Una orquesta con pluralidad de tonos

Una orquesta con pluralidad de tonos

Cinco políticos vascos hablan en DV de una afición que les ha acompañado a lo largo de la vida, en los mejores y peores momentos. Mendikute (PNV), Larrion (EH Bildu), Itxaso (PSE), Martínez (Podemos) e Iturgaiz (PP) hablan de su experiencia con la música

Elisa López
ELISA LÓPEZ

Cuando se quitan la ropa de trabajo, se convierten en personas de carne y hueso que disfrutan de sus aficiones. Y para algunos la música es la más valiosa. Políticos del arco parlamentario vasco desvelan su pasión por el saxofón, el piano, la voz, la guitarra o el acordeón y el violín. Josu Mendikute (PNV), Miren Larrion (EH Bildu), Denis Itxaso (PSE), Lander Martínez (Podemos) y Carlos Iturgaiz (PP) hablan de una afición que les ha acompañado a lo largo de sus vidas.

Josu Mendikute (PNV) «Gracias al saxo divulgo el nombre de Eibar»
Mendikute toca el saxo el día que el Eibar subió a Primera.
Mendikute toca el saxo el día que el Eibar subió a Primera.

El mejor día de su vida como saxofonista fue el 26 de mayo de 2014. Fue el día en que el Eibar subió a Primera División. «¡Algo impresionante! Salimos a la calle con la txaranga y no paramos, fue una auténtica explosión de orgullo eibarrés», confiesa Josu Mendikute, candidato del PNV a la alcaldía de Eibar, que pone en valor la música como «idioma universal». A sus 31 años, el jeltzale reconoce que tocar el saxofón es una pasión. Lo hace por partida doble; en la banda municipal y en la txaranga. En una con un cariz más serio y, en la otra, más festivo. Pero en ambas entró con 14 años. La música es una faceta importante en su vida, e intenta dedicarle el poco tiempo que le deja su trabajo. «Con la banda tengo dos ensayos a la semana, pero si voy a uno me doy por satisfecho. Y con la txaranga es más fácil porque nos juntamos los domingos por la tarde», explica.

Mendikute no se hizo saxofonista por gusto. Él prefería el piano. Pero en su casa no cabía un instrumento de esas dimensiones. Entonces vivían sus padres, su hermano y él en un piso muy pequeño. Tenía ocho años, y en la Escuela de Música le convencieron para que se inclinara por un instrumento de viento. Eligió el saxofón. «Hoy es el día que estoy agradecidísimo. Tomé la mejor decisión; un instrumento que se puede sacar a la calle y que me ha dado tanto...», añade.

Mendikute se define eibarrés de los pies a la cabeza y llevar el nombre de su ciudad le llena de orgullo. Y formar parte de la txaranga le ha permitido, precisamente, viajar a pueblos y ciudades y, por supuesto, «dar a conocer el nombre de Eibar. Alardeamos de nuestra ciudad», afirma. Y otra de las cosas que le ha proporcionado la música es la amistad. «Somos tantos a los que nos une una afición común, dejando de lado ideologías y edades... Gente joven y de más de 80 años. Como Ireneo, un clarinetista que era una institución», recuerda, y desvela que en la txaranga ahora es el mayor y le llaman 'la abuela' porque cocina para todos.

Miren Larrion (EH Bildu) «Suena pedante, pero tocar el piano me relaja»
Miren Larrion (EH Bildu)
Miren Larrion (EH Bildu)

El piano en el que aprendió a tocar de niña todavía está en casa de sus padres. En la suya, no tiene un «piano piano» sino uno para tocar sin molestar, es decir, «uno al que le pones cascos, y da igual que lo aporrees porque nadie te escucha», confiesa. Miren Larrion (Legazpi, 1969) recuerda que una de las cosas 'terribles' de aprender a tocar un instrumento «es escuchar constantemente: 'hija ten cuidado cuando tocas porque molestas al vecino'».

Fue su hermano mayor el que le abrió las puertas a la música. La parlamentaria de EH Bildu y candidata de la coalición a la Alcaldía de Vitoria dice que él empezó en Legazpi y luego, cuando la familia se marchó a vivir a la capital alavesa, ella lo hizo en el Conservatorio Jesús Guridi. Pero ese amor por el piano viene de su madre, que era muy aficionada a este instrumento, una fan. «Era lo que siempre quiso hacer y no pudo, y acabé haciéndolo yo, y luego yo he repetido la misma historia con mis hijos metiéndoles el gusanillo del ballet», confiesa.

