Sánchez prevé un crecimiento «robusto» pese a las señales de desaceleración

Pedro Sánchez, este domingo en Oviedo. / Eloy Alonso (Reuters) | Vídeo: Ep

El presidente fija en 2030 el horizonte para culminar su proyecto y llama al PSOE a movilizarse hasta las elecciones municipales

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Entre los muchos retos que dificultarán a Pedro Sánchez la culminación de un mandato tranquilo, no cabe despreciar el económico. Algunos indicadores, como el aumento del desempleo en agosto o el frenazo y retroceso del turismo en julio, han centrado los análisis de los expertos sobre si llegan tiempos de desaceleración. Aun así, el jefe del Ejecutivo no sólo mantuvo hoy su confianza en el futuro, sino que trató de ahuyentar posibles fantasmas. «Quiero confirmaros que este Gobierno sabe que el crecimiento económico va a ser robusto durante los próximos meses y que se va a crear empleo con intensidad», garantizó en el primer acto reivindicativo de sus 100 días en la Moncloa.

El Gobierno confía en un crecimiento del PIB del 2,7% en 2018 y del 2,4% el próximo año. Y con este escenario, Sánchez se fijó hoy como objetivo impulsar políticas económicas que permitan cumplir las previsiones y anunció un plan de choque contra el desempleo juvenil. No concretó las medidas que contendrá su propuesta, pero se comprometió a «ayudar» a uno de los sectores que más ha acusado la destrucción y la precarización de puestos de trabajo en los últimos años.

No es posible un ejercicio de adivinación sobre si Sánchez podrá agotar la legislatura e incluso disfrutar de un horizonte temporal de 12 años, como ambiciona, para consumar en 2030 su proyecto político de «transformación de España». Pero lo que sí parece obvio es que durante este tiempo tendrá que hacer frente a los embates de la oposición y, en especial, del PP, que recuerda ya que el PSOE lleva en su currículum la gestión económica de José Luis Rodríguez Zapatero y que la crisis puede «estar apostada en cualquier esquina».

Jugar el partido

Algunos analistas políticos inciden en que este factor podría ser tenido en cuenta por el presidente del Gobierno para no demorar la convocatoria de elecciones, no incrementar las posibilidades de desgaste e intentar conseguir en las urnas una mayoría más estable en el Congreso. Sánchez, sin embargo, parece dispuesto a aprovechar al máximo su paso por la Moncloa para dejar claro que su Ejecutivo no fue un «accidente».

En su intervención de hoy en la Fiesta de la Rosa, el acto organizado por el PSOE en Oviedo, dio muestras de ser consciente de la debilidad parlamentaria de su Gobierno. No hay mayoría, dijo, para derogar la reforma laboral ni acuerdo para actualizar el sistema de financiación autonómica ni consenso para alcanzar un pacto europeo sobre inmigración. Pero sí se comprometió a eliminar «elementos lesivos del Estatuto de los Trabajadores», a mejorar los recursos de las comunidades autónomas y ayuntamientos y a liderar la búsqueda de una respuesta comunitaria a la llegada de pateras. En definitiva, a jugar el partido el tiempo que reste. Incluso avanzó que el proyecto de ley de Presupuestos garantizará el poder adquisitivo de los pensionistas, si es que las cuentas logran ver la luz.

«Coherencia, diálogo, ambición y realismo», resumió su manera de hacer política, pese a que en estos primeros tres meses ha recibido las críticas de las fuerzas del centroderecha por sus rectificaciones. «Cuando se hace una vez es de sabios, pero cuando se hace continuamente es de incompetentes», censuró, de hecho, este domingo el secretario general del PP, Teodoro García Egea. Pero Sánchez no desiste. Es más, se apoyó hoy en su balance de Gobierno para llamar a los socialistas a echar el resto y movilizarse con el objetivo de conseguir la victoria en los comicios municipales y autonómicos de 2019.

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