La suspensión de Puigdemont rompe la unidad del frente independentista

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, dialoga con el conseller de Interior, Miquel Buch./EFE
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, dialoga con el conseller de Interior, Miquel Buch. / EFE

Junts per Catalunya se enfrenta a Esquerra y exige que no se acate la resolución del juez Llarena en el caso del expresidente catalán

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

La unidad del independentismo saltó este miércoles por los aires a cuenta de la suspensión de los seis diputados presos o fugados dictada por el juez Pablo Llarena. El motivo fue la negativa de Junts per Catalunya a que Carles Puigdemont, su presidente legítimo ceda un milímetro en el pulso que mantiene con el Estado.

El soberanismo coincide en la necesidad de no acatar de por sí la decisión del magistrado del Tribunal Supremo pero no en la fórmula de llevar a cabo este acto de insumisión. La causa es una vez más las diferentes estrategias de Esquerra y Junts per Catalunya. Los republicanos han abrazado el pragmatismo tras el fracaso del 'procés' y la aplicación del 155. No renuncian a la independencia, pero ahora la ven como una meta a largo plazo. La coalición liderada por Puigdemont, en cambio, se niega a dar un paso atrás. El expresidente catalán ha optado por la confrontación total, una decisión en la que hasta ahora le han secundando sus fieles, con su sucesor Quim Torra al frente.

Pese a las muchas ocasiones en las que se les ha ignorado, en esta ocasión el presidente de la cámara catalana, Roger Torrent, ha decidido hacer caso a la advertencia de los letrados del Parlament sobre la obligación de atender la orden de Llarena. Al menos en parte. Torrent presentó este miércoles a la Mesa del Parlament una propuesta según la cual los diputados presos y fugados serían sustituidos por personas designadas por sus grupos parlamentarios, pero sin exigirles entregar su acta. Junts per Catalunya aceptó que así fuera con Jordi Sànchez, Josep Rull, Jordi Turull, Oriol Junqueras y Räul Romeva, pero se negó de plano con Puigdemont. Según se argumenta desde la plataforma independentista, el caso del expresidente es particular porque «existe una sentencia de la justicia alemana que dice que cae el delito de rebelión». «Nosotros no aceptaremos su suspensión», zanjaron ante las presiones de sus socios republicanos.

La propuesta sumó en la Mesa dos votos a favor de Esquerra y uno del PSC. En contra se posicionaron los dos representantes de Ciudadanos, que exigen la suspensión total de los investigados en la causa del 'procés', y uno de Junts per Catalunya, mientras que el otro integrante de la coalición de Puigdemont se abstuvo. El resultado final fue de empate a tres, lo que hizo decaer la propuesta de Torra. La reacción del presidente del Parlament fue suspender el pleno donde se debía aprobar la medida, con lo que la suspensión queda en el aire probablemente hasta septiembre, cuando se retome la actividad parlamentaria tras las vacaciones de verano.

Acusaciones mutuas

La división de los independentistas en la Mesa del Congreso extendió de inmediato a las cúpulas de las fuerzas secesionistas, donde cualquier chispa amenaza con hacer saltar por los aires la alianza soberanista. Desde Junts per Catalunya se acusó a Esquerra de haber roto «el acuerdo al máximo nivel» que habían alcanzado ambas fuerzas para dar un trato diferenciado al expresidente de la Generalitat. Incluso atacó a los republicanos por haber votado junto a los socialistas catalanes, hasta el punto de que se llegó a preguntar a ERC si pretende «blanquear» al PSC por su apoyo a la aplicación del 155.

La respuesta del presidente del grupo parlamentario de ERC fue furibunda. «Miente de forma descarada», señaló Sergi Sabrià, quien aclaró que no había ningún pacto con Junts per Catalunya. Según el dirigente republicano, el fracaso de la iniciativa defendida por Torrent se debió a las diferencias internas en la plataforma liderada por Puigdemont. «Teníamos una propuesta contenida en el informe de los letrados que permitía mantener las actas de los diputados suspendidos y preservar la mayoría independentista, una solución que funcionaba y que preservaba los derechos de Puigdemont de hoy y de cara el futuro, pero a una parte de JxCat no le iba bien», dijo Sabrià. Ese sector sería supuestamente el afín al expresidente fugado. Y sobre el voto junto al PSC en la mesa desde ERC se ha devuelto la pelota al recordar que uno de los miembros de la mesa de Junts per Catalunya lo hizo junto a Ciudadanos. La conclusión final de Sabrià es que la confianza entre las dos formaciones independentistas está «rota».

Las fuerzas constitucionalistas miraban desde la barrera mientras los golpes volaban de un lado al otro en el soberanismo. Inés Arrimadas, portavoz de Ciudadanos y líder de la oposición al Gobierno catalán, censuró que se desconvocara el pleno a causa del «ridículo espantoso» de los independentistas. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, lamentó a su vez que la mayoría secesionista se haya convertido en rehén de Puigdemont.

 

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