Puigdemont pone en cuestión la etapa de distensión del Gobierno

Carles Puigdemont./Afp
Carles Puigdemont. / Afp

El expresidente de la Generalitat carga contra el envío de policías españoles para reforzar el dispositivo de la Diada y del 1-O

CRISTIAN REINOBarcelona

Carles Puigdemont sigue poniendo palos en las ruedas del diálogo entre el Gobierno central y el catalán. El expresidente de la Generalitat, que defendió hasta el último momento que al independentismo no le interesaba un cambio de gobierno en Madrid, porque entendía que la permanencia del PP justificaba la vía radical en Cataluña, hizo hoy lo que ni Quim Torra ni el consejero de Interior quisieron hacer el jueves en público ante el ministro Fernando Grande-Marlaska: criticar el envío de 600 policías por parte del Ministerio del Interior para reforzar el dispositivo de la Diada y del 1-O. El consejero catalán incluso «agradeció» al ministro el ofrecimiento de ayuda, aunque también le dijo que los Mossos podían ocuparse sin necesidad de colaboración externa.

En cambio, Puigdemont cargó hoy con dureza contra el Gobierno, poniendo en cuestión la etapa de distensión que han abierto ambos ejecutivos y que se materializa en reuniones casi semanales entre ministros y consejeros y en el encuentro que mantendrán Pedro Sánchez y Quim Torra en el Palau de la Generalitat a mediados de octubre. «Los nuevos tiempos no sé exactamente qué son», reflexionó en Bruselas, donde se reunió el grupo parlamentario de Junts per Catalunya. «¿Es señal de los nuevos tiempos enviar 600 guardias civiles para cubrir una jornada que todos los años anteriores ha sido impecablemente pacífica, de convivencia y sin ningún incidente?», censuró.

Rajoy 2.0

El tono agrio y de reproche contrastó con el mensaje triunfalista del Gobierno tras el Consejo de Ministros por haber activado en solo tres meses, presumió la portavoz Isabel Celaa, la política y el diálogo con Cataluña. Puigdemont criticó, además, al Ejecutivo de Sánchez por amenazar a la Generalitat con aplicar el artículo 155 de la Constitución, insistió en pedir a Sánchez que «concrete» su propuesta para resolver la cuestión catalana y calificó al presidente español de versión 2.0 de Rajoy.

Los sectores del independentismo que más temen que el incipiente deshielo entre los dos gobiernos pueda cristalizar se dejaron oír ayer. No solo intervino Puigdemont, que apuesta por mantener la vía rupturista y que no es partidario de desinflamar del proceso, pues podría quedar relegado a un papel secundario. También la CUP, que cargó contra la administración catalana por participar en la junta de seguridad, a la que asistió Quim Torra, y al consejero Miquel Buch por comparecer junto al ministro Marlaska.

Desde Junts per Catalunya también presionaron al Gobierno catalán para que no se aparte de la vía unilateral. «La república es posible y es posible ahora», afirmó el portavoz de la formación, Eduard Pujol, tras la reunión celebrada en Bruselas.

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