra ocasión. Pero luego me he dado cuenta de que no estoy lesionada. No estoy enferma. Si un hombre es padre el día de la prueba no le ponen ningún problema. Solo pido mi derecho a hacerlas en igualdad de condiciones», subraya.

Ane y sus compañeras apuntan que queda un «importante camino» para poder llegar a la igualdad real. «A la hora de la verdad nos encontramos con muchas más trabas. También para poder ascender. Es curioso, de hecho, que parte del temario que tuvimos en el examen giraba en torno a la Ley de Igualdad».

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