«Hay que renovar el PP y cambiar su imagen»

Manuel Michelena, Pello Atxukarro, David Lumbreras y Cristina García posan junto a una urna en la sede del PP de San Sebastián./JOSE MARI LÓPEZ
Manuel Michelena, Pello Atxukarro, David Lumbreras y Cristina García posan junto a una urna en la sede del PP de San Sebastián. / JOSE MARI LÓPEZ

Cuatro militantes guipuzcoanos afrontan ilusionados por primera vez la elección del nuevo presidente de la formación

Ainhoa Muñoz
AINHOA MUÑOZSAN SEBASTIÁN.

En medio de una campaña interna en la que ya han empezado a aflorar los primeros reproches, los militantes del PP afrontan de manera inédita la posibilidad de elegir a uno de los seis candidatos que aspiran a recoger el testigo de Mariano Rajoy. Un escenario hasta ahora inexplorado en las bases de la formación que afiliados como Manuel Michelena, David Lumbreras, Cristina García y Pello Atxukarro acogen con «ilusión» por poder aportar su granito de arena en esta particular carrera que busca materializar un cambio real en el seno del partido. ¿El objetivo? Recobrar la confianza del electorado de centroderecha para después -argumentan- ganar las próximas elecciones generales.

A sabiendas de que está en sus manos la elección del próximo presidente del PP, los cuatro protagonistas de este encuentro reflexionan sobre los principales retos a los que se enfrenta hoy la formación, sobre el perfil de los candidatos y los objetivos que la nueva dirección deberá marcarse a partir del próximo 21 de julio, cuando finalice el 19 congreso de los populares en el que se dará a conocer quién se hará con la batuta de la formación. Y todo apunta a que, hasta el último minuto, la pugna por hacerse con el liderazgo del partido estará más que reñida.

De momento, Michelena, Lumbreras y García, que representan tres generaciones de simpatizantes del PP en Gipuzkoa, han rehusado pronunciarse sobre qué candidato respaldarán. Una actitud que se amolda a la de un gran número de dirigentes del PP, que todavía mantienen el secretismo como un mantra inquebrantable. Y a falta de tres días para que depositen su papeleta, los tres aún están a la espera de que alguno de los aspirantes les convenza con argumentos de que son la mejor opción. En cualquier caso, todos coinciden en que su apuesta estará entre los tres candidatos que, a priori, parten con más opciones para llegar a lo más alto del partido: Pablo Casado, Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal.

«Es muy arcaico tener que ir a la sede y votar en los tiempos de internet. Está siendo muy incómodo» Manuel Michelena

«Apuesto por Cospedal por su experiencia en el Gobierno y por haber renovado el aparato» Pello Achucarro

«El partido no se va a romper. Después del congreso iremos todos con el ganador» David lumbreras

«Lo más importante es insuflar ilusión, volver a conectar con el electorado de centroderecha» Cristina García

El que sí se atreve a desvelar sus cartas es Atxukarro que, a contracorriente de lo que la mayoría del PP vasco apoya -Sáenz de Santamaría- depositará su confianza en la exministra de Defensa. «Voy a votar a Cospedal porque es una mujer que lleva mucho tiempo en el partido y porque se ganó mi confianza cuando llegó como secretaria general y lo primero que hizo fue retirar a Luis Bárcenas. Me parece una política muy potente por su experiencia en el Gobierno y por haber renovado el aparato», dice.

El argumento de este tolosarra de 62 años para respaldar a Cospedal se refuerza todavía más por el «mal» papel que, a su juicio, jugó la exvicepresidenta del Gobierno a lo largo de toda la crisis catalana. «Cataluña estuvo en manos de Soraya, ella fue la responsable máxime del tema y el resultado no ha sido absolutamente nada bueno, más bien malo», asegura. Sin embargo, y a ojos de Michelena, «lo de Cataluña ha resultado estando ella (Sáenz de Santamaría) como encargada del asunto, y aceptó asumir el reto. En este tema hubieran fracasado todos». «Sí, pero puestos a ponerle un 'pero' a esa candidatura sería eso. Mucha gente lo tiene en cuenta...», le responde Cristina García.

El tercer candidato al alza, Pablo Casado, prácticamente lo descartan por su «inexperiencia». «Tiene futuro, pero quizás ahora no. Lo que vamos a elegir es un presidente del partido que sea candidato al Gobierno. Y un candidato a presidente del Ejecutivo tiene que tener currículum y experiencia», sentencia Michelena, donostiarra de 78 años.

Además, añade García, la polémica por el máster que cursó en la Universidad Rey Juan Carlos se antoja difícil de sortear. «A mí Casado me gusta, pero creo que eso es un inconveniente. Imagínate que dentro de dos meses nos explota una bomba así... Yo ya no pongo la mano en el fuego por nadie», sentencia.

