Markel Olano: «Me identifico mucho más con la censura del PNV a Rajoy que conel apoyo a sus Cuentas»

Markel Olano posa en las oficinas de Etorkizuna Eraikiz recién inauguradas en la planta baja de la Diputación de Gipuzkoa./USOZ
Markel Olano posa en las oficinas de Etorkizuna Eraikiz recién inauguradas en la planta baja de la Diputación de Gipuzkoa. / USOZ

«El 155 establecía un terreno de juego en el que yo me niego a jugar y aprobar los Presupuestos no fue una decisión del gusto de todos nosotros»

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Markel Olano (Beasain, 1965) ha seguido con atención la vorágine política que ha vivido la política española en las últimas semanas, con un cambio de Gobierno incluido, aunque el diputado general de Gipuzkoa reconoce que no le produce «ninguna envidia» semejante inestabilidad, al tiempo que reivindica la gestión del Ejecutivo de coalición del PNV y el PSE que lidera, «un ejemplo de la mejor política».

-Con el ajetreo que vive la política española, ¿dirigir la Diputación de Gipuzkoa con un gobierno de coalición es como una balsa de aceite?

-He observado con interés lo ocurrido porque ha sido un episodio político de primer orden, aunque la situación en sí no me da ninguna envidia. En Gipuzkoa tenemos una perspectiva más estable y que facilita que miremos hacia el futuro, porque el Estado vive ahora mismo un presente muy inestable con una capacidad de salida de la situación limitada. Hay una ebullición permanente sin un modelo bien establecido, lo que me parece muy negativo para un país.

-Los cinco diputados del PNV han sido decisivos para decantar la aprobación de los Presupuestos y la caída de Rajoy. ¿Se siente más cercano a alguna de estas dos decisiones?

-El PNV ha vivido una situación delicada y difícil de gestionar al ser determinante en ambas votaciones. Yo estoy mucho más identificado con el 'sí' a la moción de censura a Rajoy. La decisión de la aprobación de los Presupuestos fue muy difícil de tomar para el PNV, sobre todo en un contexto en el que se pretendía influir para que se levantara el artículo 155 en Cataluña, algo que no se logró antes de la votación. Fue una situación difícil que se resolvió como se pudo. Pero el respaldo a la moción de censura después de la sentencia de 'Gürtel' fue más sencillo.

«El Gobierno foral de PNV y PSE es un ejemplo de la mejor política al unir visiones diferentes»

-Usted llegó a decir que aprobar los Presupuestos con el 155 en vigor podría ser un «error garrafal» del PNV. ¿Por qué lo consideraba así?

-Hacía la lectura de que la aplicación del 155 se establecía en ese momento en Cataluña, pero también iba dirigida como mensaje a Euskadi. Establecía un terreno de juego en el que yo me niego a jugar. La aplicación del 155 es una decisión autoritaria de un Estado que no sabe escuchar a las naciones que tiene en su seno, lo que le lleva a aplicar el ordeno y mando. Por eso creo que el 155 debe combatirse políticamente. Aunque también es verdad que en la decisión sobre los Presupuestos estaba en juego la continuidad o el final de la legislatura, con la posibilidad de un adelanto electoral y el auge de Ciudadanos. El PNV dijo que no deseaba ese escenario, por lo que tomó la solución menos mala. Fue una decisión contradictoria que no fue del gusto de todos nosotros, pero la situación era endiablada.

-¿El PNV faltó a su palabra en alguna de esas dos decisiones?

-Diferenciaría las dos situaciones. En el apoyo a las Cuentas, había un compromiso previo respecto al 155 que no se pudo cumplir y el PNV hizo autocrítica por ello. Pero lo intentó de forma seria y sincera y, de hecho, a los pocos días se levantó el 155. En la segunda cuestión, ha habido una crítica de deslealtad por parte del PP, que omite que entre medias se produjo la sentencia de 'Gürtel', que cambió totalmente el panorama político. El resto de la oposición se posicionó a favor de la moción y, en esas condiciones, que el PP pidiera al PNV que pasara por alto la sentencia es la demostración de que no ha asumido la responsabilidad política que se deriva de ella. Acusar al PNV de traición ahonda en la falta de autocrítica del PP, que quiere ponerse como víctima cuando su falta de asunción de responsabilidades es lo que le está llevando a caer en barrena en la percepción de la opinión pública.

«Criticar agravios hacia Gipuzkoa es partir del complejo; prefiero hablar de equilibrio y liderazgo»

-¿Teme que el PP pueda enmendar en el Senado partidas presupuestarias que afecten a Gipuzkoa?

-Han lanzado esa amenaza, pero las partidas que se refieren a Gipuzkoa están ligadas a los proyectos de referencia del territorio, por lo que no estarán en peligro porque la Diputación mantendrá su apuesta por ellos independientemente de que haya una inversión del Estado o no.

-¿Pero sería un contratiempo que se retiraran esas inversiones?

-Sería una clarísima 'vendetta' política en contra no solamente del PNV y de la Diputación de Gipuzkoa, sino de toda la sociedad guipuzcoana.

-¿Qué espera del nuevo Gobierno central que liderará Pedro Sánchez?

-Este nuevo Gobierno se enfrenta a tres grandes dificultades: tiene una gran debilidad política al contar con el respaldo de solo 84 diputados; tendrá que gestionar las diferentes sensibilidades nacionales dentro del Estado español, que el Ejecutivo de Rajoy no afrontó en Cataluña; y además percibo una falta de estrategia económica y de competitividad para las empresas, que no ha aparecido entre las prioridades de Sánchez en sus primeros días de gobierno.

«Estaré en la cadena de Gure Esku Dago. Hay que escuchar a los pueblos y respetar sus decisiones»

-¿Le ha sorprendido el Ejecutivo que ha formado Sánchez en tan pocos días, con tantas ministras?