En Vitoria estudió solfeo, armonía y seis años de piano. Hasta que llegó a la Universidad, en Bilbao, y tuvo que dejarlo. «Estudié Ingeniería Industrial, algo muy duro como para compatibilizar con el piano...», asegura esta profesora de Ingeniería Química en excedencia de la UPV.

-¿Y hoy día sigue tocando?

-Sí. Sé que suena pedante, pero tocar el piano produce un enorme relax. La música le habla al espíritu, da tranquilidad y ayuda en momentos duros. Y en este sentido es una pena que nuestros jóvenes tengan tan difícil poder compatibilizar sus estudios con la música. En otros países europeos existe flexibilidad para que sean posibles las dos vocaciones. Debemos hacer un esfuerzo por impulsar estudios artísticos.

Y esta afición por la música también caló en los hijos de Larrion. «La mayor empezó piano pero siguió con ballet, y el pequeño toca la trikitixa y también hace ballet. Disciplinas que proporcionan capacidad de trabajo y superación», asegura la parlamentaria, que de joven también practicó euskal dantza.

Denis Itxaso (PSE-EE) «Recuerdo con cariño mis tres años de tenor»
Denis Itxaso con el coro Landarbaso.
Denis Itxaso con el coro Landarbaso.

«Empecé a cantar por una novia de Errenteria que estaba en el coro Landarbaso. Corría el año 1996». Pero antes, a Denis Itxaso (San Sebastián, 1975) ya le gustaba cantar. Estudió varios años de solfeo y era capaz de leer una partitura, es decir, tenía nociones básicas de música, y también muy buen oído. «En mi casa siempre hemos sido muy cantarines. Con mis padres y mis hermanos interpretábamos muchísimos temas. Y mi hermana tocaba el clarinete en la fanfare Tirri Tarra de Pasai San Pedro. Con ella siempre he tenido mucha conexión musical, nos encantaba hacer segundas voces...», cuenta el teniente de diputado general de Gipuzkoa, que confiesa que, alguna vez, cuando está en casa hace sus propios 'singer star'.

El dirigente socialista recuerda que entrar a formar parte de Landarbaso Abesbatza le permitió llevar su afición a un «terreno más pulido». Pero antes de ser coralista, Iñaki Tolaretxipi, que era y sigue siendo el director, tuvo que hacerle unas pruebas. A Toleratxipi le gustó su voz y le puso de tenor. Estuvo allí unos tres años. Justo el tiempo que salió con aquella novia. Entonces ensayaban los sábados, unas dos o tres horas. Con el Landarbaso tuvo además la oportunidad de cantar en diferentes lugares; en Cataluña, en Bilbao, en Cantabria... Lo recuerda con «cariño». «Los coros acaban pareciendo familias, hay buena sintonía y eran viajes muy divertidos. De hecho, guardo muy buenos amigos de aquella época», explica. También cantó en Tolosa, en el certamen de las masas corales, aunque fuera de concurso. «Entonces era una buena coral, pero no tenía el altísimo nivel de hoy», asegura.

Hace un par de años Landarbaso Abesbatza cumplió su 25 aniversario de andadura y quiso celebrarlo con un concierto reuniendo a todos sus coralistas, los actuales y los de los primeros tiempos. «Fue un acto precioso, un reencuentro con mucha gente y en el que interpretamos una obra de Josu Elberdin, compuesta expresamente para la ocasión», rememora.

-¿Qué tipo de música escucha?

-Me gusta la clásica, de hecho soy asiduo a los ciclos del Kursaal, a la Orquesta de Euskadi, a la Quincena. Pero en casa, escucho pop y jazz.

Lander Martínez (Podemos) «El heavy y la política son mis dos hobbys»
Lander Martínez con su guitarra.
Lander Martínez con su guitarra.

