El Rey emérito Don Juan Carlos reaparece en la Semana Grande donostiarra

El Rey Juan Carlos y la infante Elena, en Illumbe. /EFE
El Rey Juan Carlos y la infante Elena, en Illumbe. / EFE

Juan Carlos I come en Arzak y asiste a los toros junto a la infanta Elena

Macarena Tejada
MACARENA TEJADA

El rey emérito Juan Carlos I reapareció ayer tarde en público al asistir a su cita anual con los toros en la Semana Grande donostiarra. Se dejó ver por primera vez desde que se hicieran públicas las polémicas escuchas a su amiga, la aristócrata Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Y lo hizo en San Sebastián, en la corrida de la ganadería Victoriano del Río, donde torearon los maestros Enrique Ponce y Roca Rey en la cuarta jornada de las fiestas. Previamente, comió en el restaurante Arzak junto a su hija, la infanta Elena.

Como cada año, Juan Carlos visitó la capital guipuzcoana acompañado de parte de la Familia Real. En esta ocasión la única en acompañar al Rey emérito ha sido su hija mayor. Ni rastro de sus nietos Froilán ni Victoria Federica, con quienes acostumbraba a aparecer en Illunbe. Juan Carlos no había sido visto en un acto público desde que se desvelaran unas grabaciones en 2015 del excomisario José Manuel Villarejo, actualmente en prisión, a Corinna. En ellas, se recogería que el Rey emérito tenía, supuestamente, cuentas en Suiza y que en ocasiones la utilizaba a ella como testaferro.

El monarca había mantenido un perfil bajo desde que a finales de julio se anunciase que no acudiría a las tradicionales vacaciones de la Familia Real en Mallorca, donde parecía que volvería a participar en la Copa del Rey de Vela en Palma. Se especuló que su ausencia en este evento deportivo se debía más a un intento de evitar su exposición pública por parte de la Casa Real que a la gravedad de su lesión en la muñeca, que, según fuentes del Palacio de la Zarzuela, le había generado problemas musculares en la zona cervical y lumbar, «afectando a sus desplazamientos».

Nueve platos

La infanta Elena, el Rey emérito y Elena Arzak
La infanta Elena, el Rey emérito y Elena Arzak

Ajeno a todo ello, el padre del actual monarca, Felipe VI, disfrutó ayer de los toros desde uno de los palcos del coso de San Sebastián, donde se le vio aplaudir con entusiasmo a cada uno de los toreros. Cuando Juan Carlos I y su hija aparecieron en el burladero número 2, la plaza les recibió con aplausos. Es más, algunos de los asistentes se pusieron en pie a su llegada. Pero antes de dejarse ver por Illunbe, el Rey emérito y la infanta Elena aprovecharon para comer en el restaurante de unas de las eminencias de la cocina vasca: Juan Mari y Elena Arzak. El rey Juan Carlos acostumbra a acudir a los restaurantes más laureados de la zona en sus estancias estivales en el territorio. El año pasado estuvo en Rekondo y el anterior, por ejemplo, en el restaurante Zuberoa, situado en Oiartzun.

Así las cosas, y siguiendo con la tradición, Juan Carlos I degustó un exquisito menú de nueve platos ayer en Arzak. Entre los platos que comieron están el de bogavante con telar de plátano y puerro, txipirones de anzuelo en su tinta, lomo de merluza en salsa verde con almejas, vacuno con té verde y chocolate y quesos de postre. Todo ello maridado con dos tipos de vino diferentes. A la conclusión se fotografía con Elena Arzak, en un ambiente distendido.

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