Sánchez impulsa una reforma constitucional condenada al fracaso

Sánchez impulsa una reforma constitucional condenada al fracaso
EFE

El Consejo de Ministros aprueba este viernes la supresión de los aforamientos para el Gobierno y los parlamentarios nacionales sin el apoyo de ningún grupo

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El Gobierno socialista aprobará este viernes un proyecto de reforma constitucional limitado a suprimir determinados aforamientos y todo apunta a que su destino será la papelera. Ningún grupo, salvo el socialista, secunda la propuesta gubernamental. El PP dice que es «un anzuelo», Ciudadanos señala que es «una estafa» y Unidos Podemos la ve «impresentable». El Consejo de Ministros, sin embargo, dará luz verde a la propuesta anunciada por Pedro Sánchez en septiembre pasado.

El presidente del Gobierno incluyó la supresión de los aforamientos para los ministros, diputados y senadores dentro de lo que llama «agenda del cambio». La medida, sin embargo, tiene mucho de efectista y poco de efectiva para acabar con el fuero especial en la vida pública. En el muy improbable caso de que llegara a materializarse, afectaría a unos 600 altos cargos de los 250.000 aforados que hay en España porque, además de los miembros del Gobierno y representantes en las Cortes Generales, gozan de este régimen la Familia Real, jueces, fiscales, diputados autonómicos y miembros de las fuerzas de seguridad.

Sánchez sacó pecho el pasado martes en un acto electoral en Marbella porque después «de tantos años de las derechas, y no han sido capaces de ponerse de acuerdo para esa reforma. Y nosotros, con 84 diputados, vamos a proponer la reforma constitucional para acabar con los aforamientos y regenerar la vida política». Pero la regeneración será limitada a los posibles delitos que cometan los ministros, diputados y senadores nacionales en su vida privada, no en el ejercicio de sus cargos.

Sánchez sabe que la vida de su propuesta será efímera. Llegará al Congreso, y allí morirá porque su aprobación requiere el respaldo de tres quintos de la Cámara. Pero no va a desistir. Será una de las reformas que podrá exhibir como el bagaje frustrado por «las derechas» y por la inconsistencia de Unidos Podemos como aliado.

Suprimir todos

El líder de Ciudadanos calificó este jueves mismo de «estafa» la reforma de Sánchez porque permite que los responsables de casos de corrupción política mantengan el blindaje judicial. «O se eliminan todos los aforamientos o Ciudadanos vota en contra», anunció Albert Rivera. El presidente del PP también se apuntó a la supresión de «todos» los fuerons judiciales. Una medida de ese calado, añadió Pablo Casado, requiere un estudio en profundidad en la Comisión Constitucional del Congreso porque serían muchas las leyes afectadas, no solo la Carta Magna. Afectaría a todos los estatutos de autonomía y a normas orgánicas, como la del Poder Judicial o la del Constitucional. La que propone Sánchez, según el líder popular, es un «anzuelo» en el que el PP no va a picar.

Pablo Iglesias considera «impresentable» que el rey Felipe VI y los miembros de la Corona estén excluidos de la reforma. El secretario general de Podemos señaló que su partido es partidario de una modificación más amplia de la Constitución que sea sometida después a referéndum, y que no se circunscriba al fuero judicial de los altos cargos.

 

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