Homenaje a Lluch en Donostia: «Se remangó hasta los codos para buscar un camino que sacara a nuestro país de la violencia»
Compañeros del exministro socialista asesinado por ETA hace 25 años le rememoran en un emotivo encuentro en la plaza de la Constitución, donde el catalán protagonizo un recordado discurso en 1999
Sencillo pero emotivo homenaje el que se le ha rendido este viernes en Donostia a Ernest Lluch cuando se cumplen 25 años de su asesinato ... a manos de ETA. «Se remangó hasta los codos en las búsqueda de un camino que sacara a nuestro país de la violencia y lo pusiera en la senda de la paz», han recordado en la plaza de la Constitución múltiples amigos y compañeros del catedrático y exministro socialista. Un lugar, han recordado, «terriblemente simbólico», porque allí fue donde, en junio de 1999, a pocos días de las elecciones municipales, protagonizó un discurso que irrumpió en la memoria colectiva.
«Este conciudadano catalán era amante de Donostia y del pueblo vasco», ha dicho el catedrático Jesús Astigarraga, para añadir, mientras a su alrededor varias decenas de personas guardaban respetuoso silencio, que Lluch fue una persona «culta, dialogante y humanista». «Sin tener necesidad de hacerlo», ha recordado Astigarraga, «se remangó hasta los codos en la búsqueda de un camino que sacara a nuestro país de la violencia y la pusiera en la senda de la paz, nunca lo hemos olvidado y nunca lo olvidaremos»
La emoción era evidente en las caras presentes, por ejemplo en la de la portavoz socialista del PSE en el ayuntamiento de Donostia, Ane Oyarbide, que no ha podido contener las lágrimas. «Somos conscientes de que estos 25 años no han pasado en vano, pero también de que nuestra deuda con quienes fueron víctimas de la violencia exigen un compromiso activo y constante en defensa de una memoria histórica compartida», ha terminado Astigarraga, para pedir a los presentes que a estas palabras les siguiese un minuto de silencio.
Frente a la antigua biblioteca, el exalcalde de Donostia, Odon Elorza, y la viceconsejera de Derechos Humanos, Memoria y Convivencia del Gobierno Vasco han sostenido una gran imagen de Lluch sacada en el Parlacio Miramar, y, Ramón Etxezarreta, ya en euskera, «mientras algunos gritaban aquel año 1999 Ernest se alegraba de que no hubiese ningún asesinato». «Creía en el diálogo», ha recalcado, para señalar que «no sabemos lo que pensaría de la situación que vivimos hoy día, pero todavía escuchamos los ecos de aquellos que amenazaban».
Etxezarreta también ha resaltado que «la historia exigen responsabilidades y no sé si todo el mundo está dispuesto asumir esas responsabilidades». Unas palabras a las que le han seguido un sentido aplauso y una ofrenda floral de víctimas como Bárbara Dührkop y Maixabel Lasa o compañeros como Mari Carmen Garmendia, Ignacio Latierro o Jon Arrieta, entre otros. También una importante representación institucional con el consejero de vivienda Denis Itxaso, el primer teniente de diputada general de Donostia, José Ignacio Asensio, el alcalde de Donostia, Jon Insausti y miembros de la corporación municipal y la de la Diputación foral.
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