Sánchez redobla la presión sobre Iglesias para la investidura tras las negativas de PP y Ciudadanos

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en Bruselas / EFE

Las posiciones de los socialistas y Unidas Podemos siguen distantes, pero ambos aceptan que el clima es de entendimiento

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez dio una vuelta de tuerca a la presión sobre Pablo Iglesias para cerrar un acuerdo sobre la investidura. Tras las inapelables negativas de PP y Ciudadanos a facilitar con la abstención su reelección, el líder socialista sabe que su futuro depende de Unidas Podemos y de nadie más. Si no encuentra esa colaboración «nos veríamos abocados a situaciones que nadie quiere». Una nueva alusión al espantajo electoral con escasa credibilidad.

El presidente del Gobierno en funciones no se movió un milímetro de la oferta que trasladó al líder de Unidas Podemos el pasado lunes en la Moncloa para ocupar puestos en el segundo escalón gubernamental. «Tiene todo el derecho a estar representado en el ámbito de la administración pública», dijo este viernes tras participar en una reunión del Consejo Europeo en Bruselas. Sánchez evitó hablar de Consejo de Ministros, que es lo que busca Iglesias, y ensalzó la propuesta «razonable, sensata y ambiciosa» que ha puesto sobre la mesa. Señaló que su oferta propone a Unidas Podemos que sea «el socio preferente» en el Parlamento, sellar «un acuerdo programático» y establecer «una cooperación institucional» con la presencia de representantes morados en el Ejecutivo, pero no en la primer línea.

Iglesias se adelantó a las palabras de Sánchez y unas horas antes escribió en su cuenta de Twitter que «si hay respeto por el aliado, cooperación y coherencia, se sacan adelante investiduras y gobierno». Esas muestras de cooperación se han producido, a su entender, en la Comunidad Valenciana, Baleares, Canarias y La Rioja, donde habrá «gobiernos de coalición con programa progresista», y con presencia del PSOE y Unidas Podemos.

Un argumento que para los socialistas es falaz porque un gobierno de coalición para ser viable requiere de una mayoría parlamentaria absoluta, supuesto que se da en esas cuatro comunidades, pero no en España, donde la suma de ambos partidos se queda a once escaños del listón de los 176 en el Congreso. Para Iglesias es un argumento también tramposo porque en la Cámara baja no hay ninguna mayoría viable que supere a los 165 diputados que suman PSOE y Unidas Podemos, y que, según su análisis, son suficientes para gobernar.

Votos independentistas

Tanto Sánchez como su portavoz, Isabel Celaá, se escabulleron este viernes de las preguntas referidas a un eventual apoyo de los independentistas catalanes y de EH Bildu a la investidura. El presidente ni contestó y la ministra dijo no tener constancia de que haya contactos. Aunque con Esquerra, al menos, los hay y así lo desveló el jueves Gabriel Rufián. Fuentes gubernamentales señalaron que las únicas líneas rojas son Vox y EH Bildu.

Celaá insistió en que no quieren que «el Gobierno dependa de los votos independentistas», y para evitarlo «otros tendrán que asumir su parte alícuota de responsabilidad», un recado reiterativo para PP y Ciudadanos, pero que a tenor de sus respuestas anteriores caerá de nuevo en saco roto.

Pero la verdad es que las palabras de la portavoz sonaron huecas ante el panorama que tiene Sánchez por delante. Sin algún tipo de colaboración de Esquerra, Junts per Catalunya y EH Bildu la reelección del líder socialista puede ponerse cuesta arriba, sobre todo si el acuerdo con Unidas Podemos no cristaliza. Nadie, ni en la Moncloa ni en Ferraz, quiere hablar del asunto, confiados en que la abstención llegará sin que sea necesario negociarla. «Como en la moción de censura (contra Rajoy)», dicen esperanzadas fuentes gubernamentales.

El presidente y la portavoz prefirieron callar y excavar en el pozo seco de PP y Ciudadanos, a cuyo «sentido de Estado» volvieron a apelar sin desmayo pero ya sin entusiasmo. Sánchez ratificó que el debate y la votación de la investidura se celebrarán «pronto» sin dar fechas. En la Moncloa mantienen el calendario de la segunda semana de julio, con el 8, 9 y 10 como fechas más probables.

«Firmaremos pactos en francés para que los entienda Macron»

El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, tiró ayer de ironía a la hora de valorar el rechazo del Gobierno francés a los pactos entre su formación y Ciudadanos. «A partir de ahora firmaremos los acuerdos en español y francés para que los entienda Macron», dijo el concejal madrileño. Desde la formación de Santiago Abascal se acusa al presidente francés de inmiscuirse en los asuntos internos de España al oponerse a las alianzas entre PP, Cs y Vox para evitar gobiernos de izquierda, unos acuerdos que, por otra parte, Albert Rivera niega que ese hayan producido.