Urkullu responde a Puigdemont que dijo «la verdad» ante el Supremo

El lehendakari sale al paso de las críticas del expresident catalán, que le ha acusado de omitir datos en su declaración en el juicio del procés

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIEL

El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont ha protagonizado este martes un nuevo choque con el lehendakari, Iñigo Urkullu, justo cuando el PNV está sopesando si concurre en coalición con JxCat a las elecciones europeas, en una candidatura que encabezaría el propio Puigdemont. Es un secreto a voces que las relaciones entre ambos dirigentes son nulas desde la frustrada intermediación de Urkullu en octubre de 2017, cuando trató de evitar la aplicación del artículo 155 en Cataluña así como una declaración unilateral de independencia (DUI), pero esa frialdad se ha mostrado en toda su crudeza cuando Puigdemont se ha referido por primera vez públicamente al testimonio del lehendakari ante el Tribunal Supremo el pasado 28 de febrero. El líder soberanista huido en Waterloo ha asegurado este martes en declaraciones a la radio catalana RAC1 que lo que testificó Urkullu en el juicio del procés «no fue así». «A Urkullu le falta una parte de la memoria o el relato», ha añadido.

Estas afirmaciones de Puigdemont no han sentado nada bien al lehendakari, que esta tarde le ha respondido en el acto del 50 aniversario de Eroski celebrado en Bilbao. Urkullu ha asegurado que su actuación en aquel otoño de 2017 se basó «en el empeño de prestar una ayuda ante el bloqueo» que se vivía en aquel momento. «Mi actitud fue honesta, sincera y de buena fe». El lehendakari ha afirmado, a preguntas de los periodistas, que su labor fue «transparente» y «leal con las instituciones catalanas», y se ha referido expresamente a su declaración ante el Supremo. «Dije la verdad». «Todo está documentado y esa documentación podrá ser consultada» cuando se haga pública la sentencia. «Mi objetivo va a ser intentar seguir ayudando», ha insistido Urkullu, quien ha alertado sobre los riesgos de una «fractura social».

El portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka, también había salido esta mañana en defensa del lehendakari en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno. Ha asegurado que «las intervenciones del lehendakari nunca descansan sobre fallos de memoria, no son habituales en él». Ha añadido que todas las gestiones que realizó Urkullu para interceder entre el Gobierno de Rajoy y la Generalitat de Puigdemont «están documentadas en su integridad», y ha avanzado que esa documentación será pública cuando concluya el juicio del procés. «Pocos pueden dudar de la memoria del lehendakari», ha enfatizado, sin querer polemizar en exceso con Puigdemont. Por el momento, el lehendakari ya ha enviado a tres archivos históricos (dos vascos y uno catalán) todos los apuntes que guardó en un archivador en otoño de 2017.

Puigdemont, en la entrevista ofrecida a RAC1, ha corregido parte del testimonio ofrecido por el lehendakari en su declaración del pasado 28 de febrero ante el Supremo. «Le faltó una parte del relato», ha indicado. En concreto, se ha referido al relato ofrecido por Urkullu sobre el 26 de octubre de 2017, cuando Puigdemont se echó atrás en su decisión de adelantar las elecciones catalanas para evitar que se activara el artículo 155 de la Constitución y, después, dio luz verde a la declaración unilateral de independencia en el Parlament. Urkullu explicó en su declaración que, ante la imposibilidad de obtener garantías absolutas de que el Gobierno de Rajoy frenaría la aplicación del artículo 155, Puigdemont se desentendió del «acuerdo» para convocar elecciones autonómicas, bajo el argumento de que «la gente se le estaba rebelando en la plaza de Sant Jaume», según un mensaje de texto que envió al lehendakari.

«No fue así», ha matizado Puigdemont, antes de añadir: «Estoy convencido de que Urkullu, cuando explique la integridad de las conversaciones, sabrá que al único acuerdo que yo estaba dispuesto a llegar era convocar elecciones si había garantías explícitas de que no se aplicaría el 155, si se retiraba la policía enviada extraordinariamente a Cataluña para dar miedo, si se levantaba la intervención de las finanzas de la Generalitat y si se paraba la represión». Según Puigdemont, «estas eran las condiciones» para que él firmara el decreto de convocatoria de elecciones y frenara la declaración de independencia, pero en ese momento «estas condiciones no se daban».

A Urkullu «le falta una parte de la memoria o del relato», ha señalado el expresidente catalán, que ha recordado que ese día activó «todos los resortes de intermediación que tenía al alcance», que no pasaban «solo» por el lehendakari, y a todos les dijo «lo mismo».

Mucho más crítico se ha mostrado Puigdemont con el exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo, a quien ha calificado de «mentiroso» después de que en su declaración ante el Supremo hiciera afirmaciones sobre lo que el propio Puigdemont dijo a sus consellers en los meses previos al referéndum unilateral del 1-O. Puigdemont ha protestado por el hecho de que «se le permita a un mentiroso como Millo hablar de la reunión de un Consell Executiu, en la cual naturalmente él no estaba presente y las deliberaciones del cual son secretas». Y ha censurado que «a mí, que era el presidente de este Consell Executiu, no se me permite ser testigo para refutar y dejar en evidencia a Millo«, lo que ha calificado de »surrealista«.

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