Es fan de Metallica. De hecho, su guitarra eléctrica es del mismo modelo que la de los integrantes de la mítica banda de rock duro. Lander Martínez confiesa que tiene dos aficiones, el heavy metal y la política. Con los años, la segunda se ha convertido en su trabajo. Pero su pasión por la música le viene de niño. A los seis años entró en la Escuela de Música de Vitoria. Estudió solfeo y canto, y empezó a tocar la flauta travesera. De adolescente, con 14 o 15 años, el secretario general de Podemos Euskadi, se pasó a la guitarra, en la que se formó de manera autodidacta. Y desde entonces ha tocado en varios grupos. El primera lo montaron cuatro amigos, que se decidieron por el punkie. Luego se trasladó a Bilbao a estudiar Ingeniería Química, y allí empezó con el heavy. Formó parte de una banda, que dejó hace cuatro años, justo antes de empezar en política. Con su grupo, Incursed, dio muchos conciertos por la geografía vasca.

Ahora, solo coge la guitarra de vez en cuando. «La verdad es que tengo muy poco tiempo. La mayoría de mis colegas tocan instrumentos y a veces nos juntamos en el ático de mi mejor amigo para pasar un buen rato tocando juntos», confiesa.

-¿Y esta afición por la música le viene de niño?

-Sí. Mi padre siempre ha sido muy aficionado a la música. Ha cantado en un coro muchísimos años, y también tocaba el piano y la guitarra por puro placer. Él era el que nos ayudaba en casa a mi hermana, que toca el violín, y a mí, con los estudios y los deberes de la Escuela de Música.

No obstante, aunque no practica la guitarra sí escucha mucha música. «¡Con todos los viajes que hago en coche! Así aprovecho para oír lo que me apetece», asegura. Lo que siempre le ha gustado, y lo que más escucha es heavy metal y todos sus derivados, como el rock... La música electrónica también está entre sus opciones preferidas, como la clásica. Sin embargo, el pop le parece aburrido. «Siempre hay momentos para seguir diferentes estilos», concluye.

Carlos Iturgaiz (PP) «Muchas veces tengo mono de tocar el violín»
Carlos Iturgaiz.
Carlos Iturgaiz.

Lo de Carlos Iturgaiz (Santurtzi, 1965) con la música no es solo un hobby. El expresidente del PP vasco y actual eurodiputado en Bruselas, fue profesor de acordeón durante cuatro años. En su casa, desde niño, vivió la música como algo cotidiano. Su madre fue profesora de piano. Cuenta que desde que estaba en su tripa escuchaba música, y eso le hizo involucrarse más que a otros niños. Lo llevaba en los genes. Y sus primeros años fueron siempre acompañados de acordes. «El solfeo era para mí un lenguaje habitual. Yo empecé aporreando el piano», confiesa entre bromas. Por eso, estudió la carrera de música en el Conservatorio Juan Crisóstomo de Arriaga de Bilbao. En 1991 dejó sus clases para dedicarse a la política.

Pero si el acordeón fue para Iturgaiz una profesión, el violín es un hobby. Es un instrumento que siempre le llamó la atención. Cuando llegó al Parlamento Europeo quiso aprovechar su tiempo libre aprendiendo a tocarlo y contrató a una violinista de la Orquesta francesa de Lille que daba clases en Bruselas. Reconoce que cuando uno tiene nociones de música, aprende rápido. Ahora toca más este instrumento. «Uno es por gusto y el otro era estudio y evaluaciones», señala.

Ahora no hay exámenes. «En mi tiempo libre, igual que otros ven series o leen, yo toco con el violín un tango o un tema de Elton John», asegura. La música es evasión, dice, y «cuanto toco me relajo. Tengo mono de tocar. Los eurodiputados solemos viajar mucho, por eso, cuando llego a casa, me dedico a mi hobby».

-¿Sus hijos han seguido sus pasos?

-El pequeño lo dejó enseguida, pero el mayor toca la flauta travesera, lo hace como hobby, aunque creo que tiene ese duende para poder haberse dedicado, pero no ha querido. No todos valemos para todo. Lo que sí me sorprende es que los hijos de compañeros de la Cámara europea de países del Este tienen unos niveles de conocimiento musical e instrumental espectaculares. Sin embargo, en nuestro país, estamos muy lejos... Aquí, de los colegas españoles, solo hay otro músico, el socialista Juan Fernando López Aguilar que le da a la guitarra bastante bien, y para de contar, nadie más...

-¿Qué tipo de música escucha?

-Sobre todo música clásica. Soy muy conservador en esto, como en política... Aunque también escucho soul, gospel y pop.

 

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