-Que haya más mujeres que hombres me parece positivo. Nosotros tenemos un ejecutivo paritario y creo que es un camino que ha llegado para quedarse. En lo que respecta a los perfiles que ha elegido, algunos nombres me pueden gustar más que otros, pero son personas con una contrastada experiencia y que tienen un trabajo muy difícil por delante.

-Que el PNV gobierne con el PSE en las principales instituciones vascas, ¿puede hacer más fluidas las relaciones con el nuevo Ejecutivo?

-Nunca hemos tenido problemas de interlocución con los diferentes gobiernos y lo seguiremos haciendo así.

-¿La convivencia con el PSE en el Gobierno foral está siendo más sencilla de lo que esperaba?

-Hicimos una cosa bien, que fue prever las dificultades que podían venir, como en lo referente a la estrategia nacional, donde somos partidos con visiones diferentes. Establecimos mecanismos de colaboración para tratar las tensiones y, en estos tres años de legislatura, ha habido una andadura basada en la confianza, con una tensión política normal que hemos sabido solventar. La política es la capacidad de llegar a acuerdos entre visiones diferentes y el Gobierno foral es un ejemplo de la mejor política.

-¿Qué balance hace de estos tres años de legislatura?

-Hemos cumplido con la palabra dada a la ciudadanía, porque tenemos encaminado en gran medida el programa de gobierno con el que nos presentamos y también el programa de coalición acordado con el PSE. Faltan meses para que finalicen los grandes proyectos, pero hemos sentado las bases para afrontar los grandes retos de Gipuzkoa mediante el instrumento Etorkizuna Eraikiz.

-Suele hablar mucho de Etorkizuna Eraikiz, pero ¿cree que los ciudadanos conocen ese instrumento?

-Gipuzkoa tiene problemas relacionados con el pasado, como la gestión de las carreteras o los residuos, y durante mucho tiempo ha existido una imposibilidad de avanzar en ellos. Esos problemas los estamos resolviendo, pero Etorkizuna Eraikiz aborda los retos de futuro del territorio, como el envejecimiento de la población, la competitividad, la igualdad de género, la participación de los trabajadores en las empresas... Diversas cuestiones que afectan a la vida diaria de los ciudadanos y que nosotros abordamos con una nueva gobernanza que se basa en la cooperación entre la sociedad organizada y la ciudadanía. Etorkizuna Eraikiz se dará a conocer por los proyectos que se están desarrollando con experiencias piloto y acabará teniendo su reflejo en el día a día de los ciudadanos.

-Ha señalado que los viejos problemas de Gipuzkoa están en vías de solución. ¿Cómo valora el reciente acuerdo con Bizkaia para enviar allí los residuos hasta que estén listas las instalaciones de Zubieta?

-Acabamos de cerrar el acuerdo con la Diputación de Bizkaia para un periodo transitorio hasta verano de 2019, cuando estarán listas todas las plantas de gestión de los residuos. Esta situación transitoria viene a demostrar la necesidad que tiene Gipuzkoa de unas nuevas infraestructuras, que culminarán en los próximos meses con la construcción del centro medioambiental de Zubieta.

-¿Ha habido que pelear mucho con Bizkaia para cerrar este acuerdo?

-Las dos diputaciones teníamos diferentes visiones de entrada, pero hemos ido puliendo esas diferencias hasta llegar a la solución definitiva.

-Algunos partidos suelen acusar al PNV de tener un trato preferente hacia Bizkaia. ¿Lo comparte?

-En algunos territorios vascos, no solo en Gipuzkoa, hay una visión que tiene que ver con el complejo y con el victimismo. Puede haber motivos para pensar que existen algunos desequilibrios, pero mi visión no es desde el complejo, prefiero las actitudes propositivas y de liderazgo. Gipuzkoa necesita realizar sus propias apuestas que, a su vez, sirvan para liderar país. Nosotros tenemos capacidad de ser líderes en ámbitos como la ciberseguridad, la gastronomía o los contenidos audiovisuales en euskera, por lo que debemos realizar nuestras propias apuestas. Hablaría menos de agravios interterritoriales y más de un equilibrio en el conjunto del país.

-¿Mantener el peaje de la N-I tras el varapalo del TSJPV es una apuesta de alto riesgo para su Gobierno?

-No lo creo, porque la propia sentencia establece un terreno de juego y nosotros nos movemos en él al recurrir y mantener los peajes mientras no haya medidas cautelares. Estoy convencido de que esta cuestión va a ir por el buen camino.

-¿Se cometieron errores en la implantación de ese peaje?

-Hemos recurrido porque pensamos que hicimos las cosas bien.

-¿Participará mañana en la cadena humana de Gure Esku Dago?

-Sí, estaré en el kilómetro 3, en Donostia. Creo firmemente en que hay que escuchar a los pueblos y respetar su decisión. La reivindicación del derecho a decidir debe ser permanente porque llegará el día en el que nuestro país tendrá reconocido ese derecho. No puedo decir cuándo, pero su ejercicio será una cuestión nuclear para abordar el futuro político.

-La ponencia de autogobierno del Parlamento avanza con acuerdos entre el PNV y EH Bildu. ¿El nuevo estatus nacería más fuerte si va más allá de las formaciones abertzales?

-En lo referido al derecho a decidir, Elkarrekin Podemos se podría incorporar porque defiende esa reivindicación. No me parece que exista una escisión entre nacionalistas y no nacionalistas. Creo que hay diferentes sensibilidades en nuestro país y tenemos que ser flexibles para llegar a acuerdos, pero todos. Aunque, en una democracia, cuando se establecen mayorías amplias en un parlamento, tienen que tener su cauce.

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