El manifiesto de los 100, federalismo frente a ruptura

Reunión de la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco constituida para elaborar un nuevo estatus de autogobierno./BLANCA CASTILLO
Reunión de la ponencia de autogobierno del Parlamento Vasco constituida para elaborar un nuevo estatus de autogobierno. / BLANCA CASTILLO

El grupo promovido por el constitucionalista Basaguren defiende reformar la Carta Magna para un modelo asimétrico que respete la equidad

LOURDES PÉREZSAN SEBASTIÁN.

La crisis del modelo territorial diseñado en 1978 y la posibilidad de que la quiebra política y en la convivencia que sufre Cataluña a raíz del procés independentista se extienda a Euskadi, tras el pacto soberanista entre el PNV y EH Bildu, han hecho surgir un movimiento con la pretensión de afianzar el autogobierno vasco en una reforma de la Constitución que asuma el federalismo asimétrico. Los promotores de la iniciativa, que arrancó en verano a partir de un primer paso del catedrático de Derecho Constitucional Alberto López Basaguren, han trasladado un texto de 15 puntos a miembros destacados de la sociedad civil a fin de promover una «cultura federal» basada en un amplio marco competencial, la corresponsabilidad y «la lealtad» que conjure el peligro de ruptura de Euskadi con el Estado y también las pulsiones recentralizadoras. El 'manifiesto de los 100', definido así a vuela pluma por uno de los impulsores y al que ha tenido acceso este periódico, ha superado ya esa cifra de adhesiones y se pondrá de largo el 25 de octubre, aniversario de la aprobación del Estatuto de Gernika.

Basaguren, reconocido experto en modelos federales y el especialista propuesto por el PSE en la ponencia de autogobierno, activó la iniciativa en julio después de haber planteado meses antes un perfeccionamiento del Estado de las Autonomías junto a un grupo de constitucionalistas y una vez que se consumó en el Parlamento Vasco la entente PNV-EH Bildu para un nuevo estatus netamente soberanista al que se oponen los socialistas -aliados de gobierno de los jeltzales-, Elkarrekin Podemos y el PP. El documento es fruto de ese impulso inicial y del trabajo de un 'grupo promotor' compuesto por Basaguren, el sindicalista Ricardo Arana, el profesor de instituto Mikel Zabaljauregi, los historiadores Mercedes Arbaiza, Pilar Pérez Fuentes y Antonio Rivera y la traductora e intérprete Lurdes Auzmendi.

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El grupo se nutre de una larga relación personal labrada en la afinidad con Euskadiko Ezkerra y varios de sus miembros formaron parte del Gobierno de Patxi López: Rivera y Auzmendi fueron viceconsejeros de Cultura y Política Lingüística y Arana y Zabaljauregi colaboraron con el Departamento de Educación entonces dirigido por Isabel Celaá, hoy portavoz del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Conscientes de que puede pesar sobre ellos la sospecha de un aliento o interés partidista que niegan, los impulsores de la iniciativa han centrado su esfuerzo de socialización en profesionales identificables entre la ciudadanía vasca, evitando a quienes se encuentran ahora en las primeras filas de la política. Su objetivo pasa por atraer no solo a los federalistas convencidos, sino singularmente a aquellos simpatizantes nacionalistas que no comparten la apuesta por «opciones de ruptura» y a voces de la izquierda -algunas adscritas hoy a Elkarrekin Podemos- que pueden compartir esta reformulación del Estado autonómico. De esa transversalidad depende que el manifiesto supere más ampliamente el centenar de firmas al que aspiraba en origen y que, según sus promotores, ha rebasado ya.

Los impulsores, algunos miembros en su día del Gobierno de López, se apartan de los partidos

Buscan la firma de voces de la sociedad civil vinculadas a la izquierda y al nacionalismo

La propuesta, que cuida la retórica para tratar de resultar «constructiva» y no una respuesta a la contra, tiene como motor una doble convicción. Por una parte, que solo una reforma del modelo alumbrado en la Transición en clave plenamente federal sorteará los «graves» riesgos de recentralización y «los intentos de ruptura» en Cataluña y en Euskadi, aunque no se mencionan por sus letras ni el procés secesionista ni tampoco el estatus soberano pactado por el PNV y EH Bildu. Y, por otra, que supondría «malgastar» energías políticas y generar «frustración» en la sociedad vasca intentar ensanchar el autogobierno a través de cambios estatutarios poco viables, por lo que la única vía útil sería la reforma de la Constitución.

«Paz política»

Los firmantes subrayan que es la Carta Magna la que permite que el autogobierno vasco sea lo que es hoy, pero constatan que «todo sistema político necesita ajustes periódicos». A su juicio, la Constitución no garantiza el funcionamiento adecuado de las autonomías para su «buen gobierno» y tampoco preserva al sistema de la «conflictividad sin parangón» que se deriva de «la ambigüedad en la distribución de competencias». Y frente a quienes siguen viendo 'café para todos' en el modelo federal, remarcan que éste «no es sinónimo de uniformidad absoluta» y que caben «'asimetrías'» siempre que respeten «la coherencia del conjunto» y su «equidad». El federalismo, rematan los promotores de la iniciativa, es la vía que asegura para Euskadi y el Estado la «paz política», su engranaje en una Europa integrada y un amplio respaldo entre los vascos frente al peligro de quiebras en la convivencia.

Claves del documento

- Puntos 1 y 2
Reforma federal del Estado
Como «expresión de nuestra defensa del autogobierno vasco, de nuestro compromiso con una España más equitativa y solidaria y con una Europa social y políticamente más cohesionada». El federalismo es «garantía de paz política» y convivencia entre «identidades y sentimientos de pertenencia diversos».
- Punto 3
Salud democrática
«Consideramos graves tanto la pretensión de una creciente centralización del Estado como los intentos de ruptura del mismo porque ponen en riesgo la estabilidad democrática».
- Puntos 4 y 5
Bases de una 'cultura federal'
Una «voluntad de estar juntos», sostenida sobre un autogobierno «amplio y profundo», son corresponsabilidad y «lealtad recíproca».
- Puntos 6, 7, 8 y 9
Reajustar el modelo
El autogobierno vasco emanado de la Constitución de 1978 es «asimilable» al de los países federales de más larga tradición. Pero requiere «ajustes periódicos» -en este caso, a través de la reforma constitucional- para asegurar el «buen gobierno» en términos de gestión y financiación, superar «la ambigüedad en la distribución de competencias» y evitar «un nivel de conflictividad sin parangón» que «propicia la descalificación del sistema por quienes alientan la ruptura».
- Puntos 10 y 11
Asimetría y equidad
El documento invita a analizar experiencias federales como las de Alemania, Suiza, Canadá o Austria, pero «cada país tiene sus peculiaridades, su propia idiosincrasia, a las que la Constitución debe dar adecuada respuesta». «Sistema federal no es sinónimo de uniformidad absoluta», subrayan los impulsores, que sitúan las «'asimetrías'» entre dos márgenes: el respeto a «la coherencia del conjunto del sistema» y a «la equidad en el trato a las distintas comunidades que lo integran».
- Puntos 12 y 13
Cambiar la Constitución
Es la vía de pacto que se propone. Pretender una reforma a través del Estatuto tiene «corto recorrido», «malgastaría infructuosamente energías políticas y generaría frustración en la sociedad vasca». «Las propuestas de ruptura no son -no pueden ser- la mejor vía de defensa de los intereses» colectivos.
- Puntos 14 y 15
Respaldo social
Los firmantes se muestran convencidos de que este camino es el que suscitaría mayor anuencia entre los vascos, en una Europa integrada y federal.