El PNV pide a Gure Esku una reflexión «autocrítica» tras la consulta de Donostia

Joseba Egibar, votando por adelantado el pasado día 12 en la consulta de Gure Esku Dago./
Joseba Egibar, votando por adelantado el pasado día 12 en la consulta de Gure Esku Dago.

La formación jeltzale, que apoyó las votaciones del domingo por el derecho a decidir, admite que la participación «no ha sido la esperada ni deseada»

Jorge Sainz
JORGE SAINZSAN SEBASTIÁN.

La dirección del PNV analizó ayer tarde en su reunión de los lunes las consultas soberanistas de Gure Esku Dago. El Euzkadi Buru Batzar pidió a la plataforma ciudadana una «reflexión autocrítica» tras los resultados cosechados el pasado domingo, que en el caso de San Sebastián, la primera capital en la que se ensayó esta consulta, se quedaron en un 13,1%. El PNV apoyó las votaciones del pasado domingo en Donostia, Irun, Balmaseda, Zalla y Alonsotegi, y dejó ayer claro que «valora y respeta» el trabajo de los «miles de personas» implicadas, según fuentes oficiales de la formación. Pero al mismo tiempo admite que el resultado, en este caso la participación, no ha sido «ni el esperado ni el deseado», por lo que pide a Gure Esku Dago una «reflexión autocrítica», al considerar que algo es «mejorable» y que quizás el modelo seguido hasta ahora por la plataforma presenta síntomas de agotamiento.

En las consultas del pasado domingo, el partido jeltzale, al igual que EH Bildu, apoyó la cita. Votaron entre otros el alcalde de San Sebastián, Eneko Goia, la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, o el líder del Gipuzko Buru Batzar, Joseba Egibar. Miembros del partido actuaron también como voluntarios en las mesas, como fueron los casos del diputado en Madrid Joseba Agirretxea o el parlamentario Iñaki Agirre. Egibar y el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, acudieron asimismo el miércoles al Kursaal a escuchar al president de la Generalitat, Quim Torra, invitado por Gure Esku Dago para animar la participación en las consultas.

No obstante, la baja participación en las cinco votaciones, que no llegó en ningún caso al 20% y cayó en Irun hasta el 9,1%, llevó al EBB a un análisis «autocrítico» con las consultas. En Donostia, por ejemplo, votaron 21.021 personas, cuando en las municipales de 2015 solo PNV y EH Bildu sumaron casi 50.000 papeletas. No obstante, distintas voces del partido sí que precisan que el bajo resultado de las votaciones del domingo no significa que la reivindicación social del derecho a decidir de los vascos esté muerta, aunque asumen la necesidad de «innovar» para movilizar a la ciudadanía vasca, que parece lejos de contagiarse de la efervescencia catalana.

Temores fundados

El desenlace de las consultas soberanistas de Gure Esku Dago no ha pillado, de todas formas, por sorpresa al PNV. En círculos de la formación jeltzale, y también en el seno de EH Bildu, anidaban ciertos temores ante el riesgo de poner en práctica en una capital las consultas soberanistas. Sobre todo tras comprobar que en las doscientas citas anteriores, en medianas y pequeñas localidades, en su mayoría de raigambre abertzale, la media de asistencia se estancaba en un 25%. En Donostia había cierta precaución a no llegar al 10%, por lo que superar los dos dígitos supuso en cierta medida un alivio. En Irun, localidad en la que los partidos constitucionalistas han tenido tradicionalmente fuerza, la plataforma ciudadana se quedó a nueve décimas de esa cifra, que sí se superó en las tres pequeñas localidades vizcaínas.

El hecho de que no fuera una votación oficial vinculante también lastra la participación, coinciden PNV y EH Bildu. En la coalición abertzale vieron con mejores ojos el resultado del domingo, pese a asumir que no se logró movilizar a buena parte de su militancia. Su portavoz parlamentaria, Maddalen Iriarte, consideró ayer que la materialización de las consultas sobre el derecho a decidir fue «muy positivo» y puso en valor el hecho de que hayan dado «el salto» a ciudades como San Sebastián o Irun, aunque reconoció que es un ejercicio «difícil». Iriarte destacó en Euskadi Irratia que el acto «en sí tiene un gran valor», ya que «las nuevas generaciones que se están educando en este ejercicio van a ver que existen maneras muy democráticas para preguntar a los ciudadanos».

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