Podemos rechaza limitar su papel a sugerir a Sánchez independientes

Pablo Iglesias e Irene Montero/Efe
Pablo Iglesias e Irene Montero / Efe

El Gobierno replica que el PSOE ya se ha movido y que ahora corresponde a Iglesias «hacer su parte» para facilitar la formación de Gobierno

ANDER AZPIROZ y PAULA DE LAS HERASMadrid

Unidas Podemos rechaza entrar en el Gobierno a través de ministros independientes, tal y como lleva semanas sugiriendo el PSOE y como planteó ya abiertamente este jueves Pedro Sánchez. La formación de Pablo Iglesias no se mueve un ápice en la reclamación que mantiene desde la noche electoral del 28-A. Solo apoyará la investidura si logra presencia directa de algunos de sus cargos, empezando por el propio secretario general, en el próximo Consejo de Ministros. El tira y afloja entre los dos principales partidos del bloque de la izquierda no tiene fin y las posturas siguen muy alejadas a poco más de quince días para la sesión de investidura en el Congreso.

Irene Montero respondió este viernes al modesto guiño realizado por el presidente del Gobierno en funciones, en una entrevista en Telecinco, que él es libre de proponer a independientes al frente de las carteras que, tras la negociación, les correspondan a los socialistas y que Unidas Podemos no los vetará, pero que será su partido el que decida su cupo.

En Unidas Podemos acusan al líder del PSOE de hacer propuestas ofensivas para sus 3,7 millones de votantes y recuerdan que ellos se presentaron a los comicios dejando claro su objetivo de formar un Gobierno de coalición con el PSOE. Hasta ahora lo más que ha ofrecido Sánchez -que también se pasó casi toda la campaña diciendo que su intención era gobernar en solitario, aunque en una entrevista en 'El País' llegó a decir con la boca pequeña que no tenía problema en hacerlo con Podemos- es que el partido de izquierdas entre en los segundos niveles de la Administración, sin concretar en qué número ni en qué puestos concretos.

La oferta sobre cargos independientes afines a Iglesias, de hecho, tiene peros. El jefe del Ejecutivo solo dijo que si Iglesias le propone independientes, él tomará sus «sugerencias» en cuenta. Es decir, que no las aceptaría sin más. La portavoz parlamentaria de los podemistas mostró su malestar y replicó que en su grupo todos son independientes porque no responden a los dictados del Ibex-35, de los fondos buitre o de las grandes eléctricas y porque no les temblará el pulso al enfrentarse a estos poderes económicos, a los que desde su formación, acusan de presionar para que no se les dé entrada en el Consejo de Ministros.

Más movimientos

A la espera de la reunión que este martes mantendrán Sánchez e Iglesias en el Congreso, la quinta desde las generales, la coalición izquierdista da por sentado que la investidura convocada para los días 22 y 23 será fallida y que, una vez el PSOE constate que no puede contar en ningún caso con Albert Rivera, aceptará sus condiciones. Pero los socialistas aducen que ellos ya se han movido de su posición inicial al aceptar que personas de Podemos ocupen cargos medios y que ahora a quien le corresponde ceder es a Iglesias.

«El presidente hará todo el esfuerzo imaginable por conseguir un acuerdo -alegó este viernes la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, en su habitual comparecencia de los viernes-. El martes trabajará como debe para acercar posiciones con ellos. Pero hasta ahora no sabemos que Unidas Podemos haya hecho movimiento alguno para poder acercarse. Vamos a ver si es posible que también haga su parte».

Celaá insistió en que la oferta de su partido es un Gobierno «de cooperación, no de coalición» y como su jefe de filas esgrimió las diferencias sustanciales entre ambos partidos respecto a la solución de la crisis catalana como elemento de peso para no compartir mesa en el Consejo de Ministros. «Alguna cautela hay que establecer», justificó. «Tenemos muchos puntos de contacto en política social con Unidas Podemos pero no tenemos el mismo modelo de país». Sus respuestas recibieron la pregunta de una periodista alemana sorprendida ante las reticencias a compartir Ejecutivo, algo habitual en el norte de Europa. «Entiendo que desde distintos países se vean las cosas de distinta manera», contestó la ministra.

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