El PP se resiste a aceptar un debate entre Sáenz de Santamaría y Casado

Pablo Casado, en Pamplona./Efe
Pablo Casado, en Pamplona. / Efe

El vicesecretario insiste en celebrarlo a pesar de los mensajes contrarios de la dirección del partido y del comité organizador del congreso

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El comité organizador del congreso del PP y la dirección del partido son renuentes a organizar el debate entre los dos candidatos a la sucesión de Mariano Rajoy. Confiesan su temor a que ese duelo ahonde una división contenida a duras penas tras la celebración de las primarias del pasado 5 de julio. Pablo Casado, sin embargo, insiste en pedirlo. Soraya Sáenz de Santamaría dice que no va a rehuir el cara a cara, pero duda de su utilidad porque lo sensato, a su entender, es acordar una candidatura de integración.

La sensación entre el equipo de la exvicepresidenta, pero también entre otros dirigentes de peso en el partido e incluso en el comité organizador, es que no va a haber debate entre los dos aspirantes. Aducen varias razones. Entre ellas, que no puede haber un debate de ideas para un congreso que no es ideológico y que se va a limitar a que los compromisarios voten al nuevo presidente del partido. Además, argumentan, el corpus ideológico del PP ya quedó fijado en el cónclave del año pasado. Pero sobre todo está el miedo a la fractura del partido con la creación de familias irreconciliables, una lacra que persiguió a Alianza Popular que le condenó a largos años en la oposición.

Dos de los dirigentes más significados hoy en día en el partido, el coordinador general y el portavoz en el Congreso se mostraron este lunes contrarios a un debate que solo puede tener consecuencias divisorias. «No lo veo necesario, la dirección del partido no le ve necesario», remarcó Fernando Martínez Maillo. Los enfrentamientos entre dos compañeros de partido, a su juicio, son estériles. Si al final se celebra, pronosticó, «los encantados» serán los rivales del PP. Rafael Hernando reclamó a Sáenz de Santamaría y Casado que «piensen en el partido» y «formen un equipo» en vez de buscarse las debilidades en un debate.

En el comité organizador, entretanto, dieron largas a la petición formalizada por el vicesecretario de Comunicación. Su presidente, el eurodiputado Luis de Grandes, indicó que estudiarán «la oportunidad» de hacerlo, pero señaló que la «responsabilidad» del comité es «ponderar qué es lo mejor para el partido». Recordó para mostrar su escaso entusiasmo por la idea que los debates no están recogidos en los estatutos del PP y, por tanto, la decisión de organizarlo se tomará cuando «proceda». Hasta entonces, tomaban «nota» de la petición de Casado.

Lo urgente y lo importante

El segundo clasificado en las primarias sigue enrocado en medir su capacidad dialéctica con la exvicepresidenta y reclamó que sea un «debate ideológico» porque entiende que tiene diferencias de calado con Sáenz de Santamaría. Esas discrepancias no han aflorado antes, prosiguió, porque «hacer lo urgente impedía hacer lo importante». Así ocurrió en Cataluña, donde Casado era partidario de una aplicación más severa del artículo 155, pero no lo dijo y asumió la estrategia seguida ante la gravedad de la situación.

El vicesecretario hizo oídos sordos además a los mensajes unitarios porque prestarse a un acuerdo de integración sería tanto como sumarse a «una conjura palaciega» o a un intento de «amañar el partido». Casado está convencido de su superioridad en un cara a cara con la exvicepresidenta, desde cuyo equipo recuerdan que ella ha tenido que medirse con líderes como María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o Albert Rivera, y ha salido bien librada. Podría decir el vicesecretario lo mismo, se preguntaba ayer José Luis Ayllón, uno de los colaboradores más cercanos a la candidata.

Pero al margen del debate, los dos aspirantes están enzarzados en una sorda disputa por los 3.184 compromisarios del congreso que tendrán la última palabra. La búsqueda de apoyos va «entre bien y muy bien», apuntaron fuentes de la candidatura de Sáenz de Santamaría con el optimismo habitual en estos casos. La misma sensación rezumaba en el equipo de Casado, que se jactaba de no haber pedido el apoyo de ningún «peso pesado» del partido.

Aunque dicho eso, apareció la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre para decir que desconocía «la ideología» de la exvicepresidenta, pero le «llena de ilusión» la de Casado.

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