Los acusados de Podemos contraatacan y denuncian a la líder de Gipuzkoa

Gete, Mora, Iturria, Valiente, Gude y Cisneros, los seis protagonistas, en una imagen de 2015./M. FRAILE
Gete, Mora, Iturria, Valiente, Gude y Cisneros, los seis protagonistas, en una imagen de 2015. / M. FRAILE

Iturria, Gete y Mora demandan por sorpresa a Valiente, y también a la juntera Cisneros, por «descubrimiento y revelación de secretos»

ELISA LÓPEZSAN SEBASTIÁN.

Las tensiones internas en el seno de Podemos Gipuzkoa se siguen agravando. La batalla judicial tras la imputación a tres junteros guipuzcoanos por presuntos delitos de coacción contra Ione Cisneros ha dado un giro de 180 grados. Ahora son los acusados quienes contraatacan y denuncian a otros tres compañeros de grupo: a la propia Cisneros; y contra todo pronóstico a María Valiente, también juntera y coordinadora de Gipuzkoa, y a la exasesora Amaya Pérez Bravo. Una acusación que se interpuso ayer, tal y como avanzó Efe, justo el día en que este periódico anunciaba la posible candidatura de Valiente como aspirante de la formación morada a diputada general en las próximas elecciones forales.

Juantxo Iturria, Patricia Gete y Mónica Mora, los tres imputados de Podemos de Gipuzkoa por presunta coacción a Cisneros y por delito contra la intimidad y de revelación de secretos -en un auto que ya fue recurrido por los tres y que está pendiente de resolución- denunciaron ayer a esta última y a Valiente y Pérez Bravo por «descubrimiento y revelación de secretos». La demanda está suscrita también por Imanol Gude, actual portavoz de la formación morada en las Juntas Generales de Gipuzkoa desde que Iturria fuera suspendido cautelarmente de esta función, por la dirección del partido en Euskadi, tras ser imputado. No obstante, y pese a estar despojado de todos sus cargos, se da la circunstancia de que Iturria ha sido nombrado la semana pasada nuevo secretario de su grupo juntero, según ha podido saber este periódico.

La polémica

La denuncia
de Cisneros, interpuesta en julio de 2017, llegó el pasado mes de marzo a manos de los acusados. Los tres negaron los hechos y recurren el auto del juez.
Tres junteros
de Podemos en Gipuzkoa, Iturria, Gete y Mora, son imputados en septiembre por el juzgado de Donostia por «coacción» a su compañera Cisneros.
Podemos Euskadi
suspende de manera cautelar de todos sus cargos a los tres junteros.
Los imputados
contraatacan y denuncian ahora a Cisneros, Valiente y Amaya Pérez por «revelación de secretos».

El documento responsabiliza a Cisneros, Valiente y a Pérez Bravo, de haber accedido a un «chat privado» que Iturria, Gete, Mora y Gude compartían en una aplicación de mensajería y de haber leído sus conversaciones particulares «pese a carecer de su autorización o consentimiento» para ello. El chat de los cuatro junteros contenía conversaciones en las que se arremetía contra Cisneros, «a la que se le proferían todo tipo de calificativos insultantes e indecentes», según los medios consultados. Unas conversaciones que la propia Cisneros entregó en el Juzgado de Instrucción número 3 de San Sebastián.

Discrepancias

Todo apunta a que la diferencia de criterio a la hora de abordar distintas iniciativas en Gipuzkoa del partido de Pablo Iglesias sería uno de los desencadenantes de un enfrentamiento interno que ha terminado en los juzgados. Pero no es la primera vez que las aguas bajan revueltas. En noviembre de 2016, el grupo morado capitaneado por Iturria protagonizó con Cisneros un polémico episodio. La elevada factura telefónica de la juntera ya dejó en evidencia las diferencias que convivían en el grupo de Gipuzkoa. Podemos abrió un expediente disciplinario a Cisneros por «no acatar» las indicaciones respecto a que «moderase» el uso del móvil del que disponía como miembro de la Mesa de esta Cámara.

Tras estos incidentes y una larga baja laboral, Cisneros decidió demandar a Iturria, Gete y Mora. El requerimiento, interpuesto en julio de 2017, llegó el pasado mes de marzo a manos de los tres demandados.

Según dicta el auto de imputación del juez, desvelado por DV hace unas semanas, «aunque la relación entre Cisneros y los miembros del grupo directivo nunca ha sido buena, empeoró en marzo-abril de 2016». Desde entonces, según el escrito, «los imputados han llevado a cabo una serie de actuaciones tendentes a limitar las posibilidades de actuación de Cisneros, que se han concretado en el hecho de que, con el ánimo de desvelar su intimidad y limitar la información que la procuradora recibía, han abierto su correspondencia privada, han ocultado o retrasado el suministro de información que necesitaba para el desempeño de su labor y le han insultado».

La denuncia presentada ahora por los imputados está basada en las declaraciones de Cisneros, Valiente y Pérez a lo largo de la instrucción, período en el que todas ellas habrían reconocido que «en múltiples ocasiones» accedieron al «chat privado» de sus compañeros, según recoge el auto.

 

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