Esta valenciana de nacimiento, afincada desde hace años en Oiartzun, se afilió al PP en cuanto cumplió la mayoría de edad. Hoy, a sus 39 años, celebra poder formar parte de este proceso para designar al sucesor de Rajoy. En su opinión, el principal reto es «volver a ilusionar a la gente, volver a conectar con el electorado de centroderecha» y que se consolide una dirección «renovada».

Unos objetivos que también comparten Michelena, Atxukarro y Lumbreras. Éste último, el más joven -tiene 24 años- pone además el acento en la necesidad de «renovar» y «limpiar» el partido, de cambiar la imagen del PP como «un partido corrupto». «La gestión para contrarrestar este tema es importante», opina. En la misma línea se pronuncia Michelena, que cree que el partido debe desmarcarse de las posibles sospechas de financiación irregular que azotan a la formación.

Michelena lleva más de veinte años siendo afiliado del PP -mucho antes militó en UCD- y considera esencial que el partido «aumente su credibilidad» y demuestre que se trata de un partido «saneado con respecto a la corrupción». Como militante de la vieja escuela, además, es de los que piensa que «tampoco tiene que haber grandes diferencias» una vez se celebre el cónclave. «Tenemos unos valores definidos y creo que los documentos ideológicos que se han hecho están bien. Ahora, hay que llevarlos a la práctica», dice.

Una renovación interna que consolide la unidad del partido, desmarcarse de la corrupción y abrirse a las bases son, en opinión de estos cuatro afiliados del PP vasco, las principales bases sobre las que se deberá sustentar el proyecto de los populares.

Su voz, un voto

De cara al proceso congresual, el PP se ha topado con una cifra que evidencia la desmovilización de los simpatizantes del partido: apenas 66.706 afiliados se han inscrito para elegir al sucesor del expresidente del Gobierno. Es decir, un 7,6% del total. En Gipuzkoa, el número de inscritos se reduce hasta los 88. Y entre ellos están Manuel, David, Cristina y Pello. Cuatro fieles del PP que están dispuestos a involucrarse en la designación del nuevo líder del partido, que se felicitan por poder formar parte de este proceso y que justifican la baja participación por dos razones: por la falta de costumbre y por el corto periodo de tiempo que ha tenido el PP para poner en marcha todo el procedimiento.

Los cuatro se congratulan de que «por fin» el PP se haya amoldado a los tiempos actuales y cuente con las bases de la formación para un proceso de tal envergadura. «Estamos un poco despistados, pero esto va a ser bueno para el futuro», reconoce Michelena. «Más vale tarde que nunca. Los tiempos han cambiado y es bueno que se tenga en cuenta a la militancia. Yo estoy contenta e ilusionada de poder votar al nuevo líder», le sigue García. Atxukarro, por su parte, considera que el partido «necesita que se cuente más con el afiliado, que se integre a las bases y se incrementen los procesos de participación». «Esta es una buena oportunidad. Uno se tiene que sentir útil», continúa.

Lumbreras, sin embargo, cree que no ha transcurrido el suficiente tiempo para que la militancia conozca bien a todos los candidatos. «Hay algunos que apenas se les conoce; entonces, a la hora de votarles es muy complicado porque tienen que hacer un mayor esfuerzo para expandir su mensaje», argumenta.

Precisamente, la manera de proceder para la designación del próximo presidente del PP es una de las partes más criticada y uno de los argumentos que esgrimen para explicar la baja participación. «En realidad no me ha extrañado, porque los acontecimientos se han producido a mucha velocidad y los plazos han sido muy pequeños. Además, habrá que mejorar los aspectos logísticos de participación porque esto de tener que ir a la sede, firmar y hacer un escrito en papel en los tiempos de internet me parece completamente arcaico y es muy complicado para los afiliados», dice Michelena.

Los cuatro coinciden en que, a futuro, estas primarias se tendrán que amoldar a los tiempos de la digitalización. «Yo creo que de cara a las próximas se hará de manera más fácil para que la gente participe más», augura García. «Es muy triste que la participación sea tan baja...», se lamenta Atxukarro. «Sí, pero eso no significa que no estén comprometidos, simplemente no le gusta este sistema o no saben a quién votar», defiende Lumbreras.

-¿Y al día siguiente qué? ¿Acabará el partido roto por la cantidad de sensibilidades distintas que se vislumbran?

-David: No. Después del congreso iremos todos con el ganador.

-Cristina: No, para nada. El PP es un partido lo suficientemente grande donde caben muchas sensibilidades. Siempre lo ha sido y siempre lo será.

-Pello: Es cierto que dentro de las discrepancias pueden darse roces, pero un militante tiene siempre la predisposición de mantenerse siempre ahí.

-Manuel: Cuando se entra en un proceso de primarias ese riesgo siempre existe. Lo que hay que tener es esperanza de que las personas que se pongan al frente del partido integren a todas las personas.

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