Manuel Escudero: «La socialdemocracia está vivita y coleando donde se ha renovado»

«Espero que lo que hace la OCDE sea más conocido en España», afirma Escudero en un momento de su entrevista./ARIZMENDI
«Espero que lo que hace la OCDE sea más conocido en España», afirma Escudero en un momento de su entrevista. / ARIZMENDI

El cerebro económico de Pedro Sánchez confía en compatibilizar su cargo ante la OCDE con el área de Empleo de la Ejecutiva Federal del PSOE

Alberto Surio
ALBERTO SURIOSAN SEBASTIÁN.

Es el cerebro económico de Pedro Sánchez y ha vivido con «pasión vital e intelectual» la renovación del proyecto socialdemócrata, «no sólo como apuesta por la justicia social sino como iniciativa de racionalidad económica». Para Manuel Escudero (San Sebastián 1946), «las habas no son contadas» y la socialdemocracia «sigue vivita y coleando donde se ha renovado». El Gobierno le ha nombrado embajador ante la OCDE.

- Usted estuvo en la génesis del proyecto de Pedro Sánchez.

-Aquí, en este mismo sillón del hotel María Cristina donde realizo esta entrevista estuve hablando el 28 de diciembre de 2016 con Odón Elorza. Fue después del Comité Federal de octubre. Le dije que yo creía que había llegado el momento de replantear estratégicamente al PSOE. Pedro aún no había tomando una decisión. En aquella cita a las cinco de la tarde, tomando un café con Odón, que estaba sentado donde está usted ahora, me dijo que estaba totalmente de acuerdo y le llamó por el móvil a Pedro Sánchez. Y le planteó el proyecto. Pedro le dijo: «Dile a Manu que para el 12 de enero me prepare un documento con sus ideas». Y yo le preparé uno de veintiséis páginas y me dijo: «Manu, me he convencido, estamos absolutamente de acuerdo». Pues adelante. Y ahí empezó todo. Pedro ganó, lo hizo con una gran épica, con una combinación de una insurrección en las bases, de su propia paciencia, determinación y coraje para presentarse como líder y de un proyecto político que le permitió ganar las primarias.

«Ir de embajador a la OCDE no es un privilegio ni un retiro dorado, yo voy a trabajar a tope»

-¿Le hubiera gustado estar en el Gobierno Sánchez?

-Bueno, le voy a ser totalmente sincero. En alguna medida sí, pero no me veo en un puesto de ese tipo. Me veo mucho más donde estoy en este momento, siendo aquel que influye ideológica y estratégicamente en las políticas. Soy más un pensador comprometido con la política.

-¿El ideólogo de Sánchez?

-La palabra ideólogo no me gusta mucho, pero sí la de un intelectual comprometido con una cierta influencia en el nuevo PSOE y la nueva socialdemocracia, que está vivita y coleando donde se ha renovado. Es ahí donde yo sirvo. Lo que yo quiero en este momento es escribir el libro de lo que significa la socialdemocracia en España y en Europa. A ello me he dedicado en cuerpo y alma, a renovar el proyecto socialdemócrata, construyendo los elementos básicos de una alternativa socioeconómica: pacto de rentas, el futuro de las pensiones, un plan de rescate juvenil... No ha sido una tarea individual sino gracias a un muy buen equipo de trabajo. Cuando yo llegué a la Ejecutiva Federal estaba convencido de que el destino era la Moncloa. Estábamos preparados para pedalear el Tourmalet durante dos años más. Y tengo una satisfacción enorme cuando veo que aquel trabajo empieza a dar frutos desde el Boletín Oficial del Estado.

-Pero la socialdemocracia pierde terreno frente al populismo...

-Sí, hay un problema, aunque en España esa renovación ya la hemos ensayado con éxito.

-Las clases medias y los jóvenes se han alejado de la socialdemocracia.

-Son dos problemas distintos. Por un lado, estoy convencido de que hay que devolver a las clases medias y trabajadoras su dinamismo porque se han quedado estancadas con la crisis. Eso lo conocen bien en el País Vasco por su dinamismo productivo. Por eso no queremos ni un céntimo más de esas clases medias en términos contributivos; son ahora otros los que tienen que pagar. Y sobre los jóvenes, ellos buscan realizaciones concretas sobre el emprendimiento, la educación, la innovación. Nos costará trabajo, pero necesitamos ofrecerles ese proyecto solvente de futuro. No podemos condenarles al precariado.

-¿Y hay margen de maniobra económico? Porque muchos dicen que las habas son contadas...

-Sí hay margen de maniobra. Esa idea que me acaba de mencionar usted es poderosísima y tiene un autor con nombre y apellido que se llama Margaret Thatcher y que acuñó la frase 'no hay alternativa'. Esa es una posición interesada, claro que hay alternativa. ¿Usted sabe cómo se resolvió la crisis financiera en Estados Unidos?

-...

-Prácticamente a los tres meses de estallar el caso Lehman Brothers, se reúne a los grandes bancos y se les pregunta cuánto dinero necesitan para salir del agujero. Y en Estados Unidos se puso encima de la mesa un rescate bancario de 800.000 millones de dólares. De un día para otro. Y se resolvió el problema. A los tres meses todos los bancos habían devuelto el dinero que se les había dado. Compare eso con la política titubeante en Europa. Siempre hay alternativas. Por ejemplo, antes de la crisis las empresas españolas tributaban 40.000 millones en impuesto de sociedades y hoy estamos en 20.000. ¿Y eso no se puede cambiar? La nueva socialdemocracia quiere hacer compatible la justicia social con el crecimiento económico.

-Con 85 escaños es complicado ¿no? Dependen de Podemos...

-Este Gobierno va a poder hacer tres cosas: puede haber mayor estabilidad territorial en términos de diálogo, y en particular con Cataluña; mayor decencia y moralidad pública frente a la corrupción; y mayor decencia social, que los salarios comiencen a subir en España. Hay que esperar un cambio de dirección.

-El último informe de la OCDE ya critica un desplome de los salarios en España pero no pone en cuestión la reforma laboral.

-En la media en la que humildemente pueda, me gustaría que en los organismos multilaterales se evitasen sugerencias en política económica excesivamente concretas. Y la OCDE no es la que lo hace con más frecuencia. Lo considero una injerencia en el proceso político democrático. Pontificar desde fuera dando consejos muchas veces disfrazados de técnica no me parece conveniente.

Una «enorme encrucijada»

-¿Qué va a poder hacer usted en la OCDE?

-Quizá es prematuro hablar de ello, puesto que lo primero es conocer bien la organización, pero de salida hay temas que ya me parecen sugerentes. Ante la OCDE creo en una diplomacia activa, apoyando el multilateralismo, intentando que la contribución española a sus trabajos sea relevante en la cooperación con los países más avanzados del resto del mundo. Espero que lo que hace la OCDE sea más conocido en España. Para mí esto no es un privilegio ni un retiro dorado, yo voy a trabajar a tope. Creo que hay que poner muy en valor lo que dice su propio nombre y no verla tanto como un club de los países ricos.

-Con Europa en la encrucijada...

-Una enorme encrucijada, con una deriva reaccionaria a la vuelta de la esquina. El adversario lo tenemos en casa.

-¿Cómo valora la labor de su antecesor, el embajador Wert?

-No conozco su gestión al detalle pero imagino que habrá sido apropiada. Yo voy como representante de España, a defender sus intereses. Quiero contribuir de verdad desde la OCDE a la marca España.

«Se empieza a demostrar con Cataluña que el recorrido de desinflamar las heridas es positivo»

-¿Seguirá en la Ejecutiva Federal del PSOE como secretario de Política Económica y Empleo?

-Sí.

-¿Lo ve compatible?

-Lo haré compatible, aunque suponga algo más de esfuerzo.

-¿A lo de Cataluña le ve solución?

-Soy optimista. Se está empezando a demostrar que el recorrido político de desinflamar las heridas existe y es positivo. Pedro Sánchez sabe administrar los tiempos políticos. Siento una gran confianza en el camino político que ha emprendido.

-¿Y la reforma estatutaria vasca?

-Estamos en una fase muy previa. Precipitar juicios no es bueno. Son las primeras posiciones, pero hay capacidad de diálogo y un tejido social, económico y político importante. Insisto: cada cosa, a su tiempo